Retroceso del Estado Islámico, lejos de terminar con conflictos en Siria e Irak

Mientras que en Irak "las fracturas tradicionales" por motivos confesionales, políticos o étnicos recobrarán importancia, en Siria la implicación de potencias regionales e internacionales, además de los yihadistas, dificultan la terminación de los conflictos.

En Irak, el grupo Estado Islámico (EI) perdió Mosul y en Siria, la mitad de su "capital", Raqa. Pero el retroceso de los yihadistas dista de poner fin a los conflictos que se viven en esos países, según los expertos.

En Siria, donde seis años de guerra dejaron más de 330.000 muertos y obligaron a diez millones de personas a abandonar sus hogares, el conflicto que en principio oponía a los rebeldes y al régimen ha ganado complejidad con la implicación de potencias regionales e internacionales, además de los yihadistas, en un territorio fragmentado. 

En el vecino Irak, "las fracturas tradicionales" por motivos confesionales, políticos o étnicos recobrarán importancia cuando se haya arrebatado las últimas ciudades al grupo EI, dice a la AFP Mathieu Guidère, especialista en movimientos yihadistas. 

Un mes antes del anuncio, a principios de julio, de la "liberación" de Mosul (norte), la región autónoma del Kurdistán iraquí fijó una fecha para su referéndum sobre la independencia. 

Las zonas disputadas entre los kurdos y las autoridades federales, el destino de los grupos paramilitares chiitas y la cuestión de las minorías son otros de los temas candentes con que el ejecutivo iraquí tendrá que lidiar.

Pues, según señala a la AFP Mohammad-Mahmud Uld Mohamedu, profesor de Historia Internacional en el Graduate Institute de Ginebra, el EI "es la manifestación -violenta, larga y compleja- de las distrofias iraquíes". 

Nuevo concordato nacional 

Este especialista en Irak defiende un "nuevo concordato nacional" que permita al gobierno, dominado por los chiitas, mayoritarios en el país, recuperar la confianza de los sunitas, principalmente en Mosul.

El gobierno también tendrá que maniobrar frente al Hashd al Shaabi, una coalición de grupos paramilitares, algunos de los cuales tienen el respaldo de Irán, que trata de extender su influencia en la región. 

Y, aunque Bagdad se esfuerce en destacar la solidez de su aparato estatal tras las victorias frente al EI, el país difícilmente podrá librarse de reflexionar sobre las causas del ascenso del grupo yihadista.

El primer ministro iraquí, Haider Al Abadi, advirtió que habrá que "extraer lecciones" de la caída de Mosul en 2014, del que los yihadistas se apoderaron aprovechando una desbandada del ejército iraquí. "Necesariamente, se han cometido errores enormes". 

En Siria, donde el EI está siendo combatido por árabes y kurdos apoyados por Estados Unidos en Raqa, al tiempo que pierde posiciones frente al régimen sirio en el desierto central, los desafíos todavía son mayores. 

Vuelta a la diplomacia

Si se produjera una victoria en Raqa, las fuerzas kurdas que predominan en la alianza de combatientes antiyihadistas podrían acabar enfrentándose al régimen, que "no quiere que una administración autónoma se instale en la ciudad", explicó a la AFP el geógrafo especializado en Siria Fabrice Balanche. 

La guerra de Siria "supera la cuestión del EI", recordó Uld Mohamedu. Además de los diferentes frentes en el terreno, el país se ha convertido en un campo de batalla diplomático entre varias potencias regionales y mundiales.

"En nombre de la lucha contra el terrorismo islamista, numerosos gobiernos occidentales han querido mirar hacia otro lado ante las masacres del régimen sirio", afirmó. 

Para poner fin a este conflicto, para el que no hay "consenso y todavía menos, visión estatal" en la comunidad internacional, "la vuelta a la diplomacia es inevitable", apuntó. 

Durante tres años, el grupo EI conquistó casi un tercio del territorio iraquí y extensos pedazos de Siria. La organización ha "tejido militarmente estas zonas y ha establecido una protoadministración", subrayó Uld Mohamedu. "Su huella será duradera". 

Además, según los expertos, el EI podría resurgir más fuerte todavía, como ya hizo en el pasado. Para este grupo ultrarradical, "las palabras clave son reorganización y redespliegue", afirma Guidère.