Sebastián Piñera propone el desmonte de Transantiago: ¿posibilidad real o populismo?

El expresidente de Chile, que aspira a regresar a la Casa de la Moneda, propuso desmontar el sistema de transporte para dar prioridad al metro de la capital. Ministros de Transporte del país consideraron imposible y "simbólica" la idea.

Diario El Mercurio (Chile)

La carrera hacia el Palacio de la Moneda, la casa presidencial de Chile, aún se mantiene en un relativo bajo perfil. No obstante, para las elecciones que se llevarán a cabo el próximo 19 de noviembre, ya se han escuchado las propuestas más controversiales por parte de los candidatos a suceder a Michelle Bachelet. Una de ellas es la del ya expresidente Sebastián Piñera, quien, sea por un intento desesperado de regresar al poder o por poner su nombre en las agendas de los noticieros de su país, propuso desmontar Transantiago, el sistema de transporte masivo de Santiago de Chile que empezó a operar en 2005, y que es a su vez la política pública que ha tenido las peores valoraciones en los últimos 10 años.

La propuesta no se trató solo de una idea populista. La idea de Piñera es que el desmonte de este sistema dé lugar a una inversión fuerte en la red de Metro, que quiere convertir en el sistema de transporte que prime en la capital chilena. La propuesta tampoco fue construida a base de disparates, pues fue presentada en un documento apoyado por el director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad Diego Portales, Louis de Grange, la exministra de Obras Públicas, Loreto Silva, y el exsubsecretario de esa cartera, Lucas Palacios. Todos coincidieron, y así se pasó la propuesta, en que es posible estructurar el plan de movilidad pública de la ciudad en torno al Metro, llegando incluso a tener la capacidad de anexarle redes ferroviarias y suburbanas.

En últimas, la idea de Piñera es simple: desmontar el Transantiago, construir 125 kilómetros adicionales en la red de Metro, y acelerar las líneas 3 y 6, que ya están en proceso. El total de la inversión para hacer realidad esta propuesta llega a los USD$ 10 mil millones, más el costo de la construcción de las dos líneas de Metro que tuvieron un costo de USD$ 3.049 millones.

En un principio, la propuesta pareció casi un chiste, pero con el paso de los días empezó a ser tomada más en serio por los chilenos. Tanto que, este lunes, la ministra de Transporte, Paola Tapia, se reunió con los demás exfuncionarios que han dirigido esa cartera, con el fin de analizar las medidas que se han propuesto para mejorar el sistema.

La de Piñera no fue tomada como una propuesta para mejorar Transantiago, pero sí fue tenida en cuenta e incluso fue el tema más discutido durante la reunión a la que asistieron German Molina, ministro de Transporte entre 1992 y 1994, Germán Correa (1990-1992), Claudio Hohmann (1996-2000), Carlos Cruz (2000-2002), Javier Etcheberry (2002-2005), René Cortazar (2007-2010), Felipe Morandé (2010-2011) y Pedro Pablo Errázuriz (2011-2014).

Durante el encuentro, hasta los funcionarios que trabajaron con Piñera afirmaron que la propuesta no buscaba desarrollarse estrictamente en los términos en que fue planteada. Morandé aseguró que terminar Transantiago es un concepto simbólico, y que lo que buscaría Piñera al llegar a la presidencia es lograr un cambio fundamental en la integración de otros transportes al metro de Santiago.

En ese mismo sentido intervinieron el resto de invitados al encuentro. Casi todos bajaron el nivel de la propuesta de Piñera a “un simbolismo” que en realidad quiso enfocar hacia el lado de mejoras en todos los demás sistemas de transporte, incluido el de bicicletas públicas, para lograr un equilibrio en el que se ponga por encima al metro de la ciudad. “No es que se vaya a acabar el sistema de transporte, eso es imposible”, llegó a afirmar Morandé, exministro de Transporte durante la presidencia de Piñera. 

Otros exministros, como Errázuriz, fueron más lejos y aseguraron que Transantiago es el mejor sistema de transporte público de Latinoamérica, por lo que sus propuestas pasan por elevar su calidad y hacerlo comparable con sistemas de calidad superior.