¿Qué esperar de la gira de Rex Tillerson por América Latina? No mucho, en realidad

El secretario de Estado de Estados Unidos está de tour por la región: México, Argentina, Perú, Colombia y Bahamas, sus paradas. Venezuela, la gran preocupación.

Rex Tillerson, secretario de Estado, del gobierno del presidente Donald Trump. AFP

La gira que comenzó el secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, por América Latina no traerá grandes cambios o propuestas novedosas a la región. Un año después de la llegada del republicano a la Casa Blanca, la posición del gobierno sigue siendo la misma. Eso quedó claro en el discurso del Estado de la Unión que dió Trump el martes pasado: la culpa de todos los males de Estados Unidos la tienen las drogas, los inmigrantes ilegales ylas pandillas. Muchos, males propios de América Latina.

Por eso, no hay que hacerse grandes expectativas frente a la visita de Tillerson, que comienza en México. Luego irá a Bariloche (Argentina); Lima (Perú), Bogotá (Colombia) para terminar en Jamaica. Y aunque Tillerson haya expresado algunas diferencias con su jefe, Trump, ya no lo hace (expresar sus opiniones lo tienen a punto de salir de su cargo). Así que en México insistirá en la construcción del muro y en la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) del que Trump quiere salirse. 

Antes de llegar al país, Tillerson dejó ver la verdadera preocupación de su país con la región: la creciente presencia de China y Rusia. Por eso, después de ignorar por más de un año la región, decidió hacer una gira. "América Latina no necesita nuevos poderes imperiales que solo buscan beneficiar a su propia gente", afirmó el secretario de Estado.

"El modelo de desarrollo liderado por el Estado de China recuerda al pasado. No tiene que ser el futuro del hemisferio", dijo, advirtiendo que "las prácticas comerciales desleales" costarían empleos locales.  "La creciente presencia de Rusia en la región también es alarmante", agregó, quejándose de que Moscú venda armas a "regímenes (...) que no comparten ni respetan el proceso democrático". "Con Estados Unidos tienen un socio multidimensional, uno que beneficia a ambos lados", enfatizó.

Ver más: ¿Por qué Trump dejó de querer a Tillerson?

Para el experto en América Latina Peter Schechter, el reto no es menor para Tillerson, que "va a una región que tiene profundas dudas sobre el gobierno de Trump" y ha puesto los ojos en China como alternativa. "Sera bienvenido con amabilidad, pero con firmeza por líderes que claramente decidieron que tienen que ampliar y expandir en el mundo sus relaciones comerciales y su apoyo diplomático", dijo a AFP el también profesor de la Universidad George Washington.

Una agenda a lo Trump 

 "Las naciones de América Latina son nuestros vecinos, y deberíamos forjar una causa común con ellos en temas como la migración y el medio ambiente", señaló Lisa Haugaard, directora ejecutiva del Grupo de Trabajo de América Latina.

Al mismo tiempo, "Estados Unidos debería plantear preguntas difíciles para los gobiernos de izquierda y derecha, instando a acciones para proteger los derechos humanos, fortalecer el estado de derecho y la gobernabilidad democrática, y luchar contra la corrupción. En cambio, parece ser un regreso al pasado: América Latina como una amenaza, una repetición de la fallida guerra contra las drogas, presión para un cambio democrático dirigido en gran medida a los gobiernos de izquierda y retroceso en la política de Estados Unidos hacia Cuba. Esto va acompañado de demandas crecientes para evitar que los inmigrantes y refugiados crucen la frontera de los EE. UU. Hemos visto esta película antes", explicó

Venezuela, la prioridad

De acuerdo con analistas una de las grandes preocuapciones del secretario Tillerson es encontrar una manera de presionar al régimen de Nicolás Maduro. "Con nuestros aliados planeamos continuar presionando al corrupto régimen de Maduro para que regrese al orden democrático", dijo un alto funcionario del Departamento de Estado en una sesión informativa sobre el viaje.

Con excepción de Jamaica, todos los países que visitará Tillerson integran el Grupo de Lima que, al igual que Washington, reclama a Caracas respetar los derechos humanos, liberar a los presos políticos y permitir que organizaciones extranjeras brinden asistencia humanitaria a la población. 

El Departamento de Estado se sumó la semana pasada al rechazo del Grupo de Lima al llamado a elecciones anticipadas en la nación petrolera, sumida en una profunda crisis económica y con la oposición dividida. Para muchos, adelantar los comicios es una estrategia de Maduro, que aspira a la reelección, para consolidarse en el poder.

"Nuestro objetivo es ayudar al pueblo venezolano a lidiar con esta crisis económica, pero también restaurar el orden democrático para que puedan estar a cargo de su futuro nuevamente", señaló el alto funcionario diplomático bajo condición de anonimato.

Washington, que tilda el gobierno de Maduro de "dictadura", considera "extremadamente efectiva" su "campaña de presión" con relación a Caracas, que desde que Trump asumió incluye sanciones a más de 50 funcionarios antiguos y actuales, así como medidas económicas que afectan al gobierno y a la petrolera estatal PDVSA, que forzaron un default selectivo.

"Tillerson tratará de coordinar esfuerzos con la región con miras a que se impongan sanciones como las de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. La idea de Washington es cerrar más el cerco sobre Venezuela", explicó a AFP Juan Carlos Hidalgo, analista del Cato Institute.

Colombia

En Colombia, Tillerson "ciertamente" hablará con el presidente Juan Manuel Santos sobre el exponencial aumento de los cultivos de coca, dijo un alto funcionario. Esta es una gran preocupación de Washington, por la que Trump a amenazó el año pasado con descertificar a Bogotá en su lucha antidrogas.

"Sobre este tema, Trump tiene una actitud más confrontativa y de menos tolerancia que su antecesor Barack Obama", opinó Hidalgo, para quien el asunto será uno de los más conflictivos de la gira.

Ver más: ¿Va Trump a descertificar a Colombia?

"Si prevalece un enfoque excesivo en el tema de la erradicación de drogas con un retorno a los mismos métodos duros y fallidos, esto no sólo socavaría esta notable oportunidad de poner fin a la guerra más larga de la región, sino que fracasará miserablemente como política de drogas", dijo Lisa Haugaard.

Ver más: Una relación con aroma de drogas

"Colombia debe invertir en sus áreas devastadas por la guerra abandonadas por el estado y trabajar con los agricultores para desarrollar medios de vida legales y sostenibles. Estados Unidos debería apoyar esto y apoyar los esfuerzos para implementar los acuerdos de paz, proteger a los defensores de los derechos humanos y atender las necesidades de las muchas víctimas de la guerra ", concluyó. Tillerson llegará la noche del 6 de febrero a Bogotá y se irá el martes 7. 

Con información de EFE y AFP

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