Un colombiano vivió el paso del huracán Irma en la curiosa isla de San Martin

El barranquillero Hugo Simanca viajó a San Martin para acompañar a una de sus hermanas, quien estaba muy enferma. A un mes de su llegada, el huracán Irma arrasó la isla.

Así quedó una de las playas de la isla de San Martin, tras el paso de Irma.Cortesía Hugo Simanca

Un amante de la fantasía podría pensar, después de escuchar las descripciones de 90 colombianos que han sido repatriados tras el paso del huracán, que San Martin parece Narnia. Una vez se abre la puerta del closet, la gente entra a un mundo mágico, nunca antes visto. Hugo Simanca lo describe como un lugar “mágico, maravilloso, encantador”. “Ahora ya no quedó nada”, cuenta.

Simanca conoció la isla hace un mes. Sus hermanas, en cambio, habían viajado hace 18 años, buscando opciones de trabajo que en Colombia no encontraban. Y se quedaron. Una de ellas, Iris, es estilista. Lourdes, por su parte, trabaja como secretaria en una empresa de envíos. Decidió irse después de que la despidieran de su trabajo en Barranquilla y estuvo mucho tiempo desempleada. Por ella, Simanca llegó a San Martin: “estaba muy hermana, después de una operación que se complicó. Tiene un problema neurológico y está en silla de ruedas. Fui a buscarla”, explica. 

  “Al principio mí también me parecía curioso: San Martin… ¿Pero ¿dónde es eso? Después ya empecé a escuchar a muchas personas que se habían ido para allá, hay muchas personas de aquí de la costa y de Medellín y de Cali que se fueron a vivir a San Martin. Es un destino turístico, se gana en dólares y hasta Donald Trump tiene casa allá”.

En efecto, el presidente de Estados Unidos, magnate y ex estrella de reality show, es dueño de una casa de descanso, que tiene once habitaciones y que fue arrasada por el huracán. 

El día que Irma llegó a la isla, Simanca estaba alojado en casa de unos amigos: “Ellos son nativos de allá y muy amigos de mi hermana, es una casa muy bonita grande y segura, pero ese era un huracán muy fuerte, de categoría 5. Antes de que llegara pensamos que, si la cosa se ponía mal, nos metíamos a los dos cuartos, porque tenían plafón. Eso tuvimos que hacer, porque ni siquiera esa casa pudo soportarlo. Todo se mojó adentro y el techo sufrió muchos daños. 

Los vientos fuertes empezaron en la madrugada y más o menos hasta las 9 de la mañana Hugo y sus amigos y familiares no podían salir del cuarto. Además, las calles estaban muy inseguras. El 12 de septiembre la cancillería lo trajo a Colombia, junto con sus hermanas. Pero una de ellas, Irma, quiere que la isla se recupere cuanto antes para regresar. Según su hermano, en San Martin su hermana lo encontró todo.