Venezuela volvió a marchar: opositores y chavistas llenaron las calles

Un salario insuficiente

Suele pasar: cada vez que las protestas crecen en Venezuela por cuenta de la crisis económica y social, el gobierno de Nicolás Maduro sube el salario mínimo. En su gestión lo ha incrementado 14 veces.

El presidente Nicolás Maduro viaja hoy a El Salvador en busca de apoyo internacional en la Celac. / AFP

Cada vez que la situación se complica en Venezuela o la oposición se apunta un éxito (las masivas marchas y la presión internacional de los últimos días), el presidente les sube el sueldo a los venezolanos o les da otro tipo de beneficios.

Luego de un mes de marchas y contramarchas —que han dejado 29 muertos, a Venezuela fuera de la Organización de Estados Americanos (OEA) por decisión unilateral y una tensión creciente por cuenta de la pésima situación económica y social—, el presidente Nicolás Maduro recurrió a una estrategia que le ha funcionado bien al chavismo.

Ante otra muestra de fuerza en las calles (la oposición y gobierno convocaron marchas por el Primero de Mayo), Maduro hizo varios anuncios que impactan en el ingreso de los trabajadores: “He decidido aumentar el salario mínimo, las pensiones y las tablas laborales de todos los trabajadores de la administración pública (...) en 60 por ciento”.

Maduro también creó un bono especial de 30 por ciento más sobre la base del salario mínimo para los pensionados, que según dijo, será de 19.506 bolívares, para un total de 84.527 bolívares, unos 117 dólares.

El mandatario venezolano recalcó que en los 17 años de “revolución” se han hecho “36 incrementos salariales integrales” y que él particularmente ha hecho 14 e insistió en que cada uno de estos incrementos se hace para la “protección del pueblo y los trabajadores”.

Algo que, según analistas, es verdad pero parcialmente, pues sólo aliviará a los trabajadores unos días. ¿Por qué? Resulta que por más aumentos que haga, la inflación, el poco poder de compra, la baja productividad así como la desalarización del ingreso, hacen que el dinero no alcance.

Estimaciones de economistas y de diversas instituciones señalan que el país transita un camino altamente inflacionario, con variaciones anuales por el orden de 800 % que muestran el poco alcance de estos ajustes.

La canasta alimentaria, según las estimaciones del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (Cenda), se ubicó en marzo en 605.416 bolívares, sobrepasando ampliamente al nuevo salario integral.

El salario mínimo se elevará de 40.638 —monto vigente desde inicios de marzo— a 62.021 bolívares, lo que equivale a un alza de 60 %. Mientras que el bono de alimentación fue ajustado desde 108 mil bolívares a 135 mil bolívares. En conjunto, sumando salario y cesta ticket, el salario integral subió a 200.021 bolívares, tras un ajuste de 35 %.

El último aumento del salario mínimo fue cuestionado por la opinión pública y catalogado como una “medida populista”, pues fue anunciado en el contexto de otros anuncios importantes como el aumento de la gasolina y una devaluación de la moneda. Esta vez lo hizo previo a las marchas del Día del Trabajo y a la cumbre extraordinaria de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) que hoy tendrá un encuentro en San Salvador para analizar el apoyo a un diálogo interno en Venezuela.

“Luego de la pírrica victoria en las elecciones locales de 2013, Maduro recurrió al denominado “Dakazo”, la venta de productos electrodomésticos a precios estrepitosamente bajos, como una estrategia clientelista para mantener cautivos a los sectores populares. Algunos críticos consideran que el gasto público desaforado en dichas elecciones fue el detonante de la actual crisis económica”, recuerda Ronal Rodríguez, profesor asociado al Observatorio de Venezuela, de la Universidad del Rosario.

“Eso nos ayuda a paliar esta situación que estamos viviendo por la guerra económica de la derecha. Estamos marchando en apoyo a Maduro y a la revolución”, dijo a AFP Edmundo Marcano, de 55 años, quien se vistió de rojo para la marcha.

La oposición afirma que el reajuste salarial muestra “el desastre del manejo económico” y que la crisis se resolverá cuando salga del poder Maduro, cuya gestión, que termina en enero de 2019, rechazan siete de cada diez venezolanos, según encuestas privadas.