Snowden publicó un libro con sus memorias, ahora EE. UU. quiere quedarse con las ganancias

El gobierno estadounidense intenta apoderarse de las ganancias del libro del excontratista de la CIA, Edward Snowden, publicado esta semana, pues advierten que incumplió su acuerdo de confidencialidad con el Departamento de Justicia.

Edward Snowden es un excontratista de la CIA famoso por filtrar miles de documentos privados en 2013 que revelaron el poder de vigilancia de Estados Unidos.AFP

Edward Snowden, el excontratista de la CIA famoso por filtrar miles de documentos privados en 2013 que revelaron el poder de vigilancia de Estados Unidos, publicó esta semana un libro con sus memorias que detalla cómo fue su vida antes de entrar en exilio. Ahora, el gobierno estadounidense quiere asegurarse de que Snowden no vea un centavo de las ganancias de su publicación, pues reclama que el autor violó su acuerdo de confidencialidad y busca confiscar las regalías de su obra.

El Departamento de Justicia informó en un comunicado que demandará a Snowden, por la publicación de su libro "Vigilancia Permanente" ("Permanent Record") en 23 países, entre ellos EE. UU., España, México, Colombia, Argentina, Brasil y Perú. La demanda no busca "detener o restringir la publicación o distribución" del libro, pero sí "recuperar todos los ingresos ganados por Snowden debido a su fracaso a la hora de entregar su texto para su revisión previa a la publicación", indica el comunicado. Vea también: Edward Snowden, el genio informático

La acción judicial, por la vía civil, también afecta a "las entidades corporativas implicadas en la publicación del libro de Snowden", según el Departamento de Justicia, que toma esa medida "solamente para asegurar que no se transfiere ningún fondo a Snowden" mientras se resuelve el caso en el tribunal de EE. UU.

El texto de la demanda cita al grupo editorial responsable del libro en EE.UU., MacMillan, y a la matriz de la que depende, Holtzbrinck; pero no menciona a la española Planeta, que editó las memorias en español. "Edward Snowden ha violado una obligación a la que se comprometió con los Estados Unidos cuando firmó acuerdos como parte de su trabajo en la CIA y como contratista de la NSA", dijo el fiscal general adjunto de EE. UU. para asuntos civiles, Jody Hunt, en el comunicado.

"No permitiremos que nadie se enriquezca a expensas de Estados Unidos sin cumplir con sus obligaciones de revisión previa a la publicación", agregó. La demanda, presentada ante un tribunal federal en Alexandria (Virginia), alega que Snowden se comprometió a guardar los secretos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) estadounidenses en varios acuerdos que firmó cuando trabajaba para esas entidades entre 2005 y 2013.

Esos acuerdos obligaban a Snowden a permitir que esas agencias revisaran cualquier información que pretendiera publicar y que se basara en datos confidenciales "obtenidos como resultado" de su relación con la NSA y la CIA. Las memorias de Snowden son un recorrido por su vida y no incluyen nuevas revelaciones respecto a las que ya publicó en 2013, cuando abandonó Estados Unidos cargado con 1,7 millones de documentos que revelaron al mundo los programas de vigilancia masiva de teléfonos e internet de la NSA.

Además de esta demanda civil, el Departamento de Justicia sigue acusando a Snowden de cargos criminales relacionados con la publicación de esa información hace seis años, y el extécnico de 36 años vive en Moscú en régimen de asilo temporal.

Parte del libro de Snowden es una carta de amor a los inicios de Internet, un medio que le fascinaba pero que, afirma, acabó corrompiéndose por lo que define como el "capitalismo de vigilancia": los intentos del Gobierno y las empresas de "monetizar" la "conexión humana".

Esa deriva erosionó lo que Snowden considera un "derecho humano fundamental", la privacidad, que sigue tan amenazada ahora como cuando destapó los secretos de la NSA: "Ese declive no ha hecho más que continuar, mientras las democracias han retrocedido hacia un populismo autoritario", lamenta. Le puede interesar: El mundo después de Snowden

La escapatoria de Snowden comenzó cuando tenía ocho años y sus padres instalaron en el comedor de casa su primera computadora. "Desde que apareció, el ordenador y yo fuimos inseparables. Si antes ya me mostraba reacio a salir y darle patadas a un balón, ahora la sola idea de hacerlo pasó a parecerme ridícula", recuerda.

Los videojuegos de la Nintendo y otras consolas reforzaron su pasión por las pantallas y afilaron una mente tan afín a la tecnología que acabaría seduciendo a las agencias de inteligencia de EE. UU. a pesar de que Snowden nunca obtuvo un título universitario.

Pero fue un juego analógico, un rompecabezas del siglo XX, lo que acabó por convertirse en el talismán de Snowden y su aliado en la misión de sacar del país y entregar a la prensa 1,7 millones de archivos de la NSA: el cubo de Rubik.

Fue en ese puzzle cúbico donde el analista apoyaba, durante su etapa como contratista de la NSA en Hawái, la copia de la Constitución en la que se inspiró para decidir que lo que hacía su Gobierno violaba los derechos de los estadounidenses.

Y fue entre sus rendijas donde escondía las tarjetas SD, usadas normalmente en cámaras fotográficas, en las que almacenaba los secretos más preciados de la inteligencia estadounidense, que viajaban dentro del rompecabezas por todo su lugar de trabajo.

"Los guardas, y todo el mundo, me conocían en el Túnel como el niño del cubo de Rubik, porque iba siempre por los pasillos dándole vueltas a esos cuadrados (...) Se convirtió en mi tótem, en mi juguete espiritual y en un dispositivo de distracción", explica.

El Rubik permitió, también, que le identificaran en el lobby de un hotel de Hong Kong los periodistas a los que confiaría los datos, y unas semanas después tuvo que resistir la tentación de sacar el puzzle para calmar los nervios en el vuelo que le llevaba a lo que creía que sería solo una escala en Rusia rumbo a Ecuador.

Desde lo que considera un "exilio" forzado en Rusia, Snowden ha asistido a una serie de cambios en los programas de vigilancia estadounidenses, pero los considera insuficientes ante el creciente poder sobre los individuos de un régimen virtual dominado por EE. UU. y el "triunvirato imperial" que forman Google, Facebook y Amazon.

"Ahora mismo, seas quien seas, estés donde estés, en términos corpóreos y físicos, te encuentras además por todas partes, estás en circulación (...). Nuestros datos deambulan a lo largo y a lo ancho", alerta.

Aunque a Snowden le inspira "esperanza" la generación nacida después de 2000, su diagnóstico es pesimista y sus avisos, urgentes: "Si no actuamos ahora para reclamar nuestros datos, nuestros hijos quizá no tengan la capacidad de hacerlo", concluye.

 

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Redacción EFE

El Mundo

Snowden publicó un libro con sus memorias, ahora EE. UU. quiere quedarse con las ganancias

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