La agenda paralela de la Cumbre

Ante la falta de consenso entre los países de la OEA para apoyar su crítica a Estados Unidos, Maduro buscó apoyo en un barrio panameño.

Nicolás Maduro durante su visita al barrio panameño El Chorrillo, escenario de la invasión de EE.UU. en 1989. /EFE

El Chorrillo es un barrio popular panameño cuyas calles fueron arrasadas por el ejército estadounidense durante la invasión del 20 de diciembre de 1989, que tenía como objetivo derrocar al general Manuel Noriega. En El Chorrillo estaba el cuartel general del Ejército panameño, por lo que fue allí donde más muertos hubo. El Instituto de Medicina Legal cifró en 516 las víctimas de la invasión.

Allí se escucharon las únicas quejas contra Estados Unidos durante la VII Cumbre de las Américas. A diferencia de reuniones anteriores, esta vez Washington recibió más respaldo y aprobación, gracias a su nueva política hacia Cuba, y fue justo ese giro con La Habana el que opacó otros temas que amenazaban con complicar la presencia del presidente estadounidense, Barack Obama, en el istmo.

Como el de Venezuela. Nicolás Maduro pretendía que el rechazo al decreto emitido por la Casa Blanca en el marco de sanciones a siete funcionarios venezolanos acusados de violar los derechos humanos, por el cual se consideraba la situación en Venezuela como una “amenaza extraordinaria” para la seguridad de Estados Unidos, quedara plasmado en la declaración final de la Cumbre. Aunque la propuesta recibió el respaldo de la mayoría de delegaciones, hubo varias que no estuvieron de acuerdo. Así, la Cumbre terminará hoy sin una declaración institucional final, por decisión del presidente de Panamá, Juan Carlos Varela. “El propósito es evitar una falta de consenso por matices políticos”, afirmó la presidencia panameña.

Maduro, que había prometido entregar 13 millones de firmas a Obama para derogar el decreto, no mencionó el tema. Según analistas, gracias al reciente reconocimiento por parte de un funcionario de la Casa Blanca de que “Venezuela no es realmente una amenaza” y a la respuesta venezolana de estar dispuesto “al diálogo”. Hasta el viernes, Maduro no había hablado del decreto durante la Cumbre en Panamá.

En vez de eso fue a El Chorrillo para decir que instará personalmente a Obama a que pida disculpas e indemnice a las víctimas de la invasión estadounidense del país centroamericano en 1989.

“EE.UU. tiene que pedir perdón (...) y tiene que indemnizar a las víctimas de una invasión militar que fue una ‘masacre’”, dijo en el popular barrio. Por su parte, Evo Morales rechazó la injerencia estadounidense en Latinoamérica y dijo que “EE.UU. quería derrocar a Maduro por decreto porque no puede hacerlo a través de un golpe de Estado”.