Habla el diputado opositor

“Tenemos que guardar el facturero”: Tomás Guanipa

Nicolás Maduro lo acusa de promover la violencia en las manifestaciones y amenazó con llevarlo a prisión. Él dice que la oposición seguirá presionando en la calle porque el diálogo no es una opción, por ahora.

Tomás Guanipa es presidente del partido Voluntad Popular. Dice que la única opción para ellos es el voto. / AFP

“José Guerra y Tomás Guanipa tienen su celda en el estado Guárico esperando por ellos por los crímenes que han cometido contra el pueblo”, fue la sentencia que lanzó el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sobre estos dos diputados de la Mesa de Unidad Democrática, un día después de la marcha del 19 de abril. Maduro acusa a la oposición de terrorismo y de querer darle un golpe de Estado. Guanipa, que también es presidente del partido Voluntad Popular, estuvo en Colombia en el congreso de partidos de derecha.

¿Por qué la oposición no acudió a la invitación de Elías Jaua para dar inicio a la asamblea nacional constituyente?

Porque lo que ocurre en Venezuela es un proceso continuado de golpe de Estado y desconocimiento de la voluntad del pueblo. Nicolás Maduro decidió asumirse como dictador, uno que ni siquiera guarda las formas, y está desconociendo el derecho que tiene la gente para decidir. Esta es una dictadura retrógrada, que elimina los procesos electorales: canceló el referendo revocatorio, le quita las competencias a la Asamblea Nacional y no convoca elecciones de gobernadores y alcaldes. Ahora activa la asamblea nacional constituyente, sin que ésta sea aprobada por el pueblo, como estipula la Constitución. Esto no es aceptable. El presidente elimina el voto secreto y universal; los que van a votar son los que están censados en las base de datos de los oficialistas. El futuro de Venezuela no puede ser decidido por una minoría.

¿Qué propone la oposición?

Restituir el hilo constitucional y que podamos ir a un proceso electoral lo antes posible.

¿Cuál es el proceso electoral que piden?

Decimos que hay una deuda con la Constitución venezolana y el ejercicio de revocar a Nicolás Maduro. Pedimos que se cumpla la Constitución. Queremos un cronograma con el cual el venezolano sepa cuándo elige gobernadores, alcaldes y presidente.

¿Hasta cuándo van a marchar?

No hay otra opción que la calle y la presión popular. Por cierto, nos están reprimiendo de forma muy agresiva. Van más de mil personas heridas y miles de detenidos, con el agravante de que el Gobierno utiliza la justicia militar para procesar a estudiantes y civiles. La Fiscalía se pronunció en contra de eso, pero la situación sigue y eso es inaceptable. Somos perseguidos y reprimidos.

¿Cómo los persiguen?

Por hacer estos viajes, por ejemplo. El presidente dijo hace diez días que yo iba a ir preso. A mi casa han ido miembros del cuerpo militar con armas largas. Anulan nuestros pasaportes para salir. Yo logré llegar porque por la frontera una puede pasar, a pesar del asedio.

Entonces, ¿qué lo espera cuando llegue a Venezuela?

Represión, más persecución. Al Gobierno le ha resultado costoso detener a los diputados. Van dos, la inmunidad parlamentaria ha sido desconocida por el Gobierno. Yo seguiré luchando y lo que hay que hacer ahora es no dejarse amedrentar. Se dice fácil, pero no lo es. Vivimos en un país en donde el Gobierno prefiere las balas que los votos. Queremos imponer el camino del voto.

¿Cómo ven el cambio de posición del presidente Juan Manuel Santos frente a Venezuela?

Las declaraciones de estos días han sido importantes y agradecemos el apoyo de Colombia. Santos es una figura relevante en este momento. Nos da un poco de pena la respuesta de Maduro (amenazar con sacar las conversaciones del proceso de paz), porque demuestra la falta de seriedad y el bajo nivel que tiene el presidente. Para él es claro que lo que importa es aferrarse al poder.

¿Por qué el chavismo tiene todavía una buena cantidad de seguidores?

Lo peor que podemos hacer es no reconocernos. Una mitad del país no comparte el proyecto de Hugo Chávez y la oposición radical no reconocía esa mayoría electoral chavista. Eso nos llevó a una suerte de confrontación entre venezolanos. Pero quiero aclarar que el país ya no está tan polarizado como antes. Hoy las encuestas señalan que el 80 % del país quiere un cambio. Eso se ve en las marchas: salen personas pobres, clase media.

Pero la oposición tampoco convence...

Ha tenido momentos de mucho respaldo popular y otros en donde es bajo. Es un tema que nos llama a la reflexión sobre lo importante que es demostrar que somos una alternativa que está preparada para gobernar. Hemos cometido errores importantes, pero hemos avanzado. Hoy estamos más cohesionados y debemos mantenernos unidos, no sólo para cambiar al Gobierno, sino para darle estabilidad a Venezuela.

Se ven muchos jóvenes dispuestos a todo y, de hecho, ellos son las principales víctimas. ¿Es correcta la manera como se llevan las protestas?

Eso me toca; tengo un hijo de 15 años. Ahora los jóvenes quieren ir a todas las marchas y eso revela que tienen este sentido de compromiso que habla del nivel de deterioro del país. Sienten que no les están dejando otra alternativa que no sea la calle. Nos dejan sin salida…

¿Hasta dónde llegará todo esto?

Nosotros creemos que el diálogo es el voto. Pero haciendo una reflexión, debemos guardar el facturero, no podemos perseguir a los que nos persiguieron. La gente quiere paz, un salario, salir sin que la maten, comprar lo que quieran. Debemos tener un gobierno dedicado a resolver problemas, no a acabar con los enemigos.