¿Puede la condena al cardenal George Pell afectar el prestigio del Papa?

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La justicia australiana encontró culpable al cardenal George Pell, acusado de violar a dos monaguillos en la década de 1990. El religioso hizo parte del círculo de consejeros próximos al papa Francisco. El Vaticano no se ha pronunciado sobre la noticia.

La Corte del Estado de Victoria en Melbourne encontró culpable al cardenal australiano George Pell de la violación de dos monaguillos en la década de 1990. El religioso, de 77 años y número tres del Vaticano, se convirtió en el funcionario de más alto rango de esta institución en enfrentar un castigo. La sentencia, informó la justicia australiana, tendrá lugar en febrero de 2019.

Hasta el momento poco se sabe de los cargos por los que Pell fue condenado, pues el juicio que se llevaba en su contra está cubierto por una estricta orden de supresión emitida por el juez australiano Peter Kidd. La orden ha limitado el acceso de los medios a la información del caso.

En la mañana del miércoles, día de la condena, el papa Francisco apartó de su círculo de consejeros más próximos a Pell, por las sospechas en su contra. Pero la prensa argentina considera que la reacción fue demasiado tardía y que el escándalo tras el castigo a Pell podría sacudir la imagen ya desfavorecida del Papa.

“La condena que recibió el cardenal Pell en la justicia australiana afecta el prestigio del papa Francisco, que conocía las acusaciones, pero lo nombre igual para uno de los cargos más importantes de la Curia Romana, el órgano central del gobierno del Vaticano: “ministro” de Economía”, dice Julio Añgañaraz en Clarín de Argentina.

El papa Francisco nombró en distintos cargos a Pell, entre los que destacan el puesto en el ya mencionado Ministerio de Economía del Vaticano y en el Consejo de los Nueve, un selecto grupo conformado por cardenales de los cinco continentes que asesoran al sumo pontífice en la conformación de une nueva Constitución Apostólica.

Francisco apartó temporalmente al cardenal Pell hace 18 meses, para que pudiera defenderse ante la justicia australiana. El cardenal nunca regresó a Roma. Este miércoles, el portavoz del Vaticano no quiso comentar sobre su situación judicial. Lea también: Iglesia australiana sale en defensa del cardenal Pell

Pese a la controversia, Pell sigue oficialmente a la cabeza del secretariado de Economía. Para respetar la presunción de inocencia, el papa no quiso hasta ahora, como le pedían algunos consejeros, nombrar a un nuevo responsable de finanzas, aunque según dijo esta semana un alto miembro de la Curia (el gobierno del Vaticano) los gastos de la Santa Sede, de los que se supone Pell haría un control minucioso, están aumentado de manera "inaceptable".

Este miércoles, precisamente con motivo de una reunión del grupo del C9, sin Pell y otros apartados del grupo, el cardenal alemán Reinhard Marx, coordinador de un Consejo para la economía, precisó que la Santa Sede se viene abajo financieramente, sobre todo por los costos del personal, sugiriendo echar mano al recurso a la jubilación anticipada.

Otro apartado, el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz también perdió su lugar en el seno en el conjunto, por las acusaciones en su contra de haber encubierto actos de pederastia en Chile. Expertos apuntan que Errázuriz aconsejó mal a Francisco, incitándole a defender a un cardenal chileno, implicado en el escándalo de los abusos sexuales de la Iglesia en Chile, una defensa que complicó mucho el viaje del papa al país sudamericano en enero de 2018. Le puede interesar: El cardenal australiano Pell será juzgado por varias agresiones sexuales

Además, otro cardenal, el congoleño Laurent Monsengwo, tampoco participará más de las reuniones del C9. Se trata de una eminente figura de la Iglesia Católica africana, que tuvo un papel político importante en la República Democrática del Congo (RDC), donde acaba de ceder su puesto de arzobispo de Kinshasa a los 79 años.

Tras los escándalos el C9 terminó convirtiéndose en el C6. Francisco acabó enfrentado una lluvia de críticas por acobijar en un selecto grupo de consejeros a cardenales inmersos en polémicas acusaciones. El anuncio de la condena contra Pell cae en un momento sensible para el Vaticano, pues está ad-portas de una cumbre muy esperada sobre la "protección de menores", entre el 21 y 24 de febrero, organizada por el papa, a la que acudirán los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, expertos y víctimas de abusos sexuales por parte de clérigos.

Los escándalos de abuso sexual en cascada, perpetrados u ocultos por el clero, han sumido a la Iglesia Católica en una crisis sin precedentes en Europa, Estados Unidos, Chile o Australia. "La reunión de febrero no resolverá todos los problemas, puesto que hay demasiada diversidad mundial en la Iglesia. El episcopado estadounidense, presa del pánico, opta por medidas radicales, en tanto los africanos no quieren que se imponga ninguna", resumió un allegado al papa, tratando de atenuar las expectativas.

"La 'omertá' (ley del silencio) ha sido nuestra cultura durante demasiado tiempo, la reunión de febrero debe marcar un nuevo comienzo sobre la responsabilidad de los obispos, e inclusive sobre un nuevo instrumento de control", describió.

Las dificultades para ponerle orden a una Iglesia con contrastes obligan al sumo pontífice a conservar una debida distancia de los escándalos hasta que su cumbre se lleve a cabo. Un paso en falso de más le agregaría más leña al fuego a la esperada reunión.

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