Mañana, los franceses eligen presidente

Qué se juega Europa en Francia

François Hollande afirmó que la segunda vuelta de las elecciones presidenciales será una “elección europea”.

La Unión Europea está en el centro del debate en las elecciones francesas. / AFP

Hace dos semanas, el día de la primera vuelta de las presidenciales francesas, Hélène Bourgois no sabía por quién votar. Al principio, la joven de 27 años jugaba con votar en blanco o no ir a las urnas, como al final lo hizo casi un tercio de los menores de 35 años con derecho a voto. De acuerdo con varios analistas, una clara muestra de la inconformidad de quienes están a favor de Europa, pero en contra de los candidatos a la Presidencia de Francia. “No entiendo cómo un tipo como (François) Fillon, que le roba plata al Estado y públicamente miente sobre el caso, puede presentarse como candidato”, comentaba enojada sobre el candidato de derecha. Al final votó por el candidato socialista, Benoît Hamon, quien fracasó con tan sólo 6,4 % de los votos. Era candidato del partido del actual presidente, François Hollande.

El panorama antes de la segunda vuelta que se disputa este domingo es el siguiente: el próximo presidente francés no será de los partidos tradicionales, que en la primera vuelta sumaron sólo un 26 % de los votos. El próximo inquilino del Elíseo será o una política xenófoba de ultraderecha, Marine Le Pen, del Frente Nacional, quien prometió negociar con Bruselas la salida del espacio de Schengen, propone un referendo sobre la pertenencia a la Unión Europea y prohibiría el velo y el burkini en el espacio público, o un exministro del actual gobierno que dejó claro su desprecio por los partidos políticos al crear, al mejor estilo de caudillo latinoamericano, el movimiento En Marcha.

Las últimas encuestas apuntan por este último, Emmanuel Macron, por ser el candidato europeísta. Según los números, tiene una intención de voto en torno al 60 %, frente al 40 % de Le Pen.

Pero después de Trump y del Brexit, ¿quién quiere confiar en las encuestas?

Si gana Marine, como la llaman en Francia: adiós, Unión Europea. Ese miedo rige no solamente en la Francia liberal —como la quieren mantener Hélène Bourgois y muchos de sus amigos—, sino también en Bruselas, sede de la UE, y en Berlín, su defensor más poderoso en estos días difíciles.

El bloque europeo, que apenas comienza a lidiar con la salida del Reino Unido, afronta crecientes demandas de corte nacionalista y populista de sus países miembros. En la Hungría de Víctor Orban y la Polonia de Andrzej Duda ya llegaron al poder. En otros, como Austria y Holanda, faltó poco para que los populistas triunfaran en las elecciones.

Y ahora, desde la perspectiva berlinesa, el socio más importante del proyecto europeo, Francia, está en peligro. La preocupación del gobierno alemán por el vecino llegó a tal punto que la canciller, Ángela Merkel, ha recomendado a los electores en Francia votar por Macron: “Es y será la decisión de los franceses, en la que no quiero intervenir. Pero también digo que me alegraría si gana Emmanuel Macron, porque es representante de una política comprometida con Europa”, señaló la canciller alemana en una conferencia de prensa en Sotchi (Rusia), donde se encontró con Vladimir Putin para aliviar las tensiones entre Europa y Rusia por las guerras en Ucrania y Siria, que han despertado mucho malestar de Europa. También el expresidente de EE. UU. Barack Obama manifestó esta semana su apoyo a Macron en un videomensaje difundido por el equipo de éste.

Las elecciones en Francia, y no cabe duda en otras capitales del mundo, son claves para el futuro de Europa.

Marine Le Pen ha dejado muy claro lo que pasaría con la Unión si ella resulta electa presidenta. En su programa prometió restituir “al pueblo francés su soberanía monetaria, legislativa, territorial, económica”. En el furioso debate presidencial del miércoles entre los dos candidatos señaló que el euro era “la moneda de los bancarios, no del pueblo”. Así atacó también a su rival, que antes de llegar a la política trabajaba en el sector financiero. Macron, a su vez, llamó a Le Pen “la gran sacerdotisa del miedo”.

“Siempre habla de miedo, de odio, de terrorismo, pero no hay nada estable en su discurso”, admite Hélène Bourgois. Para ella, el miedo de la gente es la moneda de los populistas.

De acuerdo con un estudio realizado por Europinions, el temor a la globalización es el factor clave para el avance de líderes populistas, que culpan a la Unión Europea del supuesto malestar de su gente. La promesa fácil: volver a lo nacional. Hasta en la cúpula más alta de la UE saben que para salvar la Unión hay que luchar: “Los nacionalistas y populistas tienen un objetivo en común: quieren acabar con la UE. Por ello luchan”, dice el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans. “En este conflicto se confrontan políticos que creen en una sociedad abierta y los que quieren una sociedad cerrada. Los europeos tenemos que empezar a luchar”.

Una lucha que ya llegó a la calle. Desde mediados de marzo miles de europeístas marchan cada domingo en muchas ciudades de Europa con banderitas de la UE y lemas como “Los europeos están mejores juntos”.

El domingo, según los organizadores, serán 115 ciudades las que protagonizarán manifestaciones a favor de Europa. “El domingo será decisivo para la Unión Europea”, dijo una portavoz. Esto lo sabe Hélène Bourgois. Por eso va a votar por Macron, aunque no está de acuerdo con todo su programa. “No votar sería dejar la posibilidad a Le Pen de tener más apoyo en Francia, así que mejor votar para impedir eso”.

* Redactor del periódico alemán taz.die tageszeitung