¿Qué está pasando en República Checa y por qué la gente pide la renuncia del primer ministro?

Unas 250.000 personas protestaron este fin de semana contra Andrej Babis, investigado por un supuesto caso de corrupción, en la que fue la manifestación más grande desde la Revolución de 1989. Sus críticos le cuestionan al jefe de estado su pasado comunista, que en el país europeo está prohibido desde el 2009.

Un hombre sostiene una bandera nacional checa durante un mitin exigiendo la renuncia del primer ministro checo, Andrej Babis, el 23 de junio de 2019.AFP

El parque de Letná, en Praga, fue este domingo escenario de la mayor manifestación política desde la caída del comunismo en 1989, con más de 250.000 personas que exigieron la dimisión del primer ministro checo, el magnate Andrej Babis, acusado de conflicto de intereses y fraude con fondos europeos.

"Juzgando las fotos aéreas, parece que somos unos 250.000" anunció al inicio de la manifestación Mikulas Minar, responsable de la ONG Un Millón de Momentos para la Democracia, que organizó la enorme movilización.

Los participantes confluyeron simbólicamente hacia la explanada de Letna, lugar memorable de gigantescas protestas contra el antiguo régimen totalitario en 1989, en la que el dramaturgo y disidente Vaclav Havel, futuro presidente, se dirigía a la muchedumbre.

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"Justicia y medios de comunicación independientes", rezaba en ese sentido una de las pancartas, en alusión al control sobre los medios por parte de Babis, propietario de dos importantes diarios y varias emisoras de televisión y radio. 

"No estamos haciendo una revolución, pero queremos retomar los legados y los valores de 1989", declaró el vicepresidente de la ONG, Benjamin Roll.

El primer ministro Babis, de 64 años, tiene la segunda fortuna del país y es el fundador del gigante agroalimentario Agrofert, que fue investigado el año pasado en un caso de presunto desvío de dos millones de euros de fondos europeos.

Tras unas pesquisas periodísticas, fue acusado de recibir de manera ilícita 2 millones de euros de financiación de un programa europeo de pymes para una de sus empresas, desvinculada por unos años del consorcio, para luego retornar a Agrofert.

"Estamos hartos de la forma en que Babis dirige el país, no queremos que se guarde el dinero y engañe a la gente que confía en él", dijo a la AFP Mila Stiburkova, de 39 años.

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Los detractores de Babis lo critican también por su afiliación al Partido Comunista antes de 1989 y su presunta colaboración con la policía secreta del viejo régimen.

Su entrada en la política, tras convertir su Alianza de Ciudadanos Descontentos (ANO) en segunda fuerza política en las elecciones legislativas de 2013, abrió al magnate posibilidades para acceder a ayudas comunitarias, según una reciente auditoría de la Comisión Europea.

Pero el primer ministro niega con vehemencia el conflicto de intereses, y ha calificado las acusaciones en su contra como "un ataque" a su país.

Los opositores al primer ministro le restregan además que perteneció al Partido Comunista antes de 1989 y hubo versiones sobre una supuesta colaboración de Babis con la policía secreta del antiguo régimen.

La gestión de Babis es rechazada en especial en las ciudades más importantes del país, mientras que su discurso populista encuentra eco favorable en las regiones rurales y fronterizas, las más afectadas por la situación económica. 

Ganador de las legislativas de 2017, su movimiento ANO tiene 78 de los 200 escaños en la cámara baja del Parlamento y gobierna con una alianza en la que participa el partido socialdemócrata CSSD, con el apoyo comunista.

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Con esta manifestación masiva culminó una serie de protestas contra el primer ministro, organizadas en la capital y en otras localidades del país desde finales de abril.

Los organizadores anunciaron, además, una próxima protesta para después del verano y sobre todo para mediados de noviembre, cuando se conmemore el 30º aniversario de la Revolución de Terciopelo.

Antes, para el 28 de septiembre, se ha convocado una protesta bajo el lema "Pasos para la democracia", que consistirá en "marchas, paseos, subidas a montes o carreras por la democracia", dijo Minar.

El joven líder de la plataforma cívica, que ha promovido varias reuniones multitudinarias en Praga y centenares de localidades checas desde abril, instó hoy a la sociedad a permanecer "alerta".

"Nos tenemos que prometer que si se socavan los principios de la democracia volveremos a reunirnos en agosto. Tenemos que estar en alerta", señaló Milnar al final de la concentración, que duró tres horas y se desarrolló en un ambiente veraniego y sin incidentes.

 

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