Con amenazas de arrestos y censura, Rusia reprime las protestas a favor de Navalny

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El presidente ruso, Vladimir Putin, no dice su nombre. Prefiere referirse a él como “este caballero”. Pero Alexei Navalny ya es una figura de carácter mundial, y no se puede negar que su influencia en Rusia va en aumento. El Kremlin ha mostrado que se siente intimidado por la popularidad de este opositor.

Vladimir Putin se resiste a pronunciar su nombre, pero no hay duda de que Alexei Navalny intimida al presidente ruso. Tras el regreso a Moscú de este destacado opositor del mandatario y su posterior arresto, el Kremlin ha iniciado una campaña para reprimir las manifestaciones a su favor, amenazando a sus seguidores con arrestos y a las redes sociales con duras sanciones o incluso vetar su funcionamiento en el país si permiten la organización de protestas en sus aplicaciones.

“Tienen miedo. Tienen miedo de aquellas personas que pueden dejar de callar y darse cuenta de su propia fuerza… Te pido que dejes de callar, resistas y salgas a la calle. Somos muchos”, manifestó Navalny en un video publicado el lunes, y el cual fue grabado desde la sala de audiencias en donde fue sentenciado a 30 días de prisión preventiva.

Navalny tiene abiertos tres casos penales, los cuales tienen una motivación, según dice: sacarlo de la vida política. A pesar de las amenazas, decidió volver a Moscú para continuar con su activismo, luego de sobrevivir a un intento de envenenamiento que continúa bajo investigación.

Varias figuras de la oposición aliadas de Navalny y periodistas han sido arrestados por pedir a los ciudadanos que se manifiesten en las calles este sábado a favor de la liberación del activista. Entre los detenidos están la abogada Lyubv Sobol, quien también es una activista anticorrupción, y la portavoz de Navalny, Kira Yarmysh.

No es la primera vez que el Kremlin usa detenciones masivas y bloqueos de internet para contener protestas, pues ante cada indicio de una gran manifestación pone en marcha estos mecanismos para evitar protestas como las que se vieron en Ucrania durante la Revolución Naranja o en Georgia durante la Revolución de las Rosas. El control sobre las redes como TikTok y Facebook ha llevado a que los rusos seguidores de Navalny busquen otras alternativas para comunicarse, como la aplicación de citas Tinder.

“Los intentos de realizar eventos públicos no autorizados, así como cualquier acción de provocación por parte de sus participantes, serán considerados como una amenaza al orden público y serán reprimidos de inmediato”, dijo la policía de Moscú en un comunicado el viernes.

Las protestas están convocadas para este sábado, pero es poco probable que tengan mucha concurrencia dadas las condiciones del gobierno. Lo que sí deja claro es que Putin ve en Navalny una amenaza mayor y también queda expuesta su desconexión con la juventud del país.

Navalny ha logrado cautivar a los jóvenes rusos y debe su popularidad principalmente a internet, donde saltó a la fama como bloguero. Fue su mezcla entre la burla hacia el gobierno, sus acusaciones de corrupción del partido Rusia Unida y su consumo de productos culturales modernos como la serie Rick y Morty las que lo conectaron con el público millennial.

También la cooperación de figuras populares como Dmitry Glukhovsky, autor de una trilogía de ciencia ficción de culto en el país, la estrella de hockey Artyom Panarin, la actriz Yana Troyanova, la estrella de op ruso, Elizaveta Gyrdymov y también Igor Denisov, excapitán de la selección nacional de fútbol, ha ayudado a Navalny.

“Nunca me ha interesado la política y nunca me interesará la política. Pero esto no se trata de política. Alexei debería estar libre”, dijo Denisov.

La base de Putin, por el contrario, continúa siendo vieja y conservadora. Su gobierno avanza en un enfoque más autoritario que persigue a políticos y activistas, pero ha descuidado su conexión con las nuevas generaciones.

“La generación joven actual es más radical que las generaciones anteriores. Quieren vivir en una Rusia modernizada, no en una Rusia tradicional pasada de moda. Esta es una generación que nació bajo Putin y todavía vive bajo Putin. Para ellos, Navalny es una persona más inspiradora. Comparan a Navalny como una figura de orientación patriótica que regresa a Rusia con Putin, que es mucho mayor y más anticuado”, explicó el analista político Andrei Kolesnikov del Centro Carnegie de Moscú a The Washington Post.

Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, ha dicho que la convocatoria para protestar por la libertad de Navalny es inaceptable y es orquestada por fuerzas “provocadoras”.

“Solo puede haber una posición: la posición de la necesidad incondicional de cumplir con la ley y la inadmisibilidad de organizar acciones ilegales, y más aún provocar la participación de jóvenes, niños y demás en estas acciones”, dijo Peskov.

Con el nuevo paquete de leyes aprobado en diciembre de 2020 por Putin, las manifestaciones en el país quedaron aún más restringidas y se endurecieron las penas para quienes convoquen protestas. Pero el gobierno ha ido más allá de las sanciones y de las amenazas a las redes sociales y la censura: las universidades públicas le advirtieron a sus estudiantes que serían expulsados si participaban de estas movilizaciones y en algunos centros educativos se ordenó una asistencia obligatorio para el sábado, con la intención de que ningún estudiante pueda participar de la manifestación.

Este año será decisivo para la política en Rusia, donde hay elecciones para la Duma estatal en septiembre, y el movimiento de Navalny podría marcar un hito, aunque reconociendo las limitaciones de este.

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