La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 4 horas
Fuerzas iraquíes celebraron una victoria militar sobre Estado Islámico (EI)

¿Será cierto que la toma de Mosul es el fin del califato?

La recuperación de la mezquita de Al Nuri fue un golpe simbólico contra EI, pero aún hay tela por cortar.

La gran mezquita de al Nuri es uno de los monumentos históricos más importantes del islam. Quedó destruida tras la victoria del gobierno iraquí. / AFP

El primer ministro iraquí se encargó de anunciarlo: la mezquita de Al Nuri, donde hace tres años Abu Bakr al Baghdadi se autoproclamó líder del Estado Islámico (EI), fue recuperada. “Estamos viendo el fin del falso Estado proclamado por Daesh. La liberación de Mosul lo demuestra. (...) Es nuestra victoria”, afirmó Haider al Abadi, jefe de gobierno de Irak.

Ayer, el califato —llamado así por los integrantes de EI— cumplió tres años exactos. Fue el 29 de junio de 2014 cuando Baghdadi se adueñó de la mezquita. Y fue hoy cuando, por primera vez desde esa fecha, el templo amaneció con nuevos dueños.

Durante los últimos años, las denuncias de violaciones de derechos humanos en las zonas controladas por EI, tanto en Irak como en Siria, han sido sistemáticas: crucifixiones, decapitaciones y violaciones a las mujeres alarmaron a los organismos internacionales.

En enero del año pasado, un miliciano de Daesh ejecutó a su mamá delante de cientos de personas en una plaza pública en Raqa. Según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, la mujer había intentado convencerlo de abandonar la organización.

Por eso, la coalición liderada por Estados Unidos celebró este triunfo militar. La infamia de EI hizo que el fin del califato fuera deseado por las organizaciones defensoras de derechos humanos. Sin embargo, las imágenes de la destrucción del lugar demuestran que se necesitó de mucho horror para acabar con el horror.

En un comunicado publicado esta semana por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh), Zeid Raad Al Hussein, se reportó que la población civil presentó denuncias de saqueos, secuestros, detenciones arbitrarias y reclutamiento de niños efectuados precisamente por las fuerzas democráticas sirias, apoyadas por Estados Unidos.

La guerra contra EI se intensificó con la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense, pues, a diferencia de Barack Obama, su antecesor, Trump decidió tomar las armas y “actuar”. Sin embargo, su actuación estuvo lejos de ser la salida negociada que tanto reclamaban los defensores de derechos humanos.

“Hay cientos de cuerpos bajo los escombros”, le dijo al diario The Guardian Maj Gen Sami al Aridi, general de las fuerzas especiales. Y agregó: “Por supuesto que hay daños colaterales. Las casas son muy viejas y cualquier bombardeo hace que colapsen completamente”. Mosul es conocida como la Ciudad Vieja.

Según el mismo medio, se cree que aún hay 100 extremistas armados, así como decenas de miles de civiles que han ido saliendo gradualmente de los edificios.

No obstante, a pesar del golpe simbólico y militar, EI ha demostrado que su capacidad va más allá del territorio que había cooptado en Irak y Siria y que ahora está viendo reducido por cuenta de los ataques de las fuerzas aliadas.

“Sería un error creer que la derrota sellaría el fin de esta organización”, le dijo a la agencia Efe el experto en movimientos yihadistas y presidente del Centro de Análisis de Terrorismo en Francia (CAT), Jean-Charles Brisard, quien también afirmó que EI ha demostrado que sabe reinventarse. Su pronóstico es que la organización podría terminar convertida en una “guerrilla local”.

Tiene sentido, cuando ya es conocido el estilo de EI de trabajar con franquicias en distintos países del mundo. En Filipinas sigue reclutando niños y en Yemen juega un rol importante en la guerra que comenzó en marzo de 2015, luego de una ofensiva aérea lanzada por Arabia Saudita.

También ha probado su habilidad para usar Internet a su conveniencia. La web le ha sido muy útil para difundir el mensaje y adoctrinar seguidores aquí y allá. Y ya hemos visto cómo ese “allá” puede comprometer la seguridad de las grandes potencias mundiales.

De ahí la importancia que para ellos tiene el adjudicarse ataques de lobos solitarios que no están directamente involucrados con la organización, como el de un hombre de origen somalí en Ohio, quien el año pasado hirió a 11 personas con un carro y un cuchillo en el nombre de ISIS, a pesar de no comprobarse ninguna relación directa.

El Estado Islámico se adjudicó y celebró lo sucedido en Ohio. Lo celebró tanto como Irak celebró esta victoria en Mosul.