Trump amenaza con cortar ayuda financiera a palestinos

¿Y si la UE reconoce el Estado de Palestina?

Javier Solana, excanciller europeo, dice que un reconocimiento inmediato de la Unión Europea sería la mejor manera de favorecer el proceso de paz.

Un joven palestino murió en enfrentamientos con el ejército israelí en Ramala. / EFE

Desde hace un mes, cuando Donald Trump reconoció Jerusalén como capital de Israel y ordenó el traslado de la Embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a la Ciudad Santa, las cosas en Oriente Medio se han complicado.

Aunque no de la manera violenta que muchos anticiparon: sí se presentan protestas en la zona, que han dejado hasta ahora 16 muertos, pero lo que ha primado es la contención. No estalló una tercera Intifada (levantamiento popular) ni tampoco hubo una guerra. ¿Hasta cuándo?

Con su verbo irresponsable, el presidente Trump sigue echando leña al fuego. Para el presidente palestino, Mahmud Abas, Estados Unidos ya perdió cualquier capacidad de servir como mediador para eventuales negociaciones con Israel.

El 21 de diciembre, la Asamblea General de la ONU aprobó por amplia mayoría (128 votos a favor, contra 9 en contra y 35 abstenciones) una resolución de condena a la decisión de Trump, un voto que desató la ira de la Casa Blanca. Trump alertó que su gobierno anotaría cada voto para posteriormente discutir la ayuda que le destinaría.

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Comenzó con la golpeada Palestina. O al menos así amenazó: “Pagamos a los palestinos centenares de millones de dólares cada año y no recibimos reconocimiento o respeto”, dijo Trump en su cuenta de Twitter. Y agregó. “Si los palestinos ya no están dispuestos a las conversaciones de paz, ¿por qué tenemos que hacer esos enormes pagos?

Se refiere a los US$319 millones que ese país otorgó en 2017 a los palestinos a través de su agencia de desarrollo (Usaid). Subsidios vitales para la Autoridad Palestina, cuyo presupuesto depende en gran medida de la ayuda internacional. La responsable palestina Hanan Ashrawi replicó en un comunicado: “No nos dejaremos chantajear. El presidente Trump ha saboteado nuestra búsqueda de paz, libertad y justicia”.

El lunes, Trump ya había sugerido el recorte de la ayuda de Pakistán, un país al que acusó de “mentir”.

Las reacciones a las acciones de Trump, que dinamitan 70 años de consenso internacional, no se han hecho esperar. La Organización de Estados Islámicos, en una cumbre extraordinaria celebrada en Estambul, reconoció a Jerusalén Este como la capital de Palestina y condenó duramente la decisión de Trump.

Los palestinos quieren convertir Jerusalén Este en la capital del Estado al que aspiran. “No nos oponemos a retomar las negociaciones, pero tienen que basarse en el derecho internacional y en las resoluciones de la ONU que reconocieron un Estado palestino independiente con Jerusalén Este como capital”, dijo la presidencia palestina en un comunicado.

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Las esperanzas sobre una solución a dos Estados se hundieron aún más cuando el Parlamento israelí adoptó un proyecto de ley que prevé complicar el traspaso bajo soberanía palestina de algunas zonas de Jerusalén en el marco de un futuro acuerdo de paz. “Una declaración de guerra”, estimó Abas.

Ante el escenario tan complejo, Javier Solana, ex alto representante para la Política Exterior de la Unión Europea, propuso en un artículo publicado en el diario El País, que “la mejor manera de favorecer que ambos bandos vuelvan a sentarse a la mesa de negociación es reducir el desnivel del terreno de juego. Y eso pasa por que la UE lance un mensaje tan contundente como necesario: el reconocimiento inmediato del Estado de Palestina. Más del 70 % de Estados miembros de las Naciones Unidas ya han dado este paso, y es el momento de que la UE en su conjunto haga lo propio, como preludio de una mayor implicación en la resolución de este conflicto de extraordinaria importancia”.

Dice el experto que “el camino hacia una solución basada en el establecimiento de dos Estados debe partir de la Iniciativa de Paz Árabe, que en esencia estipula que la Liga Árabe reconocería a Israel a cambio de su regreso a las fronteras pre 1967, si bien podría contemplarse un enfoque más gradual y operativo. La solución biestatal —que garantizaría que Israel pudiese preservar su carácter judío y democrático, y debería garantizar la viabilidad del Estado palestino— sigue representando la salida más creíble al conflicto árabe-israelí y, por lo tanto, no debemos renunciar a ella”.