2016: año de elecciones polémicas (y aún no acaban)

Este domingo, Italia vota un referendo para reformar su Congreso y Austria escoge a su presidente (el candidato que repunta es de extrema derecha). Se sumarán al Brexit, el referendo en Colombia y el balotaje en Estados Unidos.

La inscripción "Yo digo no" durante una campaña en contra del referendo de este domingo en Italia.AFP

Dos hechos generales caracterizan este año político: una vuelta de tuerca en el poder dominante (un giro, para algunos peligrosos, hacia una derecha que parecía rezagada) y la inexactitud de las encuestas, que hasta ahora había servido para medir el aire general y se convirtieron en el retrato de las contradicciones.

Este domingo, dos votaciones más podrían sumarse a este ciclo, como lo han bautizado académicos y analistas: el referendo en Italia y la elección presidencial en Austria. En el primero, los italianos decidirán si aprueban o no una reforma al Congreso. Hasta ahora, el legislativo en ese país ha estado dominado por un “bicameralismo perfecto”, es decir, las decisiones sobre leyes y proyectos se toman en dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes.

La reforma, impulsada por el gobierno del primer ministro, Matteo Renzi, pretende reducir los poderes del Senado y dejar las decisiones legislativas en manos de la Cámara de Representantes. Según el primer ministro, esa estrategia permitiría garantizar la gobernabilidad y evitar que un gobierno caiga por perder las mociones en el Senado. Sus miembros se reducirían de 315 a 100.

A primera vista, el referendo es apenas una modificación constitucional de una entidad pública. Pero la apuesta de Renzi ha sido tal, que ha dicho que si gana el no, él renuncia. Al mismo tiempo, grupos de la ultraderecha y también de la izquierda más extrema se han unido para hacer un bloque contra Renzi. Hay quienes piden que, en caso de que Renzi renuncie, haya elecciones anticipadas y que el Congreso se disuelva. Esa función, sin embargo, está en manos del presidente, Sergio Mattarella, que no parece muy proclive a utilizarla, sino más bien a dejar a Renzi en su puesto.

La preocupación se ha extendido, también, a la zona euro. Si Renzi renuncia, aseguran analistas, Italia “podría entrar en un periodo de gobernabilidad” que llevaría Italia a la salida de la zona euro. Italia es la tercera economía más fuerte de la Unión Europea y se ha perfilado, tras el comienzo de la salida del Reino Unido de la UE, en uno de los países líderes para mostrar —y defender— las bondades de estar dentro del bloque.

Al mismo tiempo se celebrarán en Austria las elecciones presidenciales. Ya se habían ejecutado en mayo de este año, pero las autoridades ordenaron su repetición por irregularidades en cerca de 33.000 papeletas. Son dos los opcionados: el ecologista Alexander Van der Bellen, de 72 años, y Norbert Hofer, de 45. Según las últimas encuestas, Hofer lleva una ventaja pequeña, el margen de error, y se perfila para la presidencia. Hofer tiene un discurso en abierto conflicto con la migración y a favor de una soberanía rígida, que se ha convertido en la bandera de los partidos de ultraderecha en Europa. Su victoria no significaría, de entrada, un desastre para Austria, puesto que el presidente es sobre todo una figura “institucional” —que tiene delante suyo a un primer ministro y cuyas decisiones pasan por un Congreso—, pero podría alentar a los movimientos de países vecinos a buscar el poder en medio de una Europa que ve cómo, poco a poco, decae la fortaleza de bloque que la caracterizaba hace algunos años.

El caso de Austrai tiene ciertas similitudes con las elecciones presidenciales en Estados Unidos. De acuerdo con estudios consultados por agencias de noticias, el botoque favorece a Hofer es el de los hombres y el rural (menos educado); el que favorece a Van der Bellen es el de las mujeres y el de la población más educada. Según otras presunciones, el voto a favor de Hofer es “pesimista” y el que favorece a su rival es “optimista”. En Austria se enfrentan, por lo tanto, una corriente progresista contra otra escéptica, que ha visto cómo desde la crisis de 2008, que agrió el mercado común y destrozó a Grecia, la Unión Europea ha decaído y carece de valores (los del mercado han asfixiado a los más vulnerables, como en el caso de Estados Unidos).

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