Ahmed Duma, el bloguero condenado a cadena perpetua en Egipto

La misma condena fue dictada contra 229 personas por su responsabilidad en episodios de violencia después del derrocamiento de Hosni Mubarak.

En diciembre de 2011, meses después del derrocamiento de Hosni Mubarak, al activista político y bloguero Ahmed Duma se le abrió un caso (junto a otras 293 personas) en el que se le acusó de estar implicado en actos de violencia y disturbios frente a las sedes del Parlamento y del Consejo de Ministros. Esas manifestaciones se realizaban contra la forma en que las autoridades militares llevaban el proceso de transición tras la caída de Mubarak.

Desde entonces, como otros importantes activistas, Duma ha estado encarcelado por los gobiernos que sucedieron al dictador. Mientras el caso seguía su curso, Duma estuvo en prisión seis meses durante el mandato del depuesto presidente islamista Mohamed Morsi (2012-2013), por instigar disturbios y atacar a la Policía, y fue inculpado por insultar al mandatario islamista. Según la agencia oficial de noticias MENA, el activista fue acusado por difundir "información falsa y rumores en un programa de televisión" y por describir a Morsi como un "asesino criminal que escapó de la justicia". Duma se defendió diciendo que sus comentarios eran “crítica política” y no pretendían insultar al presidente.

De acuerdo a organizaciones defensoras de derechos humanos, Duma fue el primer activista anti-Morsi condenado a cárcel. Para entonces, su historia empezaba a generar indignación y se produjeron movilizaciones en contra del presidente Morsi y su colectividad, los hermanos Musulmanes. El presidente empezó a ser acusado de suprimir o intentar reprimir a los periodistas y opositores que lo criticaban, acusándolos de difamación. Gamal Eid, abogado de derechos humanos, aseguraba que hubo cuatro veces más quejas sobre insultos en contra del jefe de Estado "durante los primeros 200 días de la presidencia de Morsi que durante 30 años de todo el gobierno de la Mubarak”.

El régimen de Morsi cayó con un golpe de estado propiciado por los militares en julio de 2013. Pero la justicia egipcia siguió aplicando su mano dura contra los disidentes, críticos y manifestantes. En otro caso distinto, en diciembre de 2013, por participar en una protesta no autorizada frente a un tribunal de El Cairo y por agredir a policías, Ahmed Duma empezó a cumplir una sentencia de tres años de prisión.

Junto a él otros dos activistas, Ahmed Maher –fundador del movimiento 6 de Abril, uno de los iconos de la revolución que depuso a Mubarak y nominado al premio Nobel de la Paz- y Mohamed Adel –portavoz del 6 de Abril-, también fueron condenados a tres años de cárcel por esos actos. Así, tres íconos de las protestas que derrocaron a Mubarak quedaron tras las rejas. Esa fue la primera sentencia emitida con base en la ley de manifestaciones aprobada en noviembre de 2013 por el gobierno interino del país. Organizaciones de derechos humanos denuncian que esta ley ha permitido el encarcelamiento arbitrario de centenares de manifestantes desde su aprobación.

Duma mantuvo durante varios meses una huelga de hambre en protesta por su encarcelamiento, pero finalmente tuvo que abandonarla al agravarse su salud. Fue trasladado al hospital en mayo de 2014 tras sufrir fuertes dolores en la espalda.

El último episodio se produjo este miércoles, cuando a Duma le fue dictada una condena de cadena perpetua por el Tribunal Penal de Giza, por el caso que tenía abierto desde 2011. Durante el juicio, sin embargo, Duma negó haber cometido alguno de los delitos que se le imputaban y aseguró que no participó en ningún acto de violencia.

Sería suficientemente escandalosa la sola condena contra el activista, pero Duma es uno en una lista de 230 personas que, por decisión del mismo tribunal, ahora enfrentan la cadena perpetua. Además, hay otras 39 que fueron condenas a diez años de prisión y a una multa conjunta de 17 millones de libras (2,22 millones de dólares) por los mismos disturbios de 2011.
 

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