¿Qué es lo que pasa con el primer ministro libanés?

El 4 de noviembre, sorpresivamente, Saad Hariri renunció al puesto de primer ministro en un mensaje difundido desde Arabia Saudita y desde entonces no ha regresado a su país. El sábado llegó a París.

El exprimer ministro libanés, Saad Hariri, hoy en Francia. AFP

Toda la novela comenzó el 4 de noviembre. Ese día, el primer ministro libanés Saad Hariri, renunció desde Arabia Saudita, donde se encontraba de viaje. Así, de sorpresa, anunció que renunciaba por el clima político que vivía Líbano. Arremetió contra Hezbolá e Irán y dijo que temía por su vida. "Anuncio mi dimisión del puesto de primer ministro", declaró Hariri en un discurso retransmitido por la cadena de noticias Al Arabiya. Era su segunda visita a Arabia Saudita en cinco días, algo que despertó muchas sospechas.

Desde entonces, Líbano se sumió en el desconcierto, mientras crecen las alarmas internacionales por temor a un nuevo conflicto instigado por la rivalidad entre Riad y Teherán.  El presidente libanés, Michel Aoun, no ha aceptado la renuncia de Hariri. Aoun, socio de Hezbolá, pidió a Arabia Saudita, principal apoyo de Hariri, que clarifique "los motivos que impiden al primer ministro dimisionario Saad Hariri regresar a Beirut", según un comunicado de su oficina de prensa.

"Líbano no acepta que el primer ministro esté en una posición que contradice los tratados internacionales y las reglas normales de las relaciones entre estados", agregó Aoun, con lo que dio a entender que Arabia Saudita mantenía retenido a Hariri.

El máximo dirigente del movimiento chií Hizbulá, Hasán Nasralá, acusó directamente a Arabia Saudí de haber detenido al exprimer ministro y de prohibirle regresar. "Hay que decirlo claro: el primer ministro está detenido en Arabia Saudí y tiene prohibido volver", dijo Nasrala, quien propició la llegada de Aoun a la presidencia.

Frente a estas manifestaciones de solidaridad y exigencias mostradas por los tradicionales enemigos políticos de Hariri, el partido del exprimer ministro, Corriente Futuro, se encuentra dividido entre quienes dan por buena su renuncia, y responsabilizan a Hizbulá e Irán, y quienes también piden aclaraciones.

 "El clima político en Líbano se parece al que acabó desembocando en el asesinato de mi padre",afirmó Hariri aludiendo a la inestabilidad política que desencadenó en 2005 el atentado con carrobomba ue acabó con la vida de su padre, el exprimer ministro, Rafik Hariri. Las protestas sociales masivas que siguieron al magnicidio forzaron la retirada de las tropas sirias tras 29 años afincadas en el Líbano.

"He detectado una conspiración para acabar con mi vida", dijo Hariri sin aportar más detalles. Segun fuentes citadas por la cadena de televisión saudí Al Arabiya, Hariri decidió volar a Riad el pasado viernes tras un "frustrado atentado" contra el convoy en el que se desplazaba en Beirut. No obstante, las Fuerzas Internas de Seguridad libanesas han hecho público esta tarde un comunicado en el que aseguran “que no disponen de información alguna sobre el supuesto atentado”. No es la primera vez que Hariri admite temer por su vida. Ya en 2005, en cuanto los primeros indicios responsabilizaron a Damasco del atentado contra su padre, Hariri optó por un largo exilio fijando su residencia entre París y Riad.

En su cuenta de Twitter, el exministro de Interior, el exgeneral Ashraf Rifi, por su parte, calificó la renuncia de Hariri de un paso "valiente y honorable" y acusó a Hizbulá y sus socios "de aferrarse al Gobierno dimitido porque lo consideran una tapadera para sus proyectos".

Para la jefa del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad San José, Carole Charabati, Líbano se ha vuelto a convertir en un tablero de ajedrez donde otras potencias mueven sus peones. "Las presiones aumentarán para que se retiren las armas de las manos de Hizbulá", aseguró a Efe Charabati, quien descartó que pueda haber una guerra ya que "ninguna parte la desea", aunque insistió en que "se intensificarán las presiones políticas, económicas y diplomáticas".

Esta frágil situación ha despertado las preocupaciones de la comunidad internacional, que ha hecho llamamientos a la calma y a la contención.
El presidente francés, Emmanuel Macron, que hace dos días realizó un viaje sorpresa desde Emiratos Árabes Unidos para reunirse en Riad con el príncipe heredero saudí, Mohamed Bin Salman, mantuvo una conversación telefónica con Aoun para mostrarle el apoyo de Francia a la estabilidad y la soberanía del Líbano.

"Francia está comprometida a apoyar la unidad y soberanía del Líbano, así como a su estabilidad política y a su seguridad", dijo Macron.

El secretario general de la ONU, António Guterres, mostró su deseo de que no aumente la tensión entre Arabia Saudí e Irán, que para evitar que estalle un nuevo conflicto en Oriente Medio.

"Este es un tema de gran preocupación para nosotros. Y lo que queremos es paz en el Líbano. Es esencial que no surja ningún nuevo conflicto en la región, (porque) podría tener consecuencias devastadoras", afirmó Guterres.

En el mismo sentido, el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, subrayó también ayer que "EEUU advierte a cualquier parte, dentro o fuera del Líbano, en contra de usar" este país "como un lugar para conflictos entre terceros o para contribuir a la inestabilidad en ese país".

Hariri ya abandonó  Arabia Saudita rumbo a Francia. "Hariri abandonó el aeropuerto de Riad a bordo de su avión privado y en compañía de su esposa en dirección al aeropuerto de Le Bourget", cerca de París, anunció Future TV. 

Una fuente muy cercana a Hariri confirmó a la AFP la marcha del primer ministro dimisionario de Riad y precisó que el vuelo durará "seis horas y media". 

Un poco antes, Hariri había tuiteado que se dirigía hacia el aeropuerto, negando una vez más que estuviera "retenido" en Arabia Saudita como había afirmado Beirut. ¿Qué sigue? 

Quién sucederá a Hariri es la primera de las incertidumbres que ha abierto esta inesperada renuncia, huérfano de líder desde el asesinato de Rafik Hariri. Este revés también pone en entredicho la celebración de las primeras elecciones, convocadas en nueve años, y que se celebrarían en mayo de 2018.

En las calles de Beirut, numerosos ciudadanos han mostrado su indignación por el hecho de que su primer ministro haya optado por anunciar su dimisión desde el extranjero y no ante el Parlamento libanés. Gesto que interpretan como un claro mensaje de no retorno. 

Con información de EFE y AFP