África, el nuevo foco

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aterrizará hoy en Senegal, donde dará inicio a una gira que lo llevará a Sudáfrica y posteriormente a Tanzania.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, estará en África hasta el 3 de julio. / AFP
El presidente de EE.UU., Barack Obama, estará en África hasta el 3 de julio. / AFP

Senegal será la primera escala de la gira del presidente estadounidense, Barack Obama, por África. Aterrizará hoy y permanecerá en el continente hasta el 3 de julio, después de pasar por Sudáfrica y Tanzania. Por segunda vez en sus casi cinco años de mandato pisará suelo africano, luego de su breve paso por Ghana en 2009.

Los motivos del viaje parecen diversos. Desde la aproximación diplomática a la región y temas específicos, como la violencia en Sudán del Sur y la inestable coyuntura política de Nigeria, hasta la visita a Robben Island, en Sudáfrica, donde el convaleciente líder Nelson Mandela pasó 27 años de prisión.

No obstante, dentro de la agenda habrá algún apartado dedicado al tráfico de drogas y a la cooperación en seguridad. Como lo adelantó a comienzos de mes Derek Maltz, miembro de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA): “El tráfico de drogas en África occidental se ha convertido en una plaga. Esos grupos criminales y sus intermediarios son una amenaza directa para la seguridad de los estadounidenses”.

No luce, entonces, como un asunto menor cuando la postura de América Latina, el principal foco en la lucha antidrogas, ha virado en los últimos años, con voces como la del presidente de Guatemala, Otto Pérez, o la del propio Juan Manuel Santos en Colombia. Si bien no ha llegado el momento de hacer cambios sustanciales, al menos el debate hacia la regulación de ciertas sustancias ha entrado en escena y se ha planteado la idea de un consumo alejado de la criminalización que acompaña al narcotráfico. “En los países de América Latina la experiencia del combate al narcotráfico es más de costo y mucho menos de beneficio”, asegura John Walsh, jefe de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA) en la región de los Andes.

En África occidental la relación entre costo y beneficio para Washington no luce muy positiva para sus intereses. En especial porque dicha región del continente se ha convertido en paso obligado de las casi 35 toneladas de heroína que llegan a suelo norteamericano tras ser producidas en países como Afganistán. Algo similar a lo que ocurre con la cocaína y la marihuana provenientes de las redes de tráfico de América Latina. África parece un enclave relativamente “seguro” dentro de las rutas globales de tráfico y la DEA está al tanto.

Al analizar el fenómeno, al dar explicaciones de por qué el oeste africano ha asumido este papel, los informes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudc) apuntan a que es el eslabón más débil de la lucha contra las drogas, principalmente debido a que los países que lo conforman carecen de una legislación fuerte para controlar el problema.

Por eso la Junta de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) también ha señalado que África está, desde el comienzo del siglo XXI, en los puestos de vanguardia tanto en el tránsito de heroína y cocaína como en la producción de anfetaminas, cannabis y éxtasis. En diálogo con El Espectador, Antonio Mazzitelli, de la oficina regional en México de Onudc, explicó que parte del problema está en que estos países “todavía viven un proceso de fortalecimiento del lado institucional, de la relación entre el Estado y sus ciudadanos, derivado de procesos sociales que vivieron con celeridad en las últimas décadas”.

Washington ha identificado la presencia de ciertos actores armados dentro de todo este mercado, entre ellos grupos extremistas islámicos e incluso las Farc. Basada en los registros de la DEA, la justicia estadounidense acusó el 18 de abril al jefe del ejército de Guinea-Bissau, el general Antonio Indjai, por supuesto “complot narcoterrorista” con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. También existen informes que documentan la posible cooptación de líderes locales en otras naciones vecinas por parte de las redes de tráfico, que incluso cuentan con presencia en la zona.

Probablemente Obama tendrá una amplia gama de temas para tratar durante su visita a África, rodeado además por la polémica de las operaciones de espionaje masivo que salieron a la luz en días recientes. En cualquier caso, pareciera ser que este continente, por años un tanto aislado de la cooperación internacional, comienza a ser una prioridad para Washington.

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