¿Qué hay detrás de la pérdida de funciones del “vice” de Ecuador?

Existen dos posibles explicaciones a la sanción que empeora la pelea entre el expresidente correa y su sucesor Lenín Moreno.

Manifestantes se expresan contra la decisión del presidente.AFP

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, decretó el retiro de todas las funciones asignadas a su vicepresidente, Jorge Glas. Es decir, que aunque sigue en su cargo, ya no estará a cargo de la articulación del Consejo Sectorial de la Producción ni hará parte del Comité Consultivo, Productivo y Tributario, así como del Comité para la Reconstrucción y Reactivación Productiva y del Empleo. La medida se hizo efectiva a partir de ayer.

Hay varias versiones sobre esta decisión del presidente Lenín Moreno. La primera, que fue por las severas críticas que le lanzó su compañero de fórmula.

Glas, quien también fuera vicepresidente de Rafael Correa, publicó una carta con una larga lista de reproches contra Moreno y además lo acusó de pactar con la oposición. Sus críticas coinciden con las que ha hecho el expresidente Correa (supuestamente retirado en Europa), quien desde que dejó el poder —hace cerca de dos meses— se ha dedicado a criticar cada una de las acciones de su sucesor. Antes de entregar el mando, según la prensa local, Correa dejó todo listo para no soltar el control. En el informe de Transición Sectorial, el exmandatario elaboró un comité formado por sus delegados, que establecieron 56 “acciones inmediatas” para los primeros 100 días del Gobierno de Lenín Moreno. Es decir, le trazaba el camino a seguir.

Pero Moreno tenía su agenda propia, lo que alteró a Correa, quien tras la destitución de Glas, aseguró: “¡El diálogo sólo ha sido para los que odian la Revolución! Adelante, JORGE”. Cosas de la pospresidencia, que a muchos políticos latinoamericanos les cuesta asumir.

Y está la segunda versión. Moreno había advertido que tomaría decisiones en torno a los casos de corrupción en los que ha sido mencionado el vicepresidente. Jorge Glas ha sido mencionado en dos audios en el marco de la investigación por sobornos de la brasileña Odebrecht. Además, la Fiscalía le abrió un proceso por otro caso: presunto peculado por la adjudicación de un campo petrolero en 2012.

El constitucionalista Iván Castro Patiño analizó este escenario de conflictividad en el periódico El Universo de Guayaquil: “Si el vicepresidente de la República no comprende que su papel es apoyar al presidente y no oponerse a las iniciativas que este tome en beneficio del país, entonces lamentablemente él mismo se está autoexcluyendo de la administración pública”.

Al ser un cargo de elección popular, el vicepresidente no puede ser destituido por el mandatario. La única vía para suspenderlo del cargo es a través de un juicio político desde la Asamblea (de mayoría oficialista), que rechazó tal posibilidad hace dos semanas.