Amadou Boudou, el nombre del relevo en Argentina

El martes, la presidenta argentina deberá ser operada de un hematoma que la obligará posteriormente a un mes de reposo.

La presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner se verá obligada a seguir las órdenes de los médicos y a tomar un mes de descanso después de una cirugía surgida a raíz de un golpe en la cabeza que sufrió en agosto y que le ha causado un hematoma en el cerebro. Así que este tiempo libre significa que ella debe abandonar la campaña para las elecciones legislativas que tendrán lugar a finales de este mes, elecciones que determinarán si su partido 'Frente Para la Victoria' (FPV) puede retener los asientos necesarios legislativos que le permitirían gobernar prácticamente sin contrapeso.

El poder de la mandataria ya fue transferido a su vicepresidente a través de un escribano público -tal como contempla el artículo 8 de la Constitución Nacional. Amado Boudou, quien está llamado a esta labor, es un político impopular según las encuestas, quien se enfrenta a acusaciones de corrupción y que ya se hizo cargo del gobierno anteriormente, después de que Fernández fuera operada de cáncer de tiroides a finales de 2011.

La reputación del señor Boudou ha cambiado desde entonces. Ya no es el abanderado ideal. El año pasado se enfrentó a acusaciones de enriquecimiento ilícito y tráfico de influencias para el apoyo de una empresa gráfica. Al final, los fiscales no pudieron proporcionar pruebas convincentes, pero los argentinos podrían recordar la controversia ahora que Boudou vuelve a ser el centro de atención. El Gobierno ha intentado cambiar la imagen del vicepresidente durante la campaña electoral y lo ha enviado en algunos viajes de protocolo al exterior en este mes.

El domingo, un sitio web que sigue de cerca la actividad del Congreso -Parlamentario.com- informó que “fuentes cercanas a Boudou” confirmaron que “ya está a cargo” del Ejecutivo, aunque no hubiese habido una declaración formal del vocero oficial de Fernández, Alfredo Scoccimarro. Este detalle dejó en el aire una suerte de sospecha, una aparente reserva de Fernández al entregar el poder a su auxiliar.

Sin embargo, el vicepresidente habló en lugar de la mandataria en un acto en la Casa Rosada: "Como nos pidió la Presidenta, vamos a seguir manteniendo la gestión", aunque no precisó si asumiría el poder durante la totalidad del mes de recuperación asignado para esta ocasión. Él es una excepción ideológica en un gabinete virado totalmente a la izquierda y tal vez ahí estén las aparentes dudas que tuvo Fernández a la hora de entregar el poder.