La reunión ocurre cada cinco años

¿Qué está en juego en el congreso del Partido Comunista Chino?

Los preparativos para el evento político más importante en la República Popular China empezaron hace meses. Cada cinco años, la élite política de China se reúne para decidir quién ocupara qué puesto en los más altos cargos del país durante los próximos cinco años.

El XIX congreso se realiza dentro del Gran Palacio del Pueblo, en Pekín. / EFE

Hoy se celebra la primera reunión en pleno del XIX Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) y, aunque no se esperan sorpresas, los cambios serán significativos: más de la mitad de los miembros del Comité Permanente, la Comisión Militar Central y la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, encargada de perseguir la corrupción, serán reemplazados, mientras se da por hecho que Xi Jingping será electo para dirigir al país y el partido durante un segundo período de cinco años.

Lo que no está del todo claro es cuáles van a ser las reformas que Xi propondrá para los estatutos del partido, algo que estaría encaminado a mantener el crecimiento económico pero que también es una forma de inmortalizarse en la política de su país, mediante un mecanismo que ya usaron otros dirigentes chinos de la talla de Mao Zedong y Deng Xiaopoing.

La reunión también causa incertidumbre en Taiwán, que teme que de ella salga un Xi fortalecido por la falta de opositores fuertes y con la clara intención de endurecer los reclamos de soberanía que el gobierno chino hace sobre la isla desde finales de 1949, cuando allí se refugiaron los nacionalistas que perdieron la Guerra Civil contra los comunistas.

Los asistentes al Congreso empezaron a llegar a Pekín desde el lunes y ese mismo día, en una ceremonia en la que presentaban sus credenciales, siete delegados se quedaron por fuera del grupo de 2.280 miembros del PCCh que decidirán el futuro político del gigante asiático.

Es difícil saber a ciencia cierta qué salió mal, pero la descripción que la prensa oficial hizo sobre quienes sí clasificaron da algunas luces. Para escoger entre los 89 millones de personas que conforman el PCC, se seleccionó gente con “altas calidades políticas e ideológicas, una fuerte capacidad para discutir asuntos políticos, buen desempeño profesional, altamente calificada y fuertemente representativos”, la razón del último calificativo es que, este año, el 24,1 % de los delegados son mujeres y 11,5 % pertenecen a minorías étnicas y las cifras, del portavoz del evento, Tuo Zhen, le sirven de antesala para anunciarle al mundo que la democracia occidental está muy lejos de llegar a China y que el sistema de gobierno chino siendo todo un orgullo para sus dirigentes.

También hicieron eco de ese alarde al decir que la “democracia ilustrada” que funciona en China, donde el voto no es universal y está limitado a la élite del partido, es todo un ejemplo para los sistemas “decadentes” de gran parte del planeta. “Las grietas se están haciendo notar, como prueban los resultados inesperados o excéntricos de varios plebiscitos recientes”, insisten medios chinos mientras el partido que lo controla todo se prepara para los retos que tiene ante lo que se le sale de las manos: las fricciones con las minorías étnicas de cristianos y musulmanes, el reto de mantener el crecimiento económico para sacar a más gente de la pobreza y detener, a toda costa, el deterioro ambiental.

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