México busca sobrevivientes bajo los escombros

Terremoto de México: cuando todo se vino abajo

Miles de mexicanos se armaron de picos y palas para rescatar personas de las decenas de edificios que se derrumbaron por el terremoto.

Los rescatistas levantan las manos cuando escuchan ruidos bajo los escombros. Así logran hallar vida entre toneladas de piedras y hierros retorcidos. / AFP

Frida Hernández, una estudiante universitaria, despertó cuando el terremoto entró con arrogancia al sexto piso, donde dormía la siesta en el centro de la capital. Entonces desempolvó las historias de ese terremoto de 1985 que no vivió pero del que le hablaron los mayores.

Vio caer un falso techo y sufrió el bamboleo de las paredes, pero su padre la salvó al recordarle con su sabiduría de arquitecto que estaba en uno de los edificios más seguros de la ciudad, el de la oficina del Metro, asegurado con vigas de acero, porque si se derrumba aplastaría unos transformadores y haría volar dos manzanas.

(Lea tmbién: El número de muertos por terremoto en México ascendió a 196)

La joven, que nació 12 años después de aquel trágico terremoto, decidió que la mejor manera de honrar a la víctimas de 1985 era evitar la mayor cantidad de muertes posibles y convenció a vecinos de buscar bajo los escombros. Según datos oficiales, 29 edificios se vinieron al piso sólo en Ciudad de México. En el estado central de Puebla, las torres de la iglesia de Cholula se vinieron abajo y hay más estructuras destruidas. Cerca de 15.000 personas fueron desalojados del centro de la ciudad de Puebla por el peligro de derrumbes tras el terremoto.

Según la agencia Reuters, hay un número desconocido de personas atrapadas.

Ante la imposibilidad de meter máquinas modernas en las labores de salvamento, para no lastimar a los enterrados debajo de las piedras, cientos de mexicanos se armaron de palas, picos, linternas y pomos con agua.

Los uniformados también se unieron a esa tarea. En la antigua calle de Monterrey con viaducto Miguel Alemán, una de las principales arterias de la ciudad, un edificio de al menos cuatro plantas se derrumbó por completo. En medio del escenario desolador, centenares de miembros del Ejército, bomberos y Protección Civil trabajaban a contrarreloj tratando de sacar vida de bajo los escombros.

(Le puede interesar: Ladrones aprovechan caos vehícular en Ciudad de México para robar conductores y peatones)

José Angel Quimber, un vecino de la zona, fue uno de los primeros en acudir al rescate. El edificio “tenía cuatro pisos y en lo que estuve yo, ayudamos a salir a dos persona heridas y a dos fallecidos”, lamentó.

A la mínima señal de ruido entre los escombros se hace silencio. Los expertos en rescate levantan las manos y se pone mucha atención. “Sacamos escombros y hacemos fila, y cuando te piden silencio te quedas callado. Si se escuchan aplausos, se abre el paso”, explican los espontáneos rescatistas. Tardarán horas, si no días, para sacar tantas toneladas de escombros, con el cuidado de no dañar a los posibles personas que han quedado sepultadas vivas en la catástrofe más grave que recuerda la capital del país desde 1985.