Donald Trump, el presidente que pide muchos favores

Noticias destacadas de El Mundo

La administración Trump se ve enredada de nuevo por la presunta solicitud de interferencia extranjera en las elecciones presidenciales. El embajador de Estados Unidos en Brasil les habría pedido a los funcionarios de Jair Bolsonaro que le dieran una ayuda a Trump para que este se ganara un estado clave en la carrera electoral.

El Alto Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos publicó un documento en el que muestra preocupación por las denuncias que apuntan a que Todd Chapman, embajador de Washington en Brasil, les habría pedido el “favor” a los funcionarios del gobierno de Jair Bolsonaro para que redujeran los aranceles al etanol estadounidense, todo con la intención de ayudarle al presidente en su campaña por la reelección. Iowa, el mayor productor de este químico en Estados Unidos, es un estado clave en la carrera electoral de este año, y con la reducción de los aranceles el gobierno Trump esperaría ganarse a los electores de este lugar.

Eliot Engel, representante demócrata por Nueva York y miembro del mencionado comité, le pidió a Chapman que responda a las preguntas del Congreso antes de este martes, 4 de agosto, y que proporcione todos los documentos relacionados con discusiones con funcionarios de Brasil. De haber persuadido a los funcionarios de Bolsonaro para que cumplieran con los deseos de su jefe, Donald Trump, Chapman habría violado la Ley Hatch, una norma establecida para impedirle a los empleados federales que participen en las campañas de los candidatos. Chapman ha dicho con anterioridad en un comunicado que “durante mucho tiempo” el país ha intentado reducir las tarifas arancelarias, por lo que las acusaciones del Alto Comité de Asuntos Exteriores son falsas. Sin embargo, no sería una sorpresa que un funcionario del gobierno Trump esté buscando interferir en el proceso electoral, pues incluso el mismo mandatario ha buscado ayuda extranjera para sostenerse en el poder.

Las más graves denuncias de solicitudes de intercambio de favores por parte del gobierno Trump con gobiernos del exterior se remontan a julio de 2019, cuando se descubrió que el presidente le pidió a su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky, que investigara a Hunter Biden, hijo de su ahora rival en las papeletas electorales, Joe Biden, por presuntos delitos durante las negociaciones que hizo su familia con una empresa ucraniana durante finales de la administración de Barack Obama. Todo esto, por supuesto, con la intención de desacreditar a su contrincante y sacar ventaja en la carrera electoral. Esta denuncia, a la que se le conoció más tarde como el ‘Ucraniagate’, terminó por llevar al presidente a un juicio político en el que, marcado por la ausencia de testimonios claves, Trump salió victorioso.

Uno de esos testimonios ausentes fue el John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de Trump, quien en un libro publicado este año señaló que estaba preocupado porque el presidente intercambiara favores con gobiernos extranjeros, principalmente en países “autocráticos”. Según Bolton, Trump le pidió al líder chino Xi Jinping que lo ayudara a ganar las elecciones presidenciales de este año durante la cumbre del Grupo de los 20 en junio de 2019. El presidente estadounidense le habría sugerido a Xi Jinping que aumentara las compras a los agricultores estadounidenses, con lo que satisfaceria sus intenciones electorales, y a cambio lo alentó a continuar con la construcción de campos de concentración para los musulmanes uigures, perseguidos por Beijing en un acto que ha sido condenado por gran parte del mundo.

Vea también: Los libros sobre Trump: armas de doble filo | EL ESPECTADOR

No solo Bolton manifestó preocupación por el accionar de Trump. Durante el juicio político al mandatario a comienzos de este año, el exembajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Gordon Sondland, manifestó que Trump usaba “la política exterior de Estados Unidos como una herramienta para consolidar su propio control del poder”. De igual manera, el presidente ha usado su oficina para ejercer presión a países de la Unión Europea, como Alemania, concediendo favores a terceros sobre puntos en disputa. Hace menos de dos meses, Trump anunció el traslado de un número considerable de sus tropas de suelo alemán a territorio polaco, un acto que además de buscar ejercer más presión sobre Berlín para que aumente su presupuesto en la OTAN, buscó inclinar la balanza a favor de un líder que él ve como un aliado personal, y sobre el que podía pedir ayuda más adelante.

“Una de las claves del éxito en la vida de Trump ha sido la recolección de depósitos en un banco de favores. “Hazme un favor” es una de sus líneas favoritas, con la promesa de cosas buenas a seguir. Para algunos, las cosas buenas nunca se materializan. Pero no jugar este juego puede hacerte llegar a un lugar en la lista de enemigos de Trump”, destaca Seth Hettena, columnista de The New York Times.

Esta solicitud de favores se suma a las graves denuncias de interferencia extranjera en las elecciones presidenciales de noviembre de 2016 sobre las que el presidente Trump se habría visto favorecido.

“El problema para Trump es que no puede o no quiere detectar la diferencia entre un favor y un esquema corrupto. Y eso explica en gran medida por qué se ha rodeado de personas en problemas con la ley y por qué su presidencia está en manos de intensificar las investigaciones federales”, concluye Hettena.

Le recomendamos: Cómo Trump corrompió el voto por correo y las elecciones

Comparte en redes: