Se subastan migrantes a las puertas de Europa

Vender seres humanos como esclavos en Libia es una práctica que se ha denunciado por años. La indignación mundial es tachada como “hipocresía”  por países africanos.

Libia es un limbo para los migrantes africanos que intentan llegar a Europa. AFP

Los primeros testimonios comenzaron a conocerse a comienzos del 2000. Entonces se sospechaba que el régimen del entonces dictador libio, Muamar al-Gadhafi, no sólo permitía los desembarcos de migrantes hacia Europa sino que en Libia florecía un terrible negocio: la compra y venta de migrantes para labores agrícolas, limpieza de casas y otras tareas. Las denuncias de personas de Malí, Burkina Faso, Costa de Marfil, Gabón, Senegal, Túnez, Eritrea y Egipto, principalmente, no fueron escuchadas.

Pero después de la caída de Gadhafi, en octubre de 2011, la situación empeoró en Libia. Trabajadores de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informaron de muchos casos de esclavitud en este país. Los testimonios eran muy parecidos: mientras intentaban viajar a través del Sahara, cientos de personas llegaban a Níger en donde eran abordadas por que les prometían ponerlos en suelo europeo por US$320.

Tras el pago del dinero, los amontonaban en camiones rumbo a Libia. Una vez allí los migrantes eran llevados a lotes baldíos en donde se establecían mercados de esclavos. “En Libia se han establecidos mercados humanos en donde estas personas son vendidas por redes de libios, con apoyo de ghaneses y nigerianos”, denunció la OIM. Entonces, tampoco pasó nada.

Hoy, tras la publicación de un video por parte de la cadena estadounidense CNN, en donde se ve cómo venden a hombres por US$400 volvió a poner el tema en la agenda. La comunidad internacional se indigna, varios países se reúnen, denuncian que también se están subastando mujeres y  niños, y tras largas reuniones, sacan comunicados exigiendo que no se vendan esclavos. Incluso el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Musa Faki Mahamat, dijo que hay cerca de 3.800 migrantes, procedentes en su mayoría de África Occidental, que viven en "condiciones inhumanas" en un campo de refugiados cercano a Trípoli.

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Othman Belbesi de la OIM dijo que "esto lleva algún tiempo ocurriendo, pero ha aumentado y se convirtió en significativo durante el año pasado y añadió que “comprar” un inmigrante indocumentado en el mercado cuesta entre 200 y 500 dólares para que trabajen como jornaleros. 

Según la OIM, en la mita de 2017 unos 27.000 inmigrantes indocumentados habían salido de Libia y habían llegado a Italia, 7.000 más que en el mismo periodo del año anterior. 

Hipocresía mundial

"No se trata de un solo campo", añadió Mahamat. "El gobierno libio nos dice que hay 42. Seguro que hay más. Hablamos de entre 400.000 y 700.000 migrantes africanos en Libia", añadió. Libia es la puerta principal de entrada de migrantes a Europa. Se calcula que por esta ruta, en 2015 salieron 600.000 personas rumbo a Europa.

Denunciada por todo lo alto por dirigentes occidentales y africanos, la situación de miles de migrantes africanos en Libia, violados, torturados y esclavizados, se conocía desde hacía tiempo, afirman oenegés y analistas que alertan del caso desde hace meses.  Las imágenes furtivas de una aparente subasta de jóvenes africanos en la región de Trípoli, en la que hombres negros eran presentados a compradores del norte de África como posible mano de obra, fueron difundidas por CNN el 14 de noviembre. Se propagaron rápidamente en las redes sociales y provocaron una ola de indignación mundial.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, se dijo "horrorizado", el presidente de la Unión Africana (UA), Alpha Condé, "indignado" y la Unión Europea, "enojada". "Hipocresía", denuncia el senegalés Hamidou Anne, analista del grupo de reflexión África de las Ideas, ya que "aparte del simple ciudadano, todo el mundo sabía, los gobernantes, las organizaciones internacionales, los líderes políticos" la situación en Libia.

"La toma de rehenes, la violencia, la tortura, las violaciones eran normales en Libia, y la esclavitud, ya se habla de ella desde hace tiempo", insiste Alioune Tine, director para África occidental y central en Amnistía Internacional, con sede en Dakar. Libia, un país sumido en el caos, se ha convertido en un importante punto de paso para innumerables migrantes que tratan de alcanzar Europa por el Mediterráneo. Muchos de ellos han sido víctimas de los traficantes de seres humanos. "En Libia, los negros no tienen ningún derecho", dijo en septiembre a la AFP Karamo Keita, un joven gambiano de 27 años, reenviado a su país. "Fuimos trasladados a varias granjas donde nuestro carcelero libio nos vendía como esclavos".

