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Rusia, ¿en negociaciones con los talibán?

Lo que hasta el momento era un secreto a voces fue confirmado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia: hay negociaciones entre funcionarios de Vladimir Putin con el grupo Talibán. El anuncio se da luego de que Donald Trump cancelara el diálogo de paz que sostenía en Afganistán para acabar una de las guerras más violentas en la historia reciente.

Luego de que Donald Trump anunciara el fin de las negociaciones de paz en Afganistán, un grupo de los talibán se desplazó a Rusia para negociar con funcionarios de ese país. AFP

El acuerdo entre Donald Trump y el grupo talibán parecía inminente hasta la semana pasada. El hecho hubiera puesto fin a una de las guerras más costosas a nivel humano y económico jamás libradas por Estados Unidos. Sin embargo, varios factores, que hasta ahora se quedan en la especulación, llevaron al mandatario a cancelar los diálogos por completo, dejando en un limbo a Afganistán, un país marcado por el conflicto armado. 

Tras la noticia, una delegación de miembros talibán viajó hasta Moscú para reunirse con diplomáticos rusos, según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores del presidente Vladimir Putin. "El representante especial del presidente ruso para Afganistán (...), Zamir Kabulov, recibió en Moscú a una delegación de talibanes", indicó un portavoz del ministerio, citado por la agencia pública RIA Novosti, sin precisar la fecha del encuentro.

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En estas reuniones, "la parte rusa subrayó la necesidad de reanudar las negociaciones entre Estados Unidos y el movimiento talibán", aseguró el portavoz. "Por su parte, los talibán confirmaron su voluntad de continuar un diálogo con Washington", afirmó.

En un tweet del sábado, Trump dijo que "los talibán nunca han sido golpeados más fuerte que ahora". "Matar a 12 personas, incluyendo a un gran soldado estadounidense, no fue una buena idea. Hay maneras mucho mejores de establecer una negociación. ¡Los talibán saben que cometieron un gran error, y no tienen ni idea de cómo recuperarse!", agregó.

El acuerdo negociado entre los talibanes y Estados Unidos preveía el inicio de la retirada de las tropas estadounidenses a cambio de garantías antiterroristas, una "reducción de la violencia" y negociaciones directas de paz con Kabul, a lo que los insurgentes hasta ahora siempre se habían negado.

Rusia, que busca tener un papel en estas negociaciones de paz en Afganistán, organizó por su parte dos encuentros en Moscú entre representantes talibanes y políticos afganos desde principios de año. Estas reuniones, sin embargo, no dieron paso a ningún avance.

Una relación inestable

Afganistán, ubicado en el corazón de Asia Central, ha sido históricamente un territorio en disputa. Sin embargo, el conflicto actual se remonta a 1978, cuando un golpe militar llevó al poder a un grupo de jóvenes oficiales de izquierda que quisieron implementar un régimen comunista. Como respuesta surgieron guerrillas islamistas llamadas Mujahidines, que se levantaron en armas contra el gobierno, por lo que la URSS, en 1979, decidió intervenir. “La invasión soviética” llevó al entonces presidente de EE. UU., Jimmy Carter, a armar y financiar a estos grupos de oposición y reforzar las guerrillas con árabes y musulmanes de ideología islamista radical, entre ellos el saudita Osama bin Laden. Lo que no sabían es que la cura les iba a resultar peor que la enfermedad, y que habían sembrado la semilla del poder talibán al que después tendrían que enfrentarse.

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El conflicto generó un enorme desplazamiento de afganos hacia Pakistán e Irán; el gobierno de la URSS, dirigido por Mijail Gorbachov, decidió sacar a sus tropas del país en 1989, diez años después, tras firmar un tratado con EE. UU., Pakistán y Afganistán; pero nada de esto trajo un periodo de paz. EE. UU. estableció un gobierno que no tenía autoridad y que fue rechazado por la oposición, recrudeciendo la guerra civil. Incluso en 1992, las guerrillas islamistas se tomaron la capital, Kabul, y se hicieron con el poder del país en 1996. Cada vez tomaron más fuerza.

En 2001, tras los ataques del 11S, EE. UU. se enfrentaba a esos que había armado y entrenado. Un grupo no solo fuerte militarmente, sino radical: en el poder impusieron su control y su interpretación extrema del islam. Cambiaron de raíz la vida diaria en el país, impusieron reformas restrictivas de la libertad de acción y decisión, regularon la forma de vestir, la libertad de tránsito, el comportamiento en público (especialmente de las mujeres) y sus prohibiciones debían cumplirse o eran castigadas con penas físicas. Tras su fortalecimiento, Afganistán volvió a ser invadido, esta vez por Estados Unidos.

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En octubre de 2001, EE. UU. lanzó la Operación Libertad, en colaboración con el Reino Unido y una coalición internacional. A punta de acciones militares y bombardeos aéreos las tropas occidentales lograron derrotar al régimen talibán, que se replegó, pero nunca desapareció. El conflicto transformó al país en “el reino del terror”, según Amnistía Internacional. Aunque el gobierno de Trump prometió que Estados Unidos “lucharía para ganar” en Afganistán, sus intentos de presión para firmar un acuerdo con los talibán, a espaldas del gobierno afgano, parecen estar lejos de materializar esa paz de la que se habla en el papel.

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- Redacción Internacional con información de AFP

El Mundo

Rusia, ¿en negociaciones con los talibán?

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