Agenda comercial de Obama sufre dura derrota en el Congreso

La Cámara de Representantes bloqueó una autoridad especial al presidente de EE.UU. para finalizar un inmenso acuerdo comercial con los países del Pacífico.

Archivo El Espectador

La Cámara de Representantes del Congreso estadounidense bloqueó este viernes una autoridad especial al presidente Barack Obama para finalizar un inmenso acuerdo comercial con los países del Pacífico, en una pesada derrota a la Casa Blanca.

En la primera de una serie de votaciones, la Cámara de Representantes derrotó por 302 votos a 126 una iniciativa llamada Asistencia al Ajuste Comercial, que proteje los empleos estadounidenses, y con ello invalidó todo el esfuerzo de Obama.

Instantes más tarde los mismos legisladores aprobaron por estrecho margen de votos una autorización acelerada al presidente, conocida como "Fast Track", para finalizar el acuerdo de libre comercio con los países del Pacífico.

Sin embargo, esta segunda votación no tiene efectos prácticos porque la derrota de la reglamentación de protección a los puestos de trabajo bloquea de hecho todo el proyecto.

Las dos medidas ya habían sido aprobadas por el Senado, pero ahora el proyecto completo, denominado Autoridad de Promoción del Comercio (TPA, en inglés), queda en un limbo legal, ya que las dos cámaras del Congreso aprobaron cosas diferentes.

De esta forma, todo el proyecto tendría que ser renegociado en un texto unificado. El presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, sugirió que podría someter nuevamente el proyecto a voto, pero no aclaró cuándo ocurriría ni en qué condiciones.

Bloqueado por aliados

Horas antes de la crucial votación, Obama se trasladó personalmente al Congreso para tratar de convencer a los legisladores de su propio partido de apoyar el proyecto, pero sus reconocidas habilidades de oratoria no tuvieron ningún efecto perceptible.

En el plenario de la Cámara de Representantes, diversos legisladores pidieron la palabra para narrar el drama de la pérdida de empleos en sus respectivas circunscripciones, provocado por la mundialización del libre comercio.

La demócrata Nancy Pelosi, una de las más firmes aliadas de Obama en el Congreso, mantuvo una actitud discreta durante la visita del presidente, dijeron fuentes a la prensa, pero en el plenario no ocultó la división en el partido oficialista.

"Tenemos que desacelerar este 'procedimiento acelerado'", dijo Pelosi, para añadir que "cualquiera sea el acuerdo con otros países, nosotros queremos un acuerdo mejor con los trabajadores estadounidenses".

Obama invirtió una buena parte de su capital político en conseguir el respaldo del Congreso para poder completar las negociaciones por el acuerdo de libre comercio con los países del Pacífico antes de dejar la Casa Blanca, en 2017.

El presidente había llegado a afirmar que la finalización de este ambicioso acuerdo era una "prioridad" de su gobierno.

La aprobación del TPA permitiría a Obama finalizar la negociación y posteriormente presentar al Congreso un acuerdo finalizado para que el poder legislativo lo apruebe o lo rechace pero sin posibilidad de introducir cambios.

Apoyos de la oposición

 

Paradójicamente, en esta iniciativa Obama tuvo el apoyo de la mayoría de los legisladores del opositor Partido Republicano, ideológicamente favorables a cualquier iniciativa de libre comercio.

Uno de los más notables representantes del liberalismo a ultranza, el republicano Paul Ryan, lamentó amargamente el bloqueo a la autorización presidencial.

De acuerdo con Ryan, más de 100 acuerdos comerciales se han firmado en todo el mundo desde 2007 sin la participación de Estados Unidos.

Pero en el coro de críticas al proyecto también se alzaron voces contra los mecanismos de arbitraje para resolver diferencias entre los Estados y los inversionistas privados.

El mayor núcleo sindical de Estados Unidos, la célebre AFL-CIO, había lanzado esta semana una agresiva campaña en favor de bloquear la autorización a Obama para llevar adelante el proyecto con los países del Pacífico. 

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