Un bar, el último escenario del horror

Tiroteos, el pan de cada día en Estados Unidos

Un exmarine entró a un local en Los Ángeles, California, donde se celebraba una fiesta universitaria y mató a 12 personas. Es el sexto tiroteo de noviembre y el 307 de 2018. ¿Un problema sin fin?

Dos mujeres abandonan el área del tiroteo cerca del bar Borderline en Thousand Oaks, California. / Efe

Los tiroteos masivos en Estados Unidos han causado terror no solo por su periodicidad o por el número de víctimas, sino también porque ocurren en los lugares más inesperados: conciertos, festivales, concursos de videojuegos, bares, escuelas e incluso lugares de culto religioso.

El último tiroteo, que ocurrió la madrugada del jueves en la localidad de Thousand Oaks, California, y en el que fallecieron 13 personas, no es un caso aislado, ni tampoco fue el primero del mes. Es uno más de los 307 tiroteos masivos que han ocurrido en Estados Unidos en lo que va del año, según datos del portal Gun Violence Archive. Tan solo en la primera semana de noviembre son seis los eventos registrados (en promedio, uno diario) que han dejado un total de 18 personas muertas y más de 30 heridas.

(En contexto: Tiroteo en bar de California deja 13 personas muertas)

El hecho más reciente tuvo lugar en una fiesta para estudiantes universitarios en un bar de Los Ángeles en el que, según la oficina del sheriff del condado de Ventura, había centenares de personas.

Durante la celebración, un exmilitar de 29 años, identificado por las autoridades como Ian David Long, ingresó armado al recinto y disparó contra los asistentes, quienes tenían entre 19 y 26 años. Según una fuente de seguridad citada por el diario Los Angeles Times, en el ataque se escucharon al menos 30 disparos. Luego de la llegada de la policía y el enfrentamiento con Long se pudo determinar que entre los muertos estaban el ayudante del sheriff, Ron Helus, y el autor del tiroteo.

“Gran valentía mostrada por la policía. La Patrulla de Carretera de California estaba en la escena de los hechos en tres minutos y el primer agente en entrar disparó en numerosas ocasiones. Ese ayudante del sheriff murió en el hospital. Dios bendiga a todas las víctimas y familiares de las víctimas”, afirmó Donald Trump en un mensaje de Twitter.

 

 

Entre los sobrevivientes se encontraban varias personas que habían logrado escapar con vida del ataque del 1° de octubre de 2017 en Las Vegas, durante un festival de música country. Entonces, un tirador disparó desde el piso 32 de su hotel hacia los asistentes, causando 59 muertes y 851 heridos.

Las cifras de tiroteos masivos en Estados Unidos, entendidos como cualquier incidente con más de cuatro personas a las que se haya disparado o matado, sin contar al agresor, son cada día más alarmantes. Cincuenta años antes del tiroteo en la Universidad de Texas, en 1966, solo se conocían 25 casos públicos de tiroteos masivos, de acuerdo con el autor y criminólogo Grant Duwe, citado por The Washington Post. Desde entonces el número se ha incrementado exponencialmente.

Además del caso de Thousand Oaks, estos son algunos de los tiroteos que han tenido revuelo este año.

Hace menos de dos semanas se presentó el ataque más mortífero en contra de la comunidad judía en la historia de Estados Unidos, cuando un supremacista y antisemita ingresó armado a una sinagoga en Pittsburgh, Pensilvania, durante la celebración del Brit Mila, y abrió fuego, matando a 11 personas.

(Ver más: Algunos sobrevivientes del tiroteo de California salieron con vida del de Las Vegas hace un año)

En septiembre, en Bakersfield, California, el ciudadano Javier Casarez, de 54 años, disparó contra su exesposa y dos personas más que se encontraban en la zona. Quince minutos después de los primeros disparos, las autoridades recibieron otra llamada afirmando que Casarez había llegado a una casa y matado a otra mujer de 31 años y su padre. Finalmente, al verse acorralado por la policía se disparó en el pecho. En total, seis personas murieron.

En mayo, una escuela secundaria de Santa Fe, Texas, se vio sorprendida por el joven Dimitrios Pagourtzis, de 17 años, quien poco después del inicio de clases ingresó a la institución y disparó contra los asistentes con dos armas de fuego (una escopeta y un revólver) que habían sido adquiridas de forma legal por su padre. Diez personas resultaron muertas y otras 13 heridas.

En Parkland, Florida, el día de San Valentín, se presentó el tiroteo masivo más mortífero del año hasta ahora, y el más sangriento en una escuela en la historia del país: 17 personas murieron y 17 más resultaron heridas después de que Nikolas Cruz, un joven que asistía a la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas ingresara al edificio disparando indiscriminadamente con un fusil semiautomático. La mayoría de las víctimas tenían entre 14 y 18 años.

(Le recomendamos: Los sobrevivientes del tiroteo de Parkland recuerdan el día en que fueron atacados)

Sin embargo, los tiroteos masivos son solo una pequeña parte del gran problema que enfrenta Estados Unidos, uno de los países con más muertes por armas de fuego en el mundo. De acuerdo con información del portal Every Town for Gun Safety, diariamente 96 estadounidenses mueren por armas de fuego y cientos más son heridos. Sumado a esto, los datos de Gun Violence Archive registran en este año casi 49.000 incidentes con armas de fuego y más de 12.400 muertes por heridas de bala.

Aunque se esperaría que el número de casos y de víctimas por armas de fuego reabriera el debate sobre la legislación y los derechos de los poseedores de las mismas, para el mandatario estadounidense estos incidentes tienen “poco que ver” con las leyes sobre armas de fuego en Estados Unidos. Incluso ha llegado a decir que si las víctimas “hubieran tenido protección adentro, tal vez podría haber sido una situación diferente”.

Además, no ha escatimado en propuestas impulsivas y polémicas, como armar a los profesores de los colegios o dar “bonos” a quienes porten armas en los salones. “Si un ‘tirador psicópata’ sabe que una escuela tiene un gran número de maestros expertos en armas (...) nunca atacará esa escuela (...). Problema solucionado”, afirmó. ¿Solucionado?