3.000 niños soldados se desmovilizarán en Sudán del Sur

Una de las más grandes desmovilizaciones de menores de edad en la historia se da en un país sumido en la pobreza y la guerra civil.

/Tomada de internet

En Sudán del Sur, el país más joven del mundo, empezó a realizarse una inédita desmovilización de menores de edad. Son 280 niños que dejaron sus armas y sus uniformes para empezar a rehacer sus vidas, en una ceremonia realizada esta semana en el pueblo de Gumuruk, al este del país, y organizada por la Comisión de Desarme, Desmovilización y Reintegración de Sudán del Sur, con el apoyo de Unicef. Es una primera tanda de un total de 3.000 niños que dejarán de ser combatientes en las próximas semanas, en una de las más grandes desmovilizaciones de menores de edad en la historia.

Según reportes de Unicef, los menores desmovilizados tienen entre 11 y 17 años y la mayoría nunca ha asistido a la escuela. Todos fueron reclutados por la facción Cobra del Ejército Democrático de Sudán del Sur, liderado por David Wau Wau, de la etnia Murle, que mantuvo un enfrentamiento contra el presidente Salva Kiir desde 2010, aunque luego cambió de bando y se unió a la lucha de las fuerzas oficiales. Según esta agencia de la ONU, los niños recién desmovilizados no fueron reclutados para cometer serias violaciones de derechos humanos, sino que la mayoría parecen haber ingresado a este ejército para proteger sus comunidades y familias, y muchos dicen haberse unido a la facción Cobra debido a la discriminación por parte del gobierno central.

Después de la desmovilización, viene el desafío de garantizar que los menores puedan rehacer sus vidas. Los funcionarios de Unicef buscan las maneras de garantizarles alimentación y salud básica, reunirlos con sus familias, ofrecerles apoyo psicosocial, prevenir que sean discriminados en sus pueblos o que vuelvan a ser reclutados. Esto no es nada fácil en un país que naufraga en medio de la guerra civil y la pobreza (a pesar de sus reservas de petróleo, Sudan del Sur está entre los estados más pobres y menos desarrollados de África). Se requieren, según Unicef, alrededor de US$2.300 para financiar la desmovilización y reintegración de cada niño durante los próximos 24 meses. La agencia está en búsqueda de recursos para este fin.

Pero a pesar de los logros que pueda alcanzar la cooperación internacional, la desmovilización de los menores no es ninguna señal del final de la guerra o del mejoramiento en la atención por parte del Estado, por lo que nada garantiza la protección de sus derechos en el futuro.

En diciembre de 2011, Sudán del Sur logró su independencia de Sudán y se convirtió en el estado número 54 del continente africano. Para entonces ya se veían los enormes desafíos que enfrentaba el naciente país: la escasez de alimentos y los altos niveles de pobreza extrema permanecían altos mientras cientos de miles de desplazados volvían a sus hogares en Sudán del Sur. La pobreza y el masivo desplazamiento no planteaban un panorama próspero para la estabilidad y seguridad.

En 2013, el inconformismo y las viejas disputas políticas dieron lugar a una guerra civil. Enfrentamientos entre el Presidente Salva Kiir y Riek Machar, su anterior vicepresidente, encendieron la violencia entre dos etnias: los dinka, cuyos líderes controlan las esferas políticas, y los nuer, que representan la insurrección. En medio de estas está la etnia Murle, a la cual pertenecen los menores recién desmovilizados, que primero luchó contra el gobierno y luego se unió a él.

El conflicto ha generado cientos de miles de muertes y el desplazamiento interno de 1.5 millones de personas. Otros 480.000 sur sudaneses han tenido que huir a países vecinos. En este contexto, los menores están entre las principales víctimas. El año pasado, según Unicef, 12 mil fueron usados como soldados en medio de la guerra civil. Más de 750,000 fueron desplazados internamente y alrededor de 320,000 se refugiaron en países vecinos.

No sólo las cifras de la guerra son impactantes, sino las de los problemas estructurales que enfrenta la niñez en alimentación, salud y educación. 235.000 menores de cinco años sufren "desnutrición severa aguda". El país tiene una de las tasas más altas de mortalidad infantil: 160 de cada 1.00 menores mueren antes de cumplir cinco años. A pesar de los esfuerzos para garantizar la educación primaria, un millón de niños no la tienen. "Muchos se ven obligados a trabajar para poder comer. Los niños a menudo trabajan en condiciones de explotación y los que no tienen protección están en riesgo de violencia, el secuestro o el reclutamiento en grupos armados", según Unicef.

Esta liberación de niños sur sudaneses ocurre después de un año que tuvo el peor récord en la historia en cuanto a la situación de menores en medio de conflictos armados. Un reporte de Unicef estimó que en 2014 alrededor de 15 millones de menores estuvieron directamente involucrados en conflictos violentos en la República Centroafricana (con 2.3 millones de niños afectados y alrededor de 10 mil reclutados), Irak, los territorios palestinos (en Gaza, los enfrentamientos del año pasado dejaron 538 niños muertos, 3.370 heridos y 54.000 sin hogar), Sudán del Sur, Siria y Ucrania; y que cerca de 230 millones de menores viven en áreas con conflictos armados. "Nunca en la historia reciente hubo tantos niños sometidos a dicha brutalidad indescriptible", dijo Anthony Lake, director ejecutivo de Unicef.

Si bien el reclutamiento infantil se asocia por lo general a Oriente Medio y África, Colombia es uno de los pocos países del hemisferio occidental que ha estado en la lista de observación de la ONU por el reclutamiento por parte de las Farc y el ELN. En el país existen condenas contra líderes de grupos paramilitares responsables de este crimen.


@DanielSalgar1