Nuevo capítulo de la trama rusa

¿Qué le pasó a Wikileaks?

La conexión de Julian Assange con la trama rusa y su rol en el proceso independentista de Cataluña ha cuestionado el ideal con el que Wikileaks nació hace 10 años.

Julian Assange, fundador de Wikileaks, está refugiado en la embajada de Ecuador en Londres. / AFP

El 4 de octubre de 2006, Julian Assange presentó una nueva organización “sin ánimo de lucro”, fundada por él, que se dedicaría a promover la verdad y la transparencia, a través de la publicación de documentos, preservando el anonimato de sus fuentes. El objetivo, explicaba Assange en su momento, era develar comportamientos poco ortodoxos, poco éticos o ilegales, de funcionarios públicos, empresas e instituciones estatales en todo el mundo. La definió como “una gran biblioteca de la rebelión”. Se llamaría Wikileaks.

Periodistas de todo el mundo discutieron al respecto, tras el lanzamiento de la marca. Parecía ser el sueño de la información, el sueño de Internet: la verdad al alcance de la mano de la gente, gratis, sin salir de casa. Era el ideal de la comunidad virtual, definida así por Howard Rheinhold, en 1994. Wikileaks ha consolidado una base de datos de 1,2 millones de documentos hasta la fecha.

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Pero once años después de su fundación, la organización está ahora directamente asociada a imagen de las noticias falsas y su nombre está vinculado con movimientos oscuros. ¿En qué momento Julián Assange y su organización dejaron de ser los dueños de la transparencia, la representación de la idea romántica. millennial, de que la información es de todos y para todos?

Wikileaks y los rusos

Pues bien, esa imagen de Wikileaks se consolidó con las revelaciones de la tenebrosa trama rusa, que tiene lugar en Estados Unidos, específicamente en el contexto de las últimas elecciones presidenciales que dejaron a Donald Trump como presidente.

A mediados de año, el diario The New York Times anunció en un artículo que Donald Trump Jr., hijo del magnate, multimillonario y exestrella de reality show recién llegado a la Presidencia de Estados Unidos, se había reunido con los rusos en junio de 2016.

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En aquella reunión, los rusos, decía el medio citado, le decían a Trump Jr. que tenían información perjudicial sobre Hillary Clinton, la candidata demócrata en la pelea por la Casa Blanca, y que su información estaba destinada apoyar la candidatura de Trump para llegar a la presidencia. Aquella información, explicaba el Times, era la cuota del gobierno ruso para Trump y su equipo.

Trump Jr., en medio del escándalo que suscitó la revelación, negó la reunión inicial. Pero solo unas horas después, no esperó más, se vio obligado a admitir que había estado presente en una reunión que tuvo lugar en la Torre Trump, la torre del papá, que ahora él administra.

Desde ese momento, las autoridades estadounidenses abrieron una investigación y en el proceso, varios funcionarios han renunciado repentinamente, o abandonado la Casa Blanca.

Trump, por supuesto, porque este escándalo se ha comparado con el de Watergate y algunos dicen que es peor, que le podría costar su silla y más, se ha esforzado por desmentir que haya existido una intervención rusa en las elecciones, en múltiples trinos y declaraciones.

Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos, siguen apareciendo conexiones. En el nuevo capítulo de esta novela, en la que nadie quiere ser protagonista, aparece Wikileaks.

El diario The Atlantic reveló una serie de mensajes directos, que muestran cómo Trump Jr. y la cuenta oficial de Wikileaks se estuvieron comunicando durante la campaña electoral del año pasado.

El intercambio de mensajes, según sugería, The Atlantic, había empezado semanas antes de las elecciones, justo al mismo tiempo que Wikileaks filtraba documentos “hackeados" del Comité Nacional Demócrata, la ejecutiva del partido, que terminaron por afectar de manera contundente la imagen de Clinton frente al electorado. Entre otras cosas, Wikileaks publicó una serie de correos electrónicos que supuestamente reflejaban actos de corrupción de Clinton, durante su gestión como secretaria de Estado, para favorecer la fundación que lleva su nombre.

La prensa estadounidense sugiere que el hijo habría compartido estos mensajes con los congresistas que investigan la presunta injerencia rusa en los comicios, y que, por eso, tal vez hayan sido esos congresistas los responsables de pasarle la información a la prensa.

Ahora, Assange, quien se encuentra refugiado en la embajada de Ecuador en Londres, está en el corazón de la investigación y tendrá que rendir cuentas.

Wikileaks y Cataluña

Julián Assange, en medio de la crisis catalana, soltó una afirmación que la prensa replicó incontablemente: “la primera guerra mundial en Internet ha empezado en Cataluña”.

“Lo que está pasando en Cataluña es el conflicto occidental más significativo entre las personas y el Estado desde la caída del Muro de Berlín”.

Según él, el pueblo y el gobierno utilizan internet, en el marco de la crisis catalana, “para organizar el referéndum de independencia del domingo, mientras que la inteligencia española bloquea enlaces, ocupa edificios de telecomunicaciones y censura cientos de sitios”.

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Durante 24 horas, la página web del Centro Nacional de Inteligencia estuvo fuera de servicio. No fue la única. Hackers en todo el mundo lanzaron una serie de ataques contra los sitios web del Estado para protestar por las acciones del gobierno de Rajoy contra el referendo independentista de Cataluña.

Las palabras de Assange tienen mucho peso. Desde que las autoridades estadounidenses emitieron una orden de captura en su contra, periódicamente, activistas de la información en el mundo organizan manifestaciones para apoyarlo.

¿Qué palabras va a usar ahora para defenderse de las nuevas revelaciones de la trama rusa?