Amado Boudou, el vice 'rockstar'

Es una cara nueva en la política Argentina. Este economista con alma de rockero fue elegido por Cristina Fernández de Kirchner para ser su compañero de fórmula.

Hay una figura dentro del oficialismo argentino que desde hace varios meses se roba todas las miradas, todos los aplausos. Una figura que se ha convertido en el invitado más cotizado de todos los programas de televisión, que aparece tanto en los espacios de análisis político como en los programas de entretenimiento. En unos, habla de economía, de leyes, de gobierno; en otros, además, aprovecha para mostrar su destreza con la guitarra. Las portadas de las revistas lo muestran primero esquiando en Bariloche; después, de impecable traje y corbata, defendiendo algún proyecto ante el Congreso de la Nación; luego, haciendo campaña para las elecciones presidenciales del próximo domingo con jeans y la camiseta de la selección argentina de fútbol.

Es Amado Boudou, actual ministro de Economía, a quien sus compañeros de gabinete comenzaron a llamar ‘el elegido’, una vez que la presidenta decidió que fuera él quien la acompañara como candidato a vicepresidente en su camino a la reelección. En su oficina, en el Ministerio de Economía, comparten el mismo espacio las pantallas que muestran los movimientos bursátiles y una guitarra Fender Stratocaster pintada con los colores de la bandera argentina y con su apellido tallado en el mástil.

La de Boudou parece ser una historia de éxitos cosechados día a día. Pasó de ser un muchacho delgado de cabellos rubios que ponía la música en las fiestas de sus compañeros de colegio, a ser uno de los discjockeys de más renombre en las discotecas de la costa Argentina en los años ochenta. Luego, tras organizar algunos shows musicales sin mayor presupuesto, terminó armando el festival Rock in Bali y llevando a Mar del Plata, su ciudad natal, bandas de renombre en los albores del rock en español, como Sumo, Soda Stereo, Virus y Ratones Paranoicos.

Al terminar sus estudios en economía, entró a trabajar en el área comercial de una empresa de recolección de residuos y tres años después ya era el director. A los 35 años se mudó a Buenos Aires y entró a un cargo técnico en la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses); en cuestión de tiempo terminó siendo director del organismo. De ahí saltó al Ministerio de Economía y, ahora, a la vicepresidencia.

Aimé, como lo conocen desde la secundaria, tiene 48 años y, al ser casi un novato en política, ha logrado acercarse a la juventud kirchnerista. “Boudou es un turista en el peronismo”, dice Jorge Asís, y eso, en su caso, parece ser una virtud. Sus concentraciones electorales son, primero, conciertos de rock donde es el mismo ministro quien acompaña con la guitarra a reconocidas bandas, para instantes después entrar a explicar la política económica del Gobierno y evangelizar sobre las virtudes de Cristina como presidenta.

Mientras que casi todos los ministros vienen de una militancia tradicional en el peronismo, el perfil de Boudou es bastante más liviano y atractivo. “El rock me ayuda a comunicar con la gente joven, porque no miente y los jóvenes están hartos de políticos que mienten”, aseguró recientemente en una entrevista.

Aunque en su juventud hizo parte de un movimiento estudiantil ligado a la UCD, un partido liberal de derecha, hoy no le gusta hablar de su pasado, y prefiere recalcar su perfil ideológico actual. Es, en boca de la presidenta, el funcionario más leal que existe en su administración. Cristinista devoto, entró a las huestes del kirchnerismo por la puerta grande. Cuando la quiebra de Lehman Brothers arrastraba a Wall Street y al mundo entero a una fuerte crisis económica, en 2008, Boudou halló la manera de blindar al país: renacionalizar los fondos privados de pensiones.

El éxito de la iniciativa lo catapultó a director de la Anses. “Él es la persona que, cuando empezó la crisis global, vino a decirme que el mundo había cambiado y que me propuso medidas a tomar”, reconoció Cristina Fernández de Kirchner, cuando anunció a Boudou como su fórmula presidencial. Después de la derrota en las elecciones legislativas de 2009, en las que el candidato de origen colombiano, Francisco de Narváez, le ganó en la provincia al propio Kirchner, el gobierno se reagrupó y Boudou saltó al Ministerio de Economía. Tras la muerte de Néstor, quien manejaba todos los temas económicos del Gobierno, su papel al lado de la presidenta ganó todavía más peso. Según Cristina: “Necesito un hombre a mi lado que no tenga miedo”. Boudou era la nota que le hacía falta a esta campaña.