Smartmatic y Venezuela: termina la historia de amor

La empresa encargada de la plataforma tecnológica en las elecciones del 30 de julio se empezó a expandir bajo el auspicio del chavismo.

AFP

Justo en el momento en el que la legitimidad de la Constituyente de Maduro no podía estar más golpeada por el rechazo de la comunidad internacional, la empresa encargada de la plataforma tecnológica que permitió la votación el pasado 30 de julio salió a decir que los resultados habían sido adulterados. “Calculamos que la diferencia entre la participación real y la anunciada por las autoridades es de al menos un millón de votos”, dijo desde Londres en una rueda de prensa Antonio Mugica, uno de los fundadores de Smartmatic.

La empresa apareció por primera vez en la historia venezolana en las elecciones de 2004, cuatro años después de ser fundada en Miami por Mugica y su socio, Alfredo Anzola, dos graduados de la Universidad Simón Bolívar. En ese entonces, el chavismo se jugaba su futuro en un referendo con el que la oposición buscaba revocar el mandato de Hugo Chávez y del que, muy a su pesar, el oficialismo salió fortalecido gracias al respaldo del 59,1 % de los casi diez millones de votantes.

El referendo contra Chávez fue la oportunidad de Smartmatic para poner a prueba por primera vez su sistema de votación electrónica, que además de registrar el voto, imprime un comprobante físico que se deposita en la urna de votación y gracias al cual se pueden auditar los resultados. Con un contrato por más de US$90 millones, Smartmatic fue el otro gran ganador en el referendo de 2004 e inauguró una larga relación con el gobierno venezolano, que seguiría siendo clave incluso en las votaciones de abril de 2013, cuando Nicolás Maduro le arrebató la presidencia al candidato de la oposición, Henrique Capriles, por un margen del 1,49 %.

Entre 2004 y 2013 Smartmatic aprovechó el impulso de su éxito en Venezuela para involucrarse con resultados dispares en procesos electorales de varios países. Uno de sus tropiezos más estrepitoso ocurrió en EE. UU., cuando en 2006 implementó su tecnología en las elecciones del condado de Cook, en Chicago.

El mal estado de los equipos provocó retrasos en la publicación de resultados y un escándalo de grandes proporciones: en octubre de ese año, una comisión de la Cámara de Representantes estadounidense anunció que adelantaba una investigación para determinar, por un lado, si la contratación de los servicios de Smartmatic había puesto en riesgo la seguridad nacional y, por otro, hasta dónde llegaban los nexos entre la empresa y el gobierno venezolano.

“Parece haber un esfuerzo obvio para ocultar a los propietarios de la compañía”, dijo entonces la representante demócrata Carolyn B. Maloney, ante lo cual, el embajador venezolano en Washington, Bernardo Álvarez, contestó diciendo que el único vínculo entre Venezuela con la compañía estaba determinado por los servicios que había contratado con ellos para el proceso electoral venezolano.

A pesar de esto, y del escándalo que hace tan sólo un año se desató cuando Smartmatic realizó cambios sin autorización en el software electoral en Filipinas, desde el debut de la compañía en el referendo venezolano en 2004, la empresa de Mugica ha estado involucrada en elecciones, ya sea a través de sus sistemas registro de votos, como en Chile, Brasil y Argentina, o mediante tecnología que recoge la información biométrica de los ciudadanos, como en Haití y Uganda. Smartmatic incluso llegó a involucrarse en el sistema de recaudo del transporte público de Cartagena.

Hace apenas tres días, Nicolás Maduro salió a celebrar los más de ocho millones de votos obtenidos por los candidatos a Constituyente. La cifra estaría inflada un millón de votos, según las declaraciones del presidente de Smartmatic que antes de hacer el anuncio desde Londres se aseguró que sus empleados salieran del país para evitar represalias.

De ser cierto, el fraude haría que la diferencia entre los votos que recibió el plebiscito opositor y los constituyentes se reduzca, algo sin mucha importancia si se considera que el régimen no planea echar para atrás sus planes e instalará hoy la Asamblea Constituyente.

El anuncio de Smartmatic también produjo el pronunciamiento de Andrés Izarra, exministro de Comunicaciones que a través de Twitter dijo se debía “despejar dudas en torno a los resultados de la elección del domingo”. Aunque Izarra no tardó en aclarar que su lealtad seguía con Maduro, vale la pena preguntarse si la denuncia de fraude abrirá más la brecha entre el presidente y el chavismo disidente que, junto al resto de la oposición en el Parlamento, desconoció el resultado de las elecciones e invitó al ejército a hacer lo mismo.

 

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