Y Vladimir Putin ahí...

¿Sabe Trump lo que está haciendo?

El actual presidente de Estados Unidos ya se ubica como el más incompetente de la historia moderna americana. Los hechos hablan.

Aunque el presidente Donald Trump viva en guerra con la prensa, las pantallas de la Casa Blanca sintonizan buena parte del día los canales de noticias. / AFP

Cuando el presidente Donald Trump despidió a James Comey de la dirección del FBI, muchos republicanos negaron que lo hubiera hecho para cerrar la investigación en curso sobre los lazos de su campaña con Rusia. “No puede ser tan estúpido”, señalaron.

Pero los hechos que siguieron son elocuentes. De acuerdo con The New York Times, “en lugar de construir un pretexto sólido para despedir a Comey, Trump lo invita a cenar en enero y le exige su lealtad personal. Si eso no fuera suficientemente incriminatorio, en febrero le pidió a Comey que terminara con la investigación al exasesor de Seguridad Nacional Michael Flynn. Y para rematar, lo despide, luego de que Comey pidiera más fondos para investigar los vínculos rusos con su campaña presidencial”.

En una entrevista con Lester Holt, de NBC News, Trump admitió que estaba pensando en la investigación de Rusia cuando tomó la decisión de despedir a Comey. Y como si ese exceso de honestidad (¿descaro? ¿ignorancia?) no fuera suficiente, respondió a las críticas que le llovieron por compartir información clasificada con el canciller ruso, Sergei Lavrov, que “como presidente quise compartir con Rusia, como es mi derecho absoluto, hechos sobre terrorismo y seguridad aeronáutica”.

La pregunta que surge es: ¿Sabe Trump lo que está haciendo? Y si es así, ¿hace parte del plan exponer su ignorancia política en tantos aspectos?

“Lo que parece es que Trump confía en muy poca gente y no consulta suficientemente sus decisiones, además no comprende lo que puede hacer y sobretodo cómo hacerlo”, explica el historiador Miguel Benito.

Como suele hacer cada vez que un escándalo lo acosa, Trump denunció (por enésima vez) que todo es culpa de la prensa.

“Miren cómo me han tratado últimamente, especialmente los medios de comunicación. Ningún político en la historia ha sido tratado peor o más injustamente”, dijo el presidente un discurso ante los cadetes de la Academia de la Guardia Costera de Estados Unidos, en New London (Connecticut).

Palabras que, sumadas a la aparición en escena de la mano negra de Vladimir Putin, aumentan el caos político en Washington. El mandatario ruso ya conoce muy bien los alcances de sus apariciones y parece disfrutar los efectos. Después de burlarse de lo que llamó “paranoia estadounidense” y prometer una amonestación a su ministro Lavrov porque no compartió sus “informaciones secretas” con él, el jefe del Kremlin habló muy en serio: “Si la administración estadounidense lo autoriza, estamos dispuestos a proveer la grabación de la conversación entre Lavrov y Trump al Congreso y al Senado estadounidenses”.

Según el Washington Post, la información que Trump compartió, se la entregó Israel con el compromiso de no pasarla a nadie más, “ni siquiera a países aliados para no exponer la fuente”.

“Vladimir Putin debe sonreír. Encantado ante el espectáculo. Encantado de que se hable de él y de su Rusia. Encantado porque parezca que, de nuevo, el mundo se divide entre Estados Unidos y Rusia. Encantado de que se hable de algo como una nueva Guerra Fría, “los buenos viejos tiempos”, según Putin. Se trata de apariencias, pero sirven. Desde hace tiempo Putin ha comprendido que la información es un arma. Relativamente barata, pero de altísimo impacto en las sociedades de la información y de internet”, escribió en este diario, Miguel Benito.

El circo y la tormenta aumentan. Varios congresistas demócratas, incluidos algunos independientes ya hablan de un impeachment. “La trama rusa podría dar lugar a un juicio político contra Trump si se demuestra que hubo gente en su equipo que mantuvo contactos con agentes y diplomáticos rusos y éstos los orientaron en el hackeo de cuentas y otras interferencias en las pasadas elecciones; si el presidente conocía estos contactos o los ordenó y autorizó y, si el presidente mintió sobre dichos contactos”, explica Benito.

Obstruir a la justicia —delito en el que pudo incurrir Trump al despedir a Comey— fue la razón por la que fueron iniciados los impeachments presidenciales contra Richard Nixon y Bill Clinton. Pero la Constitución tiene un amplio margen para decidir y mientras los republicanos protejan a Trump, no hay probabilidades de este escenario.

David Golove, un profesor de Derecho en la Universidad de Nueva York, cree que Trump no es consciente de lo que hace. “Una cosa es que Trump solo fanfarronee en su incomparable estilo —lo cual podría ser interpretado como imprudencia— y otra si lo hizo como un “gesto de buena fe” para cimentar sus relaciones con Moscú: “Eso puede ser considerado como algo propio de sus atribuciones como comandante en jefe, incluso si desde fuera puede parecer estúpido o equivocado”, dijo.

“No creo que haya hecho nada ilegal (...) Pero se podría alegar que ha sido descuidado. El hecho de que tengas autoridad legal para hacer algo no significa que lo que hagas está bien”, dijo la AFP Cristina Rodríguez, profesora de Derecho en la Universidad de Columbia.

De acuerdo con analistas y medios estadounidenses, como The Atlantic “Trump ya se ubica como el presidente más incompetente en la historia moderna americana”. “Como resultado de su propia ineptitud, Trump es políticamente más débil que el Día de la Inauguración, aunque la economía es más fuerte”, explica The Atlantic, que advierte que aunque el mandatario pueda causar más daño y exponga la fragilidad de la democracia de EE.UU., el sistema puede protegerse del jefe de Estado. Wall Street ya sufrió una fuerte caída ayer impactada por los problemas de Trump. Y la lista de problemas se antoja larga...

 

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