¿Qué dirá Trump hoy en Las Vegas?

Si dijo en Puerto Rico que el paso del huracán María "no fue una catástrofe real", los estadounidenses esperan lo peor de su visita hoy al lugar en donde Stephen Paddock asesinó a 58 personas e hirió a más de 500.

Melania Trump y el presidente de Estados Unidos en su visita a Puerto Rico. AFP

Está claro que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, carece de empatía. Lo ha demostrado en varios momentos difíciles del país, como cuando viajó a Houston, tras el paso del huracán Harvey. Ese día el mandatario solo se dedicó a destacar todo lo que las autoridades habían hecho, pero nunca dijo una palabra de apoyo a las víctimas y damnificados de las inundaciones.

“Trump no pronunció una sola sílaba acerca de aquellos que perdieron su vida, sus casas y sus negocios y, por el contrario, terminó abrumando a los heroicos socorristas y voluntarios que están esforzándose por satisfacer sus demandas”, le dijo a CNN David Axelrod, exasesor del presidente Barack Obama.

El martes, en su viaje a Puerto Rico, volvió a prender la polémica. Después de recorrer la isla y ver la devastación causada el pasado septiembre por el huracán María, el mandatario dijo que no era "una catástrofe real".

"Si miras a una catástrofe real como el Katrina (...), cientos y cientos y cientos de personas que murieron, y miras lo que ha pasado aquí, con una tormenta que realmente fue abrumadora", declaró Trump a su llegada a la base aérea Luis Muñiz, de la Guardia Nacional, en referencia al ciclón que azotó Nueva Orleans en 2005 y que dejó más de 1.800 muertos.

Además de sus desafortunados comentarios, a Trump le llovieron las críticas por la demora, de casi tres semanas, en visitar a Puerto Rico.

Además de la tardanza en realizar este viaje oficial, que el equipo del mandatario ha justificado por la falta de infraestructuras en la isla, los ciudadanos del Estado Libre Asociado de EE.UU. vienen criticando la lentitud con la que han actuado las autoridades federales.

Las constantes salidas de tono del presidente, tanto en ruedas de prensa como a través de su cuenta personal de Twitter, tampoco ayudaron a calmar el ambiente, pese a que hoy tuvo el gesto de alabar el trabajo del gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, por valorar "desde el principio" lo hecho por el Gobierno federal.

El multimillonario, cuya visita a la isla duró apenas unas horas, estuvo en el municipio de Guaynabo, próximo a San Juan, que fue uno de los más afectados por la tormenta y que, al igual que gran parte de la isla, ha sufrido grandes restricciones desde que el ciclón tocó tierra en Puerto Rico el pasado 20 de septiembre.

Pese a que el asunto de la ayuda del Gobierno federal tampoco ha estado exento de controversia estos últimos días, Trump no quiso rehuir el tema y volvió a insistir en el elevado coste que el paso del huracán va a suponer a las arcas de Washington.

"Odio decírselo, Puerto Rico, pero están haciendo que se vea desfasado nuestro presupuesto. Gastamos un montón de dinero en Puerto Rico y eso está bien, hemos salvado muchas vidas", afirmó con cierta sorna el presidente.

Trump en Las Vegas

Este miércoles el mandatario llega a Las Vegas, la ciudad que permanece aún sobrecogida por el tiroteo del domingo por la noche que dejó casi 60 muertos y más de 500 heridos, mientras familiares y amigos sufren el lento proceso de identificación de las víctimas y se conocen más detalles sobre la investigación del caso.

El autor de la masacre, Stephen Paddock, de 64 años, disparó desde una habitación del hotel Mandalay Bay contra los miles de asistentes de un festival de música country con armas automáticas y después se quitó la vida.

El presidente llegará a la ciudad para reunirse con los familiares de las víctimas y los policías. Un día antes dijo el tiroteo fue obra de "un hombre demente" y evitó de nuevo hablar del control de las armas de fuego en el país.

En declaraciones a periodistas, el presidente describió al atacante como "un hombre enfermo", "un hombre demente", "con un montón de problemas, me imagino", sin mencionar que se encontraron 23 armas de fuego en la habitación del hotel desde donde disparó contra los asistentes al concierto.

"Se trata de un individuo muy enfermo", zanjó Trump, evitando condenar o simplemente referirse a la violencia por armas de fuego, en la misma línea de sus declaraciones del lunes desde la Casa Blanca, donde se limitó a reprobar el suceso como "un acto de pura maldad" sin mencionar en ningún momento la palabra "arma".

En una rueda de prensa poco después de esa comparecencia, la portavoz presidencial, Sarah Sanders, dijo que es "prematuro" hablar de legislación para un mayor control de armas y opinó que ese debate puede tenerse más adelante, aunque Trump, recordó, es "un férreo defensor" del derecho a portar armas.

Desde la campaña electoral de 2016, Trump se ha alineado con la postura de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), contraria a un mayor control de armas. 

No sólo eso, Trump también dijo que "no tengo idea", si Paddock tiene relación on la organización Estado Islámico (EI), como lo reivindicó el grupo yihadista sin aportar pruebas.