“Tal vez tenga que irme del país”, dice Trump sobre si Biden gana

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El presidente Donald Trump volvió a bromear sobre su futuro en caso de que pierda las elecciones en noviembre. Los esfuerzos de su campaña por revertir su caída en las encuestas se enfrentan a un gran problema: el propio presidente.

Poco a poco, el presidente Donald Trump ha comenzado a reconocer abiertamente sus pocas posibilidades de reelección, pero ha ignorado los intentos de su propia campaña de dirigir sus mensajes a mujeres y adultos mayores que, según encuestas, muestran preferencia por el demócrata Joe Biden.

“Competir contra el peor candidato en la historia de la política presidencial me presiona. ¿Se imaginan si pierdo? Toda mi vida, ¿qué voy a hacer? Voy a decir 'perdí ante el peor candidato de la historia de la política. No me voy a sentir tan bien. ¿Quizás tenga que dejar el país? No lo sé”, le dijo Trump a una multitud de sus seguidores en Georgia, uno de los estados claves en esta carrera por la Casa Blanca.

Encuestas recientes revelan que Biden tiene una ventaja creciente a nivel nacional y en estados clave, una ventaja impulsada en gran medida por un menor apoyo a Trump entre mujeres y personas de 65 años o más. La campaña de Trump ha comenzado a publicar más anuncios dirigidos a adultos mayores y espera que parte de la pérdida pueda compensarse con adherencias entre votantes latinos y negros.

Pero los esfuerzos de la campaña por revertir las tendencias enfrentan un obstáculo: el propio Trump. El presidente socavó el alcance a los adultos mayores al minimizar continuamente el brote de coronavirus y burlarse de la edad de Biden.

Trump también pone a prueba el apoyo que todavía tiene entre las electoras al atacar a Kamala Harris, compañera de fórmula de Biden, y burlarse de Hillary Clinton por no lograr romper el “techo de cristal” de la Casa Blanca. En un encuentro televisado el jueves, Trump no condenó el movimiento de extrema derecha QAnon.

Entretanto, la posibilidad de perder la reelección ha comenzado a filtrarse en los discursos de Trump, incluso cuando insiste en que las encuestas están equivocadas. “Me estoy postulando contra el peor candidato de la historia de la política presidencial, y si pierdo, será más presión”, dijo Trump en un mitin el jueves en Carolina del Norte. “¿Cómo se pierde contra un personaje como este?”.

Repitió una versión de ese comentario en la mayoría de sus eventos esta semana, al tiempo que señaló que las encuestas podrían no capturar la realidad de la carrera presidencial: los miles de seguidores que asisten a sus mítines; el éxito republicano en el registro de votantes en algunos estados competitivos; desfiles de barcos en su honor.

‘Mensaje coherente’

“El presidente no ha podido mantener un mensaje coherente sobre temas que son críticos para el electorado, ya sea el manejo de la pandemia o la economía”, dijo Ken Spain, estratega republicano veterano. “Está acostumbrado a apelar directamente a grupos demográficos importantes en lugar de establecer una agenda”.

Los aliados de Trump han comenzado a expresar públicamente sus preocupaciones. John Cornyn, senador de Texas, dijo en una entrevista de Fox News esta semana que está “muy preocupado” por la posición de Trump en las encuestas, por lo que es aún más urgente que los republicanos se aferren al Senado “como un cortafuegos”. Lindsey Graham, senador de Carolina del Sur, dijo el jueves que cree que Biden tiene “buenas posibilidades” de vencer a Trump.

El propio Trump ha sido más circunspecto.

Según él, las encuestas indican que la votación está apretada, “pero no creo en las encuestas”, dijo Trump en el pódcast “What the Hell Is Going On”, de American Enterprise Institute, en un episodio publicado el miércoles.

La campaña de Biden también ha pedido cautela, en aras de evitar complacencia entre los votantes demócratas. Jen O’Malley Dillon, su directora de campaña, dijo en Twitter esta semana que “creemos que esta carrera está mucho más apretada de lo que piensan las personas en este sitio web”.

