Tensiones en España y Cataluña

¿Qué quieren los jóvenes catalanes?

A tres días de la fecha prevista para las votaciones del referendo independentista catalán, los estudiantes organizaron una manifestación en la que exigieron una sola cosa: derecho al voto.

Los menores de 35 años son una fuerza electoral que se pelean tanto los independentistas como el gobierno de España. / AFP

En la Universidad de Barcelona, algo así como la Universidad Nacional en Bogotá, los estudiantes han pasado noches enteras durmiendo al aire libre, exigiendo su derecho a decidir si Cataluña debe ser independiente de España.

Ayer, motivados por la misma causa, salieron a las calles. Acudieron no solamente estudiantes universitarios, sino también de colegios. A ellos se sumaron profesores y directivas de las instituciones educativas. Las calles de Barcelona estaban llenas. Y a Mariano Rajoy, presidente del país, esto no le gusta nada.

Desde que el gobierno independentista catalán anunció las votaciones, Rajoy mostró su inconformidad. Declaró inconstitucional los comicios, anulando así toda posibilidad de que los resultados tengan algún efecto práctico. Incluso, si los catalanes votan masivamente por la independencia, el resultado no será vinculante.

El argumento detrás de la negativa tiene que ver con un artículo inscrito en la Carta Magna, que dictamina que toda España debe decidir si una región puede independizarse, pues es la unidad del país lo que prevalece.

Aun así, los catalanes más jóvenes quieren acudir a las urnas. “El gran problema es que hace años que queremos saber cuánta gente está a favor y cuánta gente no”, afirma Helena Mallo, una de las jóvenes que protestaban por las calles de Barcelona, a tres días de las votaciones que, a pesar de todo, se realizarán el 1º de octubre, según las autoridades catalanas. Aunque ella está de acuerdo con la independencia, conoce muchos catalanes en desacuerdo, por eso lo define como un “tema complejo”. Para Mallo, lo importante es tener el derecho de votar, así no se simpatice con lo que se decida.

Xami Romagosa, otro estudiante, piensa parecido. Según él, esta es una de las manifestaciones más concurridas de la historia del país: “Lo primero es nuestro derecho al voto. Después vienen los reclamos por la independencia, claro. Pero en lo que todos estamos de acuerdo es en nuestro derecho a elegir”.

En días previos, el gobierno español decomisó las papeletas y las urnas de votación. Las oficinas de la Generalitat, el gobierno de Barcelona, capital de Cataluña, fueron allanadas y 14 personas que participan en el movimiento independentista fueron arrestadas. Más de 40.000 personas salieron a protestar, informó Raphael Minder para The New York Times. De paso, Rajoy retó a la población al asegurar que debían prepararse, pues el referendo no sucedería. Eso hizo que, aunque muchos jóvenes no sean necesariamente independistas, sí sean anti-Rajoy.

De hecho, una encuesta realizada por el portal Metroscopia, que sigue las estadísticas de España, informó que los menores de 35 años son los que más se resisten a la independencia.

Según Miquel Noguer, periodista político de El País de España, los ideólogos del independentismo suelen atribuirles el grueso de su fuerza a las juventudes. No obstante, el 61 % de los jóvenes piden que el gobierno catalán lo piense dos veces antes de abandonar España.

Tampoco les gustan los mecanismos establecidos para realizar la votación. El 63 % de los encuestados respondieron que la tramitación del referendo no les pareció adecuada.

Ahora bien, si se trata de opinar sobre el presidente de España, la balanza se inclina del otro lado. El 82 % cree que Mariano Rajoy ha contribuido a reforzar el sentimiento independentista, que sus esfuerzos por frenar la secesión terminaron jugando en su contra.

Así, el tema se ha complejizado. Además de la problemática relacionada con la independencia, entró en el panorama la inconformidad con el presidente, que debe asumir cifras de desempleo elevadas y una insatisfacción creciente que le dejó la crisis económica del 2008.

En parte por eso y sobre todo por las medidas de los días previos, orientadas a frenar las votaciones, los estudiantes salieron a marchar.

Incluso la ONU se sintió preocupada con las medidas tomadas por Rajoy de cara a estas votaciones. Dos expertos de las Naciones Unidas aseguraron que Madrid debe velar por la libertad de expresión, de reunión y de participación política. Pero el gobierno insiste en que los comicios son “desobedientes”. El tiempo para dialogar ya pasó y, a tres días de las votaciones, los catalanes esperan votar en un ambiente pacífico, aunque, dadas las tensiones, algunos analistas temen lo contrario.

Por eso, Mallo afirma: “La mayoría de las manifestaciones que los catalanes hacemos son cantos, gritos, nunca violencia. Las organizaciones independentistas hablan siempre de pacifismo. La imagen que tenemos que dar es la de un pueblo que quiere manifestarse para votar, no para destruir”.