Luis Núñez: una mirada a las estrellas desde Mérida

El físico y profesor Luis Núñez emigró de Venezuela tras darse cuenta de que sus investigaciones iban a detenerse. Colombia no solo fue su refugio, sino también el lugar desde donde pudo continuar generando conocimiento.

Luis Núñez, físico, llegó a Colombia en 2009. Archivo Particular

Colombia nunca fue un lugar desconocido para el profesor venezolano Luis Núñez. En 1983, mientras era estudiante, visitó por primera vez el país para asistir a un encuentro académico y a partir de 1998, cuando ya era profesor, visitaba el país para asistir a diferentes encuentros de ciencia.

Núñez es físico, doctor en ciencias y ha participado en varios proyectos de cooperación internacional relacionados con computación científica. Su carrera académica se desarrolló en gran parte en la Universidad de los Andes de Mérida (ULA), lugar en el que conformó diferentes grupos de investigación, entre ellos uno de relatividad y campo. En 1995 logró la dirección de Computación Académica de la universidad y desde allí diseñó diferentes proyectos conjuntos entre su universidad y algunas colombianas, como la Universidad Industrial de Santander.

Fueron años en los que se hicieron varios congresos binacionales. Núñez viajaba con frecuencia a Bucaramanga para hacer parte de los encuentros académicos, y fue en uno de ellos en los que pensó, por primera vez, en dejar Venezuela para emigrar a Colombia, incluso a poco tiempo de pensionarse.

Sin embargo, este deseo de Luis Núñez de salir de su país se dio mucho antes de lo previsto. Núñez emigró años antes de la llamada diáspora venezolana, que ha visto como en los últimos años han llegado más de un millón de venezolanos al país. El profesor salió de su país en 2009 y lo hizo de manera consciente. Una oportunidad laboral en una Universidad colombiana le serviría de excusa para escapar de la incipiente crisis venezolana, que al menos en el plano de la academia ya se veía venir.

“Hubo una serie de sucesos desafortunados que me abrieron los ojos. La injerencia en política de las autoridades universitarias creó un ambiente enrarecido y mi percepción era que aquello no iba a dar vuelta atrás”, dice Núñez con nostalgia, mientras recuerda lo que dejó atrás en Mérida.

En cifras, ese difícil panorama, se resume así: mientras Venezuela representaba en la década de los noventa el 4,5 % de la producción científica latinoamericana, en 2013 no llegó a significar ni el 2 %. Muchos de los profesores y científicos que en el pasado sedujeron a muchos estudiantes colombianos a adquirir conocimiento a Venezuela han tenido que emigrar de su país, porque las condiciones para la ciencia y la investigación son ahora casi “inexistentes”.

“Construimos el mejor grupo de relatividad y campos en Venezuela, pero ahora todos estamos fuera”, cuenta. “Ahora formamos parte de una diáspora”.

Núñez cuenta que para él no ha sido nunca difícil echar raíces. Su historia comienza también con una emigración, años después de su nacimiento en Cuba, en los tiempos de la Revolución. El profesor cuenta con algo de orgullo que tiene una foto de niño con los guerrilleros que derrocaron a Fulgencio Batista en 1957.

Pero la situación en Cuba hizo que su familia tomara la decisión de emigrar. Su padre era cubano, pero su madre era venezolana. Con maletas en mano, su madre decidió que su tiempo en la isla había terminado. Su padre la persiguió y junto con su hermano, Luis emigró a Venezuela, en donde echó raíces hasta su segunda emigración, en el año 2009. “El chip de la emigración es algo con lo cual yo crecí”, dice mientras se ríe.

Bucaramanga se convirtió en su casa y la Universidad Industrial de Santander (UIS) en su segundo hogar. Luis llegó solo a la capital de Santander y tuvo que convencer a su esposa y sus hijos, quienes en un principio estuvieron reacios a la idea de salir de su país, pero que luego no tuvieron más remedio que seguirlo.

Desde su llegada hace nueve años, Luis Núñez se desempeña como profesor titular en la Escuela de Física y director del Grupo Halley de Astronomía y Ciencias Aeroespaciales. Además, ha encabezado la creación de diferentes grupos de investigación, entre ellos uno de astropartículas, único en el país, en el que se estudian los rayos cósmicos. Gracias a él, hoy la UIS hace parte del experimento de este tipo más grande del mundo y se ha convertido en un referente para la región.

“Es obvio que me hubiera sentido más cómodo quedándome en Mérida, pero Colombia me abrió las puertas en un momento difícil y pude seguir investigando. Esto es algo por lo que estaré siempre agradecido”, cuenta Núñez, quien aprovecha para alertar que la nueva etapa de la migración venezolana no debería causar rechazo.

De hecho, Núñez recuerda que si fuese por un episodio migratorio no sería quien es hoy. Durante la década de los setenta, fueron varios los físicos y científicos chilenos, uruguayos y argentinos que huyeron de las dictaduras del Cono Sur. En Venezuela muchos de ellos encontraron refugio y optaron por la enseñanza, algo de lo que el joven Luis Núñez pudo beneficiarse como estudiante. “La migración enriquece y le cambia la vida a la gente”, dice el profesor Núñez.

Sobre la situación que vive Venezuela, Núñez, que se considera un hombre de izquierda, lamenta que todo haya desencadenado de ese modo. “La revolución bolivariana no era ni es de izquierda. El pensamiento de izquierda es un disfraz que tomó una dictadura militar”, dice el profesor. Sin embargo, para Luis Núñez esta situación, aunque crítica, será pasajera y toma como ejemplo la Venezuela en la que creció, que recibió millones de inmigrantes, muchos de ellos colombianos.

“Latinoamérica es una rueda de bicicleta y todo es cíclico”, dice. “Esto que está pasando en Colombia ya pasó una vez en nuestro país. Por eso espero que la rueda vuelva a girar a nuestro favor”.

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Jesús Mesa

El Mundo

Luis Núñez: una mirada a las estrellas desde Mérida

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