Unesco ya tiene nueva directora general

Se trata de la francesa Audrey Azoulay. La líder de la organización llega con el reto administrativo de dirigir la organización sin la presencia y apoyo de Estados Unidos e Israel.

Audrey Azoulay en rueda de prensa luego de su nombramiento como nueva directora general de la Unesco en París.AFP

La ex ministra francesa de Cultura, Audrey Azoulay, fue elegida como directora general de la Unesco este viernes frente a una ventaja de 30 votos contra los 28 de Hamad bin Abdulaziz Al Kawari, el otro opcionado para el puesto, también ex ministro de Cultura de Catar. 

La elección del director, quien reemplazó a la búlgara Irina Bokova, se enmarcó en un momento complejo de la organización en el que internamente hay fallas en el consenso y hacen faltan reformas.

Se le suma a esto la retirada de Estados Unidos anunciada este jueves por la Casa Blanca. Según el país norteamericano, la institución que aboga por la educación, la ciencia y la cultura está guiada por un "sesgo antiisraelí". Luego del aviso, Israel se unió a la decisión liderada por Donald Trump (Lea más en: Los “pecados” de la Unesco).

La salida de EE.UU., que responde a las políticas de Trump de conservar sus acuerdos multilaterales, se hará efectiva el 31 de diciembre de 2018.

La nueva directora de 45 años, que tiene orígenes judíos y marroquíes, tendrá que enfrentar la difícil tarea de convencer a Estados Unidos e Israel de seguir siendo miembros, además de gestionar las acusaciones vertidas contra la institución.

El presidente francés, Emmanuel Macron, celebró su victoria en Twitter, afirmando que "Francia continuará luchando por la ciencia, la educación y la cultura en el mundo". 

Antes de la elección, Azoulay había declarado a los periodistas que su candidatura buscaba "restaurar la eficacia y la credibilidad" de la agencia, que "atraviesa una crisis política profunda". 

Antes, Azoulay se había impuesto a la egipcia Moushira Khattab, cuyo país acabo dando su apoyo oficial a la francesa en la última vuelta, indicó un miembro de una delegación de Khattab a la AFP. 

Egipto es uno de los países que, liderados por Arabia Saudí, imponen desde junio un bloqueo estratégico a Catar, al que acusan de apoyar a los islamistas radicales y de acercar posiciones con Irán. 

Las divisiones árabes

Frente a las divisiones dentro de los países árabes, Francia presentó a Azoulay como una figura de consenso que podría mejorar las relaciones y aliviar las tensiones causadas por las recientes resoluciones contra Israel. 

"Ahora más que nunca la Unesco necesita un proyecto (...) que restablezca la confianza y solucione las divisiones políticas", declaró el ministerio francés de Relaciones Exteriores en un comunicado, reaccionando a la salida anunciada de Estados Unidos.

Catar había financiado generosamente la Unesco en los últimos años y realizado una intensa campaña por el puesto, que le habría ayudado a impulsar su imagen a nivel internacional en un contexto de crisis con sus vecinos del Golfo. 

Pero su candidato tuvo que enfrentar recientemente nuevas sospechas de antisemitismo en torno a él, repetidas por el Centro Simon Wiesenthal de Europa y la Liga Antidifamación (ADL) de Estados Unidos.

Se le reprocha, en particular, su presunto silencio ante la presencia de libros antisemitas durante las ferias del libro organizadas cuando era ministro de Cultura.

La salida de Estados Unidos

En pleno proceso electoral en la Unesco, Estados Unidos e Israel anunciaron este jueves su salida de la organización.

"Esta decisión no se tomó a la ligera, y refleja la preocupación de Estados Unidos por los crecientes impagos a la Unesco, la necesidad de una reforma fundamental en la organización y el continuo sesgo contra Israel", afirmó el departamento de Estado.

Bokova, quien hasta este viernes fue la directora general de la organización, rechazó esta acusación y dijo "lamentar profundamente" la decisión estadounidense.

"Está en juego la universalidad de la organización", afirmó el viernes en declaraciones a la radio France Info, subrayando que "muchas instituciones culturales de Estados Unidos, oenegés" también expresaron su "decepción".

La crisis por la posición de Estados Unidos se incubó desde hace años por las controvertidas posiciones de la Unesco sobre Jerusalén y Hebrón, defendidas por los países árabes.

En 2011 Barack Obama fue quien suspendió la financiación a la entidad debido a que la Unesco aprobó a admisión de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como miembro de pleno derecho de esta organización. El país mantiene su postura de una negociación entre palestinos e israelitas, antes de cualquier reconocimiento del país árabe como estado.

La interrupción de la ayuda económica a la Unesco les representó una pérdida más del 20% de su presupuesto.

La decisión de declarar en julio el casco antiguo de Hebrón, en la Cisjordania ocupada, como "zona protegida" del patrimonio mundial palestino, había provocado la ira de Israel.

Tras su retirada, que solo será efectiva a finales de 2018 conforme a los estatutos de la UNESCO, Washington quiere permanecer como observador.

Estados Unidos ya se retiró una vez en 1984, bajo la administración de Ronald Reagan, motivado entonces por una presunta mala gestión presupuestaria, y no regresó a la organización hasta 2002. 

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