Violentas protestas en Holanda contra el toque de queda por la pandemia

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Al menos 100 personas fueron detenidas, aseguró el domingo en un comunicado la alcaldía de Ámsterdam, que calcula que se congregaron unos 1.500 manifestantes en la ciudad.

Varias ciudades de Holanda registraron enfrentamientos y saqueos al margen de las manifestaciones contra el toque de queda en vigor desde el sábado decretado para frenar el avance del coronavirus, según medios de comunicación y autoridades locales.

Hubo incidentes en Ámsterdam, Eindhoven, La Haya, Breda, Arnhem, Tilbourg, Enschede, Appeldoorn, Venlo y Ruremond.

Las autoridades desplegaron al menos un cañón de agua y perros policías en la Museumplein, una plaza del centro de Ámsterdam, donde se encontraban cientos de manifestantes, según la televisión NOS.

Al menos 100 personas fueron detenidas, aseguró el domingo en un comunicado la alcaldía de Ámsterdam, que calcula que se congregaron unos 1.500 manifestantes en la ciudad.

Según la televisión local, AT5, se acordonó y se reforzó la seguridad en los alrededores de la residencia oficial de la alcaldesa de Ámsterdam, Femke Halsema.

En la Haya, en el barrio de Schilderswijk, se registraron varios incendios y un agente de la policía fue filmado cuando huía ante un grupo de manifestantes, según NOS.

En Eindhoven (sur), donde se congregaron varios cientos de personas, las fuerzas del orden usaron gas lacrimógeno para dispersar a los manifestantes, informa la televisión regional Omroep Brabant.

Según los medios locales, algunos vándalos prendieron fuego a varios vehículos y bicicletas en Eindhoven, donde varios comercios de la estación central también fueron saqueados.

“Se detuvo al menos a 30 personas”, declaró el domingo a la AFP la policía local, y afirmó que no dispone todavía de un balance de posibles heridos.

“Pienso que si seguimos por este camino, nos dirigimos hacia una guerra civil”, declaró el domingo el alcalde de Eindhoven, John Jorritsma, sugiriendo la necesidad de una intervención del ejército.

Un centro de detección del Covid-19 fue incendiado en la localidad de Urk (norte), un hecho “que sobrepasa todos los límites”, según el ministro de Sanidad, Hugo de Jonge.

Holanda inició el sábado su primer toque de queda (21:00 a las 04:30) desde la Segunda Guerra Mundial, en el marco de la lucha contra la pandemia del Covid-19. Los infractores se exponen a una multa de 95 euros (115 dólares).

Además de suscitar la oposición de algunos diputados, entre ellos el líder de la extrema derecha Geert Wilders, el toque de queda ha generado la ira de una parte de la población.

El primer ministro holandés, Mark Rutte, condenó el lunes los altercados y aseguró que estos no tienen nada que ver con la lucha por la libertad.

“Lo que mueve a esta gente no tiene nada que ver con manifestarse, es violencia criminal y vamos a tratarla como tal. Si son tus amigos los que hacen esto, tus hijos, tu familia, pídeles que dejen de hacerlo”, dijo Rutte, dirigiéndose a los holandeses que conozcan a personas que participaron en los enfrentamientos con la policía el domingo.

Entretanto, en Europa, que encabeza la lista de regiones más enlutadas con cerca de 700.000 fallecidos, Francia siguió los pasos de Bélgica y reforzó los controles fronterizos con sus vecinos, preocupada por la cepa británica.

A partir de ahora, los viajeros procedentes de la Unión Europea (UE) deberán presentar un test PCR negativo de no más de 72 horas, una medida que ya se aplicaba para los turistas del resto de países desde mediados de enero.

El objetivo de esta medida, junto al toque de queda vigente entre las 18:00 y las 06:00, es intentar frenar la propagación del virus, pero el ministro de Sanidad, Olivier Véran, ya advirtió que podrían recrudecer las restricciones.

“Si las variantes (las nuevas cepas virales debido a mutaciones, ndlr) empiezan a propagarse por todos lados”, el gobierno “adoptará medidas adicionales” y “esto se llama confinamiento”, advirtió Véran en declaraciones al diario Le Parisien.

Por su parte, Suecia prohibió las entradas en su territorio desde Noruega desde el lunes a medianoche hasta el 14 de febrero, después de que se detectara un brote de la cepa inglesa del coronavirus cerca de Oslo. El país ya aplicaba la misma medida para los viajeros procedentes de Dinamarca y del Reino Unido.

La propagación de las nuevas cepas llevó a Israel a “cerrar herméticamente el cielo” y prohibir durante una semana, a partir del lunes a medianoche, el despegue o aterrizaje de la mayoría de los aviones, salvo excepciones.

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