Aficionados a los tatuajes se reúnen en convención en Guatemala

El sonido que produce la vibración de las agujas se mezcla con la música rock que ameniza el evento.

AFP

El rostro de Yessica Miranda, de 25 años, refleja el dolor por las agujas que graban en su piel un puñal estilizado en el tobillo, el trigésimo cuarto tatuaje en su cuerpo, durante una convención que reúne a cientos de aficionados a este arte en la capital de Guatemala.

"Todos los días tengo que lidiar con el estigma de tener tatuajes, pero a mi me gusta ser como soy y no es nada malo, es arte", indicó Yessica a la AFP, participante de la III Expo Tattoo GT, que se celebra este sábado y domingo en un recinto cultural en el centro histórico capitalino.

Yessenia asegura que "ya aprendió" a sobrellevar las críticas de las personas que rechazan su afición y encuentra un respiro en su trabajo como secretaria, donde no es discriminada por la cantidad de tatuajes en su cuerpo.

"Gracias a Dios trabajo en una empresa americana (estadounidense) donde no me hacen problemas por los tatuajes, ya llevo cuatro años allí", mencionó.

El sonido que produce la vibración de las agujas se mezcla con la música rock que ameniza el evento, mientras Yessenia observa como el tatuador empieza a aplicar color a su nuevo tatuaje.

"En este evento podemos escoger con quien tatuarnos y convivir con toda la gente que le gustan los tatuajes", señaló la mujer ataviada con un diminuto vestido negro y recostada en una camilla del mismo color.

"En la convención participan 17 tatuadores profesionales de Guatemala, cuatro de El Salvador y dos de Costa Rica y se pretende acabar con los prejuicios sobre el tatuaje", afirmó a la AFP José Farnés, organizador del evento.

Según Farnés, la cultura del tatuaje "está creciendo en Guatemala" a pesar de los "tabúes" e "ignorancia" que existen en la sociedad que relaciona los tatuajes con grupos delincuenciales y pandillas.

"Hay que llegar a la sociedad masa que tiene tabúes para que conozcan lo que es un modo de vivir, lo que es un arte, lo que es ser dueño de tu piel", indicó Farnés, mientras un joven a un costado muestra su tatuaje en un brazo que aun muestra residuos de sangre por la perforación de las agujas.

En medio del salón, Arturo Valenzuela, de 46 años y 28 de ellos dedicado a tatuar, también reiteró que uno de los mensajes de la actividad es acabar con el prejuicio de que "el tatuaje es solo para delincuentes".

"Esto es un arte corporal que demuestra qué queremos en nuestras vidas", explicó Valenzuela, quien no recuerda el primer tatuaje que hizo, ni la cantidad de personas que ha tatuado o el número de dibujos que ha grabado sobre la piel.

Algo de lo que sí tiene en mente, es que la mayoría de sus clientes prefieren tatuarse imágenes religiosas o los rostros de familiares.

Arturo nunca estudió la técnica para tatuar y asegura que "sólo aprovecho el don que Dios" le dio y tatuando, que empezó como una afición, ha logrado "obtener una fuente de ingresos" y "mantener a su familia", asegura.

Aunque la mayoría de asistentes buscaba grabar su cuerpo permanentemente, en la exposición también se habilitaron espacios para aquellos que prefieren tatuajes temporales, dibujos hechos con tintas que desaparecen en cuestión de días.

Esta exposición es la tercera en su género realizada en los últimos dos años en Guatemala, y los organizadores esperan que aumente la afición en este país centroamericano por la cultura del tatuaje heredada desde las civilizaciones antiguas del mundo, según pregonan sus partidarios.

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