Alemania recibe al Papa

Hubo protestas en las calles y el Parlamento.

Benedicto XVI se dirigió al Parlamento federal alemán en su primera visita oficial a su país natal. Es la primera vez que un Papa habla a los diputados alemanes en la cámara legislativa. Allí apeló a la conciencia de los diputados en la toma de decisiones políticas: “La política debe aspirar a la justicia”. En los alrededores del Parlamento, cerca de 8.000 personas se manifestaron en la Potsdamer Platz de Berlín contra la invitación al Papa.


Como gesto de protesta también, más de 100 diputados federales se ausentaron al discurso papal. Faltaron más de la mitad de los 76 parlamentarios del partido la Izquierda, pero también de los Verdes y algunos socialdemócratas. Después de hablar ante el Parlamento, Benedicto XVI se dirigió al Estadio Olímpico de Berlín, donde ofició una misa para 70 mil feligreses.


El Papa habló sobre su responsabilidad ética como legisladores y su concepción de las fuentes naturales del derecho. Quien esperara referencias a los abusos de menores que sacudieron a la Iglesia alemana en 2010 se vio decepcionado.


En el aeropuerto lo recibió por la mañana Christian Wulff, presidente federal y miembro de la Unión Demócrata Cristiana. También Angela Merkel, canciller federal. No obstante, tanto el católico Wulff como la evangélica Merkel están divorciados y casados en segundas nupcias. El ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, vive con otro hombre y el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, socialdemócrata y católico, es un declarado homosexual. La vida privada de los líderes alemanes discurre alejada de la Iglesia, al igual que la vida de la mayoría de ciudadanos.


La actitud de los alemanes hacia la fe católica queda retratada en estadísticas de la Conferencia Episcopal alemana. Desde 1990, el número de católicos ha caído un 12,7%. El número de feligreses en las iglesias ha caído un 42,5% y se celebra un 58,3% menos de bodas católicas y un 43,1% menos de bautizos. La Iglesia alemana es, sin embargo, una de las más ricas e influyentes del mundo.


En cualquier caso, los 70 mil asistentes a la misa en el Estadio Olímpico de Berlín se mostraron entusiastas. El Papa entró en su Mercedes blanco por la pista azul de atletismo. Antes de la misa se oyeron en el aforo coros y cantos acordes con el oficio religioso. Ayer el Papa acudió a Erfurt, donde celebró una misa ecuménica junto a obispos evangélicos. También se reunió con el Consejo de las iglesias evangélicas alemanas. El sábado se irá a Friburgo, histórico feudo católico en la Selva Negra.