Trump en Inglaterra: Un viaje envuelto por la polémica

El presidente de Estados Unidos culminó la primera parte de su agitada visita al Reino Unido. El mandatario tuvo que rectificar unas declaraciones en contra de la primera ministra Theresa May y afirmó que sus países buscarán un TLC después del Brexit.

AFP

En un intento por zanjar la polémica creada por sus declaraciones en una entrevista, el presidente estadounidense Donald Trump colmó este viernes de elogios a la primera ministra británica Theresa May, que anunció que sus países buscarán un acuerdo de libre comercio tras el Brexit.

Mientras transcurría la visita, cientos de miles de personas salieron a las calles de Londres para manifestarse contra Trump.

Trump y May recorrieron de la mano los últimos metros hasta los podios de su conferencia de prensa en Chequers, la mansión campestre de la primera ministra en las afueras de Londres.

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"Lo que hagas, está bien", dijo un Trump conciliador a la premier conservadora tras haber criticado duramente su estrategia negociadora en el Brexit en una entrevista en The Sun, afirmando que imposibilitaba un acuerdo comercial con Estados Unidos, y elogiando a su rival político Boris Johnson.

"Esta señora", añadió, volviéndose hacia ella, "es una mujer increíble que está haciendo un trabajo increíble".

"Es una dura negociadora. He estado observándola el último par de días y es una persona muy, muy inteligente y resuelta", añadió. "Prefiero tenerla como amiga", concluyó.

Sobre la relación bilateral, "la relación especial", como es conocida, Trump dijo que "es especial en su mayor grado".

Por su parte, May anunció que ambos países buscarán un "ambicioso acuerdo de libre comercio" tras el Brexit.

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"Ningunos otros dos países hacen más cosas juntos que nosotros para mantener a sus pueblos a salvo y prósperos", añadió.

"Y queremos profundizar esa cooperación aún más", sentenció.

En una entrevista al diario The Sun, que empezó a difundirse el jueves por la noche cuando May presidía una cena de gala en honor de Trump, el presidente dijo que Boris Johnson sería "un gran primer ministro", que los planes de May de mantener vínculos con la Unión Europea tras el Brexit imposibilitan un acuerdo comercial con Estados Unidos y le aconsejó que negociara con Bruselas de un modo y ella hizo lo contrario.

Además, acusó al alcalde de Londres, Sadiq Khan, de haber hecho un trabajo "terrible" contra el terrorismo, un año después de la oleada de atentados de 2017, en unas declaraciones sísmicas que provocaron una caída de la libra.

 

Té con la reina en Windsor

Trump cerró la parte oficial de su viaje al Reino Unido tomando el té con la reina Isabel II en el castillo de Windsor, antes de viajar a Escocia para una visita privada de dos días.

La reina, sonriente, recibió a Trump y su mujer Melania a las puertas del castillo, antes de que se interpretaran los himnos nacionales y de que el presidente y la monarca pasaran revista a la Guardia Real.

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Luego, el domingo, viajará a Helsinki para una cumbre con el presidente ruso Vladimir Putin al día siguiente, y el tema surgió en la conferencia de prensa con May.

"Nadie ha sido más firme con Rusia", se vanaglorió Trump, saliendo al paso de las sospechas de colusión con Moscú.

Sobre el encuentro, dijo no tener "grandes expectativas": "No voy con grandes expectativas, pero quizás haya sorpresas".

 

La oposición defiende a May

La intromisión de Trump en el plan de May para resolver el principal asunto doméstico e internacional de su gobierno, se producía además en un momento de fragilidad política de ésta.

La oposición, sin embargo, cerró filas en torno a May.

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"Es extraordinariamente grosero por parte de Trump comportarse así", dijo Emily Thornberry, la segunda figura laborista en el Parlamento.

"¿Qué le enseñó su madre?", se preguntó, instando a May a "plantarle cara".

"No puede decepcionar a su país no plantándole cara", insistió Thornberry.

 

Jornada de protestas

"Este es el carnaval de la resistencia" o "¡A mí madre no le gustas, y le gusta todo el mundo!", eran algunas de las pancartas que portaron algunos de los cientos de miles de manifestantes que avanzaban por la calle Oxford Street con destino a Trafalgar Square.

"¡No Trump, no Ku Kux Klan, no EEUU fascista!", cantaban, mientras golpeaban cazuelas o hacían sonar trompetas.

Abundaban también los globos naranjas con el lema "Stop Trump", así como los eslóganes feministas.

"Donald Trump es misógino, machista, homófobo, xenófobo, promueve la intolerancia... ¡y tiene unas manos pequeñitas!", dijo una manifestante, Georgina Rose, de 42 años, recurriendo a una broma frecuente sobre el presidente y hombre de negocios.

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Grant White, de 32 años, llevaba una pancarta que representaba a Trump como el pájaro del logotipo de Twitter, con una esvástica bajo el ala.

"Soy antiBrexit, antiTrump. Hay una oleada de fascismo de la que tenemos que librarnos", afirmó.

La imagen del día fue sin embargo el gran globo representando a Trump como un bebé en pañales que se alzó cerca del Parlamento durante unas horas, con el beneplácito del alcalde Sadiq Khan, al que Trump ha dedicado unos cuantos dardos.