Rusia ratificó la prórroga del último acuerdo nuclear con EE. UU.

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La prórroga del último tratado de desarme nuclear vigente entre Rusia y Estados Unidos, el Nuevo START, estuvo en el centro de la primera conversación telefónica entre el presidente estadounidense, Joe Biden, y su homólogo ruso, Vladímir Putin.

La Duma o Cámara Baja del Parlamento ruso ratificó este miércoles por unanimidad la prórroga por cinco años del Nuevo START, el último tratado de desarme nuclear vigente entre Rusia y Estados Unidos. A favor de la prórroga votaron 399 diputados, sin abstenciones ni votos en contra en una sesión transmitida en directo por la televisión pública. En el Consejo de la Federación o Senado ruso también se consiguió el respaldo por unanimidad a este tratado.

El presidente ruso, Vladímir Putin, remitió en la noche del martes la correspondiente ley a ambas cámaras del legislativo ruso luego de mantener una conversación con su homólogo estadounidense, el presidente Joe Biden.

La extensión del Nuevo Start, que expiraba el próximo 5 de febrero y que fue suscrito por primera vez en 2010 en Praga por los entonces presidentes de Barack Obama y Dmitri Medvédev, era necesaria para limitar el número de armas nucleares estratégicas de estas dos potencias, fijando el límite en un máximo de 1.550 ojivas nucleares y 700 sistemas balísticos para cada nación.

Durante la plenaria dedicada a la prórroga del acuerdo en la Duma, el viceministro de Exteriores, Serguéi Riabkov, afirmó que el tratado se prorrogará “a partir de la fecha de la última nota intercambiada por las partes” que confirme el cumplimiento de los procedimientos para su extensión.

El diplomático afirmó que Rusia “excluye la posibilidad de concesiones unilaterales” que afecten a su seguridad, al defender que la prórroga del acuerdo “responde en su totalidad a los intereses de seguridad nacional” del país.

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Además, indicó que este acuerdo fue concebido sobre “una estricta base de paridad”, que no limita el derecho de Rusia a definir la estructura de sus arsenales ofensivos ni su modernización.

La anterior Administración estadounidense insistió en la participación de China en las negociaciones, algo que rechaza Pekín y que en ningún momento apoyó Moscú.

Rusia a su vez ha dicho que en todo caso habría que incluir en las negociaciones también a Francia y el Reino Unido, las otras dos potencias nucleares declaradas y miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU.

Biden ha demostrado una postura diferente frente a Rusia que la que sostuvo Donald Trump durante los últimos cuatro años, mostrándose mucho más firme ante el Kremlin.

En la llamada del miércoles, el presidente estadounidense le manifestó a Putin sus preocupaciones, como las informaciones del pirateo de SolarWinds, las recompensas por parte de Rusia a los talibanes por soldados de Estados Unidos en Afganistán, la interferencia en las elecciones de 2020 en EE. UU., el envenenamiento del líder opositor Alexéi Navalni y el trato por parte de las fuerzas de seguridad rusas a manifestantes pacíficos.

De acuerdo con el secretario de prensa del Kremlin, Dmitri Peskov, el mandatario ruso dio “las explicaciones relevantes” sobre el caso Navalni, en prisión preventiva tras ser detenido nada más regresar a Rusia desde Alemania, donde se había recuperado del envenenamiento que sufrió en agosto de 2020 por orden de Putin, según denuncia.

“Su intención (la de Biden) era dejar claro que Estados Unidos actuará con firmeza en defensa de nuestros intereses nacionales, en respuesta a acciones malignas de parte de Rusia”, concluyó la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki.

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