¿Adiós a la reforma migratoria en EE.UU.?

La derrota en las primarias de Virginia de Eric Cantor, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, podría enterrar las posibilidades de un cambio en las leyes de inmigración.

Todo indicaba que Eric Cantor, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, iba a tener una victoria fácil en las primarias republicanas de este martes en Virginia. Sin embargo, fue derrotado por un candidato desconocido del movimiento ultraconservador Tea Party: Dave Brat, un profesor de economía bastante desconocido, que utilizó en una campaña austera sus posturas duras contra la inmigración, acusó a Cantor de impulsar "amnistía" para los extranjeros ilegales y una apertura de las fronteras. Al final, como señalan muchos analistas, Cantor fue derrotado por ser considerado “demasiado blando” en inmigración.

Durante la campaña, Cantor se defendió de las acusaciones de Brat y hasta llegó a repartir folletos con titulares de periódicos que le catalogaban como un hombre duro con los indocumentados. El republicano tuvo que endurecer sus posiciones sobre la política de inmigración: el mes pasado bloqueó el avance en la Cámara de Representantes de una iniciativa republicana que buscaba ofrecer la ciudadanía a inmigrantes que residen ilegalmente en EE.UU. y que han servido en las fuerzas armadas. Así matizaba propuestas que él antes había apoyado, como la de darle la ciudadanía a los “Dreamers”, los inmigrantes traídos ilegalmente a Estados Unidos durante su niñez.

Pero nada de eso fue suficiente y el candidato terminó por perder popularidad con sus ambigüedades. Los republicanos moderados han venido flexibilizando sus posiciones frente a los inmigrantes desde la derrota de Mitt Romney en las pasadas elecciones presidenciales. Derrota que estuvo marcada por el peso del voto latino. Desde entonces, el reelecto presidente Barack Obama quedó en deuda con los inmigrantes de su país. Gracias a ellos triunfó pese a que la reforma migratoria fue su promesa electoral durante su primera campaña presidencial en 2008. La creciente importancia del voto latino, tanto para demócratas como para republicanos, ha creado la necesidad de reformar un quebrado sistema de inmigración. Obama viene impulsando una iniciativa que ahora está estancada en el Congreso y que, de ser aprobada, sería la más ambiciosa reforma migratoria realizada en EE.UU. durante las últimas tres décadas, porque podría legalizarse a los 11,5 millones de indocumentados que habitan en el país.

La derrota de Cantor es la primera desde que se creó el cargo de líder de la mayoría de la Cámara de Representantes en 1899. Cantor era demás el segundo legislador con más peso en la Cámara de Representantes por detrás del presidente, John Boehner. El fracaso ha generado lo que algunos llaman un ‘terremoto político’ en Washington, que podría cambiar la estructura del partido Republicano y, con esto, alejar la posibilidad de aprobar la controvertida ley de inmigración antes de final de año.

Co el aumento del poder y el control que adquiere el Tea Party, los republicanos se irían más hacia la derecha y tal vez pocos se atrevan a apoyar la reforma migratoria. Lo ocurrido en Virginia puede ser una advertencia para quienes intenten manifestarse a favor de mejorar las políticas para los indocumentados, ya que hacerlo les podría costar un fracaso similar al de Cantor en las elecciones de noviembre.