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Desde el mes de abril, la OIM informaba de la existencia de "mercados de esclavos" en Libia. "Se convierten en mercancías para comprar, vender y tirar cuando ya no valen nada", había comentado Leonard Doyle, portavoz del OIM en Ginebra. La presidenta de Médicos Sin Fronteras, Joanne Liu, también denunció en septiembre, en una carta abierta a los gobiernos europeos, "una empresa próspera sobre el secuestro, la tortura y la extorsión" en Libia.

“Podemos hablar de víctimas de Nigeria, Senegal, Gambia y de muchas otras nacionalidades”, dice Belbesi de la OIM. "Mientras los árabes no suponen una gran parte de este cruel negocio, podemos hablar de víctimas de Nigeria, Senegal, Gambia y de muchas otras nacionalidades”, explicó. Indicó que las personas “compradas” en el mercado a veces reciben una paga por el trabajo que ejercen y otras, no.

“Principalmente tienen que trabajar en la construcción y la agricultura y hay muchos abusos y trabajo forzado relacionado”, afirmó Belbesi. ”Muchos se escapan, otros son mantenidos en estado de servidumbre y esclavitud, y muchos son incluso encerrados en áreas donde son forzados a trabajar a diario”, sostuvo el experto de la OIM.

"¿En sus esfuerzos por contener el flujo (migratorio), los gobiernos europeos estarán dispuestos a asumir el precio de la violación, la tortura y la esclavitud?", advirtió. "No podremos decir que no lo sabíamos", sentenció en aquel momento. La semana pasada, el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, denunció el deterioro de las condiciones de detención de migrantes en este país, calificando de "inhumana" la política de la UE que consiste "en ayudar a los guardacostas libios a interceptar y reenviar a los migrantes".

Para Alioune Tine, Europa "tiene una responsabilidad fundamental" en el desastre actual, pero no es la única. "Los países africanos no hacen nada para retener a los jóvenes, para darles trabajo. No tienen política de migración, solo hacen que aguantar", lamenta. "Esto no puede durar más. Ante un crimen contra la humanidad no podemos indignarnos, tenemos que actuar", considera Hamidou Anne, criticando la pasividad de los dirigentes africanos y el "racismo sistemático en las países del Magreb".

Muchos campos de esclavos

Pero la venta de africanos en Trípoli no es un caso aislado: más de 40 millones de personas en el mundo, una cuarta parte de los cuales menores de edad, viven en esclavitud, según un estudio divulgado en 2016. La noción actual de esclavitud incluye el trabajo forzoso, que concierne a 25 millones de personas, y el matrimonio forzado, que afecta a algo más de 15 millones de personas. Pero estas cifras están muy por debajo de la realidad, advierten la Organización Mundial del Trabajo (OIT), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y el grupo de defensa de derechos humanos Walk free Foundation, que realizaron conjuntamente el estudio.

Unos 25 millones de personas son trabajadores forzosos, en su mayoría en casas particulares (un cuarto de ellos) pero también en fábricas, en la construcción, en el campo. El estudio cita el ejemplo de 600 pescadores retenidos en barcos en aguas indonesias desde hace varios años.

Más de la mitad de estos esclavos están obligados a quedarse por culpa de sus deudas. Pero también hay casos de personas ligadas a sus verdugos porque son drogadictos, están mal pagados, son maltratados físicamente o simplemente porque están demasiado lejos de sus casas para volver.

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Entre estos trabajadores, unos 5 millones de personas están obligados a prostituirse y algo más de 4 millones son víctimas de trabajos impuestos en sus países (trabajo obligatorio en la cárcel, abuso de reclutamiento...)

Mujeres y niñas representan el 71% de los esclavos, cerca de 29 millones de personas. Un víctima de la esclavitud de cada cuatro es un niño, es decir, unos 10 millones de individuos.  Unos 15,4 millones de personas están casadas sin su consentimiento, más de un tercio de ellas tienen menos de 18 años y son prácticamente casi todas mujeres. Esta forma de esclavitud es común en África y Asia.

Además, las mujeres representan 99% de las víctimas de trabajo forzado en la prostitución.