Un ejército de rastreadores para evitar que el COVID-19 siga propagándose en EE.UU.

La tarea de estos rastreadores es sencilla a primera vista: tienen el objetivo de averiguar qué contactos ha tenido alguien que ha dado positivo por coronavirus, siguiendo unos protocolos bien estipulados que marcan el cómo, el cuándo y el porqué. 

El número de rastreadores que necesita cada estado varía en función del tamaño de su población.EFE

Casi 70.000 personas en EE.UU. están preparándose en estos momentos para alistarse al "Ejército" de rastreadores de contacto del COVID-19, una estrategia que las autoridades han considerado clave para mitigar la propagación del virus en las próximas fases de reapertura. Esta detallada indagación es lo que decenas de universidades y centros educativos de EE.UU. están ahora enseñado a través de aulas virtuales para incrementar el número de estos especialistas en el mayor corto plazo posible.

La práctica, que parece ahora novedosa para el público, tiene en realidad una larga tradición dentro de la investigación y el control de otras enfermedades, como la tuberculosis y el SIDA, por ejemplo. 

Le puede interesar: El choque entre EE. UU. y Rusia en la ONU por la fallida operación en Venezuela

Tirón de orejas a las autoridades

 

Las autoridades estatales y locales de EE.UU. han apretado el acelerador en las últimas semanas para empezar a reclutar y capacitar trabajadores de la salud del sector público, en su mayoría, que quieran convertirse en este tipo de "detectives del coronavirus". 

Y esta reacción es gracias en gran parte al tirón de orejas que recibieron de los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC, en sus siglas en inglés).  "Necesitamos acción inmediata: las autoridades deben escalar y capacitar a una gran fuerza de trabajo de localización de contactos para detener la transmisión de la COVID-19", escribieron los expertos de los CDC a todos los estados del país, según una carta facilitada a Efe. 

California, al frente

 

California ha sido uno de los estados que más en serio se ha tomado las directrices de los CDC. De hecho, el estado dorado ha anunciado que tiene como objetivo entrenar a unas 20.000 personas en los próximos dos meses, de acuerdo a datos de su Departamento de Salud. 

Uno de los directores del programa de capacitación de la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), Ron Brookmeyer, decano de la facultad de salud, destaca en declaraciones a Efe que la amenaza del COVID-19 "sigue siendo alta", pese a las primeras medidas de reapertura de la actividad en EE.UU. 

Ver más: Estados Unidos se plantea restringir los viajes desde varios países de Sudamérica

"Si queremos comenzar de manera segura a reabrir nuestra sociedad, necesitamos tener ciertas medidas de salud pública, incluido un aumento significativo en nuestra capacidad de rastrear nuevas infecciones", comenta Brookmeyer, eminencia en el control de epidemias. Otros estados, como el de Washington o el de Nueva York, el más afectado a nivel nacional, también han tomado serias medidas para aumentar su plantilla de "detectives" de propagación del virus. 

Academia virtual

 

Debido a las propias normas de distanciamiento social, la UCLA y el centro de esta misma universidad en San Francisco han iniciado la "Academia de Capacitación Virtual del COVID-19", un programa en línea que pretende educar a empleados públicos para acorralar al coronavirus. 

Conectados desde sus casas, los alumnos asisten a un curso de 20 horas sobre los principios del rastreo de contactos y estrategias de contención de enfermedades infecciosas. 

Alina Dorian, decana de la UCLA con una amplia experiencia al haber dirigido equipos de respuesta de emergencia en Kosovo, Haití y Perú, es una de las expertas que han impulsado esta enseñanza a distancia. "Usamos regularmente el rastreo de contactos para contener enfermedades transmisibles, y lo ampliamos durante los brotes. Por lo tanto, es una medida de salud pública que es probada y verdadera", asegura Dorian. 

Duplicar el número de especialistas 

 

El número de rastreadores que necesita cada estado varía en función del tamaño de su población, la cantidad de casos positivos registrados y las medidas de contención que se han tomado a nivel local.  Sin embargo, la Asociación Nacional de Funcionarios de Salud del Condado y la Ciudad (NACCHO, en sus siglas en inglés) ha calculado que los estados necesitarán pronto de media el doble de rastreadores de enfermedades. 

Según sus proyecciones, los estados requieren de 15 empleados de salud dedicados a esa labor por cada 100.000 personas en tiempos normales, mientras que con una pandemia como la actual la cifra debería duplicarse a 30 rastreadores por cada 100.000 habitantes. 

Vea también: ¿Debería cancelar un viaje por el coronavirus?

Alertar a los posibles casos, clave

 

Cuando el sistema sanitario detecta un nuevo positivo por COVID-19, un rastreador habla con esa persona, generalmente por teléfono, en lo que marca el inicio de una investigación del caso para determinar sus contactos cercanos, es decir, cualquiera que haya estado a menos de 6 pies (o casi dos metros) durante 10 minutos mientras estaba infectado. 

A continuación, estos "detectives" se comunican con los contactos cercanos para informarles de una posible exposición y les recomiendan quedarse en casa para frenar la propagación del virus, cuenta a Efe la encargada de la Comunicación del Departamento de Salud de Washington, Amy Reynolds. 

"No, los entrevistadores no revelan el nombre de la persona que puede haberlos expuesto al contacto cercano", constata Reynolds, preocupada por las dudas de confidencialidad de esta iniciativa. 

En el estado de Washington, ha sorprendido que, además de los profesionales del sector sanitario, más de 2.500 personas se hayan presentado voluntariamente para sumarse a este "Ejército" estadounidense de rastreadores del coronavirus, que va tomando forma con el paso de los día.

920572

2020-05-21T12:18:35-05:00

article

2020-05-21T12:18:35-05:00

alagos_86

none

EFE

El Mundo

Un ejército de rastreadores para evitar que el COVID-19 siga propagándose en EE.UU.

85

7017

7102