Amantes, niños y licor: histórico juicio por pederastia

Así eran las andanzas del el exnuncio en República Dominicana Jozef Wesolowski, quien podría ser condenado a siete años de prisión por abuso de menores y posesión de material pornográfico.

Jozef Wesolowski, exrepresentante del Vaticano en República Dominicana. / AFP

El niño tiene trece años. Se dedica a limpiar zapatos en los alrededores del monumento a fray Antonio Montesino, en el malecón de Santo Domingo. Dice que un día se estaba bañando en la playa, muy cerca de allí, cuando un hombre blanco y con acento extranjero lo llamó, le preguntó su nombre y le regaló cien pesos.

Dice que se volvieron a encontrar otro día, que lo acompañó a su jeep y que, cuando estaban cerca de la playa Guibia, el hombre detuvo la marcha del vehículo y le pidió que se masturbara. El niño dice que obedeció, que el hombre lo grabó con su celular, que lo tocó y que después le regaló mil pesos.

Los encuentros se repitieron al menos dos veces más. El niño lo reconoce en una foto que le muestra la periodista dominicana Nuria Piera, lo señala con el dedo y lo identifica como Giuseppe. El niño no sabe que el hombre de la foto en realidad se llama Jozef Wesolowski. No sabe que es polaco, que a veces viste sotana y que vive a menos de 5 kilómetros del lugar donde se conocieron, en la Nunciatura Apostólica de la Santa Sede en Santo Domingo.

Jozef Wesolowski (Nowy Targ, Polonia, 15 de julio de 1948 –hoy cumple 67 años–) fue nombrado nuncio de la República Dominicana y delegado apostólico en Puerto Rico el 24 de enero de 2008. Wesolowski está acusado de abusar de varios niños en la República Dominicana desde el inicio de su misión diplomática y hasta su destitución en agosto de 2013.

En Roma, el exnuncio fue inculpado por “posesión de material pornográfