En Estados Unidos

Thanksgiving, un ritual de gratitud

La historia de la celebración más significativa de los Estados Unidos

Pintura emblemática de Norman Rockwell sobre la celebración del thanksgiving.

El pasado jueves 23 de noviembre, millones de estadounidenses viajaron largas distancias para reunirse con sus seres queridos a fin de celebrar la fiesta más significativa del país. La celebración de Thanksgiving gira alrededor de una espléndida cena en familia para agradecer a las deidades de las diferentes religiones por las pródigas bendiciones de la Naturaleza.

Si bien el cuarto jueves de noviembre se celebra Thanksgiving o Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos, a través de la historia la humanidad ha celebrado las cosechas generosas con ceremonias o rituales específicos para agradecer a los dioses y a la naturaleza. Entre los antiguos egipcios, por ejemplo, tenía lugar el festival en honor de Min, su dios de la vegetación y la fertilidad durante la primavera, época de cosechas. Era una celebración en la cual el faraón desfilaba para terminar con un festín de música, danzas y deportes. 

Los griegos adoraban a muchos dioses, pero su dios del maíz o de los granos era Demetrio, en cuyo nombre se celebraba el festival Thesmosphoria cada otoño. Los romanos, a su vez, tenían un festival de cosecha en el cual se rendía tributo a Ceres, diosa del maíz, de donde se deriva el nombre de los cereales. El festival tenía lugar el 4 de octubre con ofrendas de frutas y cerdos, incluyendo música, desfiles y juegos. 

Los peregrinos que celebraron el primer día de acción de gracias en territorio americano, llegaron huyendo de la persecución religiosa de Inglaterra. Eran miembros de la Iglesia Separatista Inglesa, una secta puritana, que habían emigrado de su país en 1609 para radicarse en Holanda donde prosperaron. Pero después de algunos años, llegaron a la conclusión de que los holandeses eran frívolos y sus ideas una amenaza para la educación y la moral de sus hijos. En busca de una vida mejor, los separatistas negociaron el pasaje y los suministros con el grupo de inversionistas Merchant Adventurers a cambio de trabajar para ellos en el Nuevo Mundo durante siete años. 

Zarparon el 6 de septiembre de 1620 desde el puerto de Plymouth (Inglaterra) en el barco Mayflower con 44 peregrinos a bordo, llamados “santos” y 66 colonizadores llamados “extranjeros” para proteger los intereses de la compañía. El largo viaje fue frío y húmedo y les tomó 65 días. Puesto que había peligro de fuego por ser el barco de madera, los alimentos se comían fríos. Muchos pasajeros se enfermaron y un miembro de la tripulación, el joven William Butten, murió tres días antes del desembarco el 11 de noviembre de 1620. Se asentaron en el lugar llamado Plymouth Rock (Massachussets), un excelente puerto con río y abundante pesca Durante el largo viaje surgieron muchos conflictos entre los peregrinos que se resolvió con el Contrato Mayflower (o Mayflower Compact) que garantizó la igualdad entre ellos.

Aunque temían un ataque de los nativos, los aborígenes Patuxets eran pacíficos. El primer invierno fue devastador. El frío y la nieve obstaculizaron la construcción de viviendas, y muchos enfermaron y murieron por el azote invernal. De los 110 colonizadores que habían desembarcado, sólo 50 sobrevivieron. Uno de esos días llegó un indígena de nombre Squanto cuya ayuda fue fundamental para la supervivencia de la colonia. El nativo hablaba inglés el cual había aprendido en uno de sus viajes a Inglaterra, y él les enseñó a conseguir miel de arce (maple), plantas comestibles y medicinales, a plantar maíz y otros frutos. La cosecha de octubre fue exitosa, así que tenían razones para celebrar. Ya habían construido sus viviendas, tenían suficientes alimentos almacenados para el invierno y estaban en paz con los indios. 

El gobernador William Bradford proclamó un día de acción de gracias para los colonos y sus aliados indígenas, entre ellos a Squanto, el cacique Massasoit y 90 miembros de la tribu. Un grupo fue en busca de patos y gansos salvajes. No se tiene certeza de que hayan encontrado pavos salvajes, pero sí es seguro que tuvieron carne devenado. Parece que la palabra “pavo” era usada por los peregrinos para describir todo tipo de ave silvestre. También es difícil que hayan comido pastel de calabaza puesto que las reservas de harina eran escasas. No tenían leche, papa ni mantequilla, pero si alcanzaron a comer puré de calabaza. De todos modos el festín incluyó además pescado, langosta, ostras, cerezas, berros, ciruelas y frutas secas. La celebración duró tres días. 

La cosecha del año siguiente no fue tan exitosa. No se habían acostumbrado aun a las exigencias del terreno, además la comunidad había crecido con recién llegados y lacomida no alcanzó para todos. El tercer año fue caliente y seco, así que se reunieron para rogar por la lluvia. Cuando un torrencial aguacero cayó al día siguiente, el gobernador Bradford proclamó otro día de acción de gracias e invitó a los indígenas. La celebración no se repitió hasta 1676 cuando el Consejo de Gobierno de Charlestown (Massachussets) determinó la mejor manera para agradecer la buena fortuna de la colonia. Por votación unánime se declaró el 29 de junio como día oficial de Acción de Gracias. 

La primera ocasión en que las 13 colonias se unieron para celebrar Acción de Gracias fue en octubre de 1777, y George Washington proclamó su día nacional en 1789. Pero fueron los esfuerzos de Sarah Josepha Hale, editora de una revista, los que llevaron a la celebración que hoy conocemos como Thanksgiving. La Sra. Hale escribió en el Boston Ladies Magazine, y después en Godey’s Lady Book, numerosos editoriales en defensa de esta causa. Después de 40 años de lucha y cartas a gobernadores y presidentes, su misión se hizo realidad cuando el presidente Abraham Lincoln proclamó en 1863 el último jueves de noviembre como el Día Nacional de Acción de Gracias. 

Por último, después de algunos cambios, en 1941 el Congreso de Estados Unidosestableció como definitiva la fecha del cuarto jueves de noviembre como día de Thanksgiving, y se institucionalizó la costumbre de cenar en familia con un pavo como símbolo de prosperidad y agradecimiento. Es ésta, sin duda alguna, la celebración ecuménica más significativa, incluso más importante que Navidad o cualquier otra fecha, entre las familias y amigos íntimos de Estados Unidos para reunirse y agradecer a las deidades de las diferentes religiones por las pródigas bendiciones de la Naturaleza.

*Es escritor, curador de arte y periodista cultural, entre sus libros más recientes se destaca la novela El umbral de fuego (Collage Editores, Bogotá, 2015). eduardomarceles@yahoo.com