900 migrantes fueron salvados en el Mediterráneo

Este año, más de 382.000 migrantes han llegado a Europa en busca de una mejor vida. También ha sido el más mortífero para ellos: 5.000 han muerto en el Mediterráneo.

Una familia migrante en el campo Ritsona, al norte de Atenas (Grecia).AFP

El flujo de migrantes hacia Europa no cesa. Este año, más de 382.000 personas se han desplazado de sus hogares en Oriente Medio y África escapando a la hambruna, la guerra y los gobiernos dictatoriales. Con la misma obstinación del año pasado, cuando más de un millón de personas llegaron a Europa por tierra y por mar, según cifras de Naciones Unidas, en la madrugada de este miércoles 900 personas intentaban pasar en botes de madera hacia Europa. Un buque militar británico y personal de apoyo de la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), con la ayuda de los guardacostas italianos, los rescataron frente a las costas de Libia.

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“Todos están sanos y salvos”, aseguraron las organizaciones en terreno. Los 900 migrantes vienen de Bangladesh, Siria, Paquistán, Somalia y Eritrea, cinco de los países más afectados por la pobreza y la guerra. Es una buena noticia que estos migrantes no se hubieran sumado a las más de 5.000 personas que, según la ONU, han muerto en medio de la travesía, asfixiados por el peso del resto de ocupantes en los botes sobrepoblados o desatendidos cuando, pese a todo, podían ser salvados. El año pasado, a pesar de que el número de migrantes fue mayor, el número de muertes fue menor: 3.771.

De acuerdo con el último informe del Ministerio del Interior italiano, más de 180.000 migrantes, en su mayoría procedentes de África occidental y el Cuerno de África, llegaron a las costas de Italia este año. Se trata de un aumento del 17% en comparación con las llegadas del 2015 y del 6% con respecto al récord de 170.100 registrado en 2014.

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La muerte también ha sido persistente. Sólo el jueves pasado, 100 personas se ahogaron en el Mediterráneo. Hay testimonios, recopilados por organizaciones como MSF, en los que se testimonia el desastre en que se ha convertido la travesía hacia Europa: los migrantes se pelean unos contra otros para conseguir un salvavidas. Según el portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), William Spindler, las causas del aumento de muertes son varias: “el uso de embarcaciones de menor calidad, el mal tiempo, las tácticas empleadas por los traficantes para evitar ser detectados por las autoridades”.

Según testimonios de MSF, las embarcaciones se han convertido en un gran cambio entre ambos ciclos de migración: los traficantes, que se lucran con la tragedia ajena —un pasaje hacia Europa, en estas condiciones, pueden costar hasta 2.500 euros—, utilizan ahora botes de hule, que son más baratos pero más peligrosos. En cualquier caso, las embarcaciones llevan más peso del que deberían y, dado que son barcazas más baratas, los traficantes no se preocupan por su destino, puesto que los guardacostas o las organizaciones que merodean en el Mediterráneo en busca de salvar a migrantes estarán atentas para salvarlos. Una vez dejan las costas libias —uno de los puntos de donde salen las barcazas—, con destino al borde italiano o griego, los traficantes se desentienden de los migrantes.