Entusiasmo entre los votantes

Una escena se repite prácticamente por todo Estados Unidos: largas filas de electores depositando por adelantado su voto para las elecciones presidenciales, respondiendo al llamado de movilización de los demócratas y por miedo a la pandemia del coronavirus, a menos de tres semanas de los comicios.

Más de 25 millones de estadounidenses habían votado hasta el viernes, por correo o en persona, según un conteo del US Elections Project, un sistema de estadísticas electorales en línea de la Universidad de Florida.

Estas cifras récord se producen en medio de una elección fuertemente polarizada. Aunque las cifras están actualmente a favor del exvicepresidente de Barack Obama, la elección aún no se ha decidido, advierte el profesor Michael McDonald, quien está a cargo del conteo.

“El voto fuertemente demócrata en este momento no debería ser un indicador de que Biden tiene la elección” ganada, previno McDonald en un análisis publicado en su sitio web.

“Sí, los números son muy buenos para Biden”, dijo, “sin embargo, es muy probable que los republicanos se presenten a votar en persona” el 3 de noviembre, el día de las elecciones.

En total, 43 estados y la capital federal, Washington, establecieron sistemas de votación anticipada para la elección. Se solicitaron o enviaron casi 75 millones de papeletas por correo, más del doble de los 33 millones para los comicios de 2016, y las autoridades locales establecieron buzones o puntos especiales para depositar el voto.

Estas medidas responden a una fuerte demanda de los votantes, que temen contagiarse de covid-19 si van a las abarrotadas urnas el día de los comicios.

En Iowa, un estado del medio-oeste donde el presidente celebró un mitin el miércoles, la votación anticipada comenzó el 5 de octubre, y hasta el viernes más de 454.000 electores habían emitido sus votos, según el US Elections Project.

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“Canibalizar” electores

En Georgia (sureste), habían votado más de 1,3 millones de personas según la misma fuente, algunas de las cuales esperaron más de 10 horas para hacerlo.

La votación anticipada comenzó el jueves en Carolina del Norte (este), donde se esperaba que Kamala Harris, la compañera de fórmula de Biden, movilizara a los votantes demócratas desde Asheville.

Sin embargo, la senadora tuvo que cancelar su visita al enterarse que dos miembros de su equipo dieron positivo por covid-19.

El sureño Texas ha registrado un número récord de votos anticipados desde la apertura de las urnas el martes. Según cifras preliminares, 128.186 personas acudieron el primer día, casi el doble que hace cuatro años.

El martes, frente al estadio de fútbol americano de la Universidad Rice, en el centro de Houston, Solmaz Afshar esperaba su turno portando mascarilla y manteniendo distancia social.

“Quería asegurarme de que mi voto fuera contabilizado antes de que algo pueda suceder entre ahora y el día de las elecciones”, dijo a la AFP esta enfermera de 32 años.

Trump ha criticado constantemente el voto por correo, argumentando que conduce a un “fraude de escala sin precedentes” en beneficio de su oponente. Sin embargo, no ha habido pruebas de irregularidades generalizadas en votaciones anteriores.

Su equipo de campaña acusa al partido demócrata de “asustar irresponsablemente a los votantes para que se alejen de las urnas y canibalizar a los electores el día de las elecciones en favor de una votación por correo”.

Pero “los republicanos se presentarán en persona el día de las elecciones y reelegirán al presidente Trump”, aseguró la portavoz de campaña del mandatario, Thea McDonald, al diario The Washington Post.

El miércoles en Des Moines, Iowa, donde las recientes encuestas prevén un resultado reñido, los partidarios del presidente dijeron que estaban convencidos de que ganaría.

“No doy mucho crédito a las encuestas, se equivocaron en 2016”, dijo Sheila Dickson a la AFP.

“Veo el entusiasmo y la lealtad de la gente a nuestro país y a nuestro presidente”, comentó esta madre de familia antes de asistir al mitin de Trump.

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