Alegaciones de corrupción ponen en la picota al primer ministro malasio

Najib Razak es acusado del desvíos de fondos públicos a sus cuentas bancarias.

El primer ministro malasio Najib Razak. / EFE

 La presión política se ha intensificado sobre el primer ministro malasio, Najib Razak, tras la publicación el pasado viernes de artículos periodísticos sobre supuestos desvíos de fondos públicos a sus cuentas bancarias.

Desde la misma noche en que saltó la noticia, tanto el gabinete de Najib como la empresa estatal de inversión 1Malaysia Development Berhad (1MDB), implicada en una investigación oficial y supuestamente responsable de los pagos, han negado con rotundidad estas acusaciones.

Najib, que habla de una "conspiración política", ha manifestado que está estudiando con sus abogados "emprender acciones legales" contra Wall Street Journal y Sarawak Report, los medios que publicaron las alegaciones, y subrayó que no ha traicionado a su país.

"Encontraré la manera de defender la verdad. Estad tranquilos, la verdad prevalecerá", expresó el jefe del Ejecutivo.

En un comunicado conjunto, el fiscal general, el gobernador del banco central y el inspector general de la Policía malasia informaron de que los agentes han congelado seis cuentas bancarias en una operación relacionada con las supuestas transferencias, aunque no han revelado a quién pertenecen.

Los investigadores también están estudiando documentación de empresas citadas en el artículo del Wall Street Journal.

Incluso Muhyidin Yasin, ministro de Educación y vicepresidente de UMNO, partido en el que milita Najib y que se mantiene en el poder desde la independencia en 1957, ha reconocido que "las acusaciones son graves, ya que afectan a la credibilidad e integridad del primer ministro y del líder del gobierno".

Los líderes de la oposición, Lim Kit Siang, del DAP (Partido de Acción Democrática), y Wan Azizah Ismail, del PJP (Partido de la Justicia del Pueblo), han exigido a Najib Razak una "respuesta inmediata, específica y creíble ante estas gravísimas acusaciones".

Por su parte, la organización Berisha 2.0, plataforma que agrupa a organizaciones de la sociedad civil y partidos políticos con el objetivo de velar por la limpieza y la justicia en los procesos democráticos en Malasia, ha amenazado con organizar una manifestación para exigir respuestas.

A las voces críticas de ONG y de la oposición se ha unido el influyente ex primer ministro Mahathir Muhamad, quien ha acusado a Najib de poner en evidencia al país.

La crisis, que ha provocado un revuelo social y mediático en Malasia, ha afectado negativamente al mercado de valores y la cotización de la divisa local.

Desde que se desató la crisis el pasado viernes, la divisa malasia se ha desplomado al nivel más bajo en los últimos 16 años al caer hasta los 3,8 ríngit por unidad de dólar.

La mayoría de los ministros del Gobierno han salido en defensa de la integridad y la gestión de Najib.

El ministro del Interior, Zahid Hamidi, declaró que "todo parece un intento organizado para socavar al gobierno" y describió lo sucedido como "una amenaza para la seguridad nacional".

Hishamudin Husein, titular de Defensa y primo del actual primer ministro, defendió que "no hay que apresurarse a juzgar a Najib antes de conocer todos los hechos".

Los periódicos Wall Street Journal y Sarawak Report informaron el pasado viernes del supuesto desvío de unos 700 millones de dólares (630 millones de euros) de la empresa de inversiones 1MDB a cuentas bancarias del primer ministro malasio.

Los periódicos citaron documentos de la investigación gubernamental sobre este fondo de inversión presidido por Najib y que, desde su creación hace seis años, ha acumulado una deuda de 42.000 millones de ringit (11.124 millones de dólares o 10.000 millones de euros).

Según estos informes, el dinero fue transferido desde agencias gubernamentales y bancos vinculados a 1MDB a cuentas de Najib, incluidas dos transacciones de 620 y 61 millones de dólares realizadas en marzo de 2013, dos meses antes de las últimas elecciones generales.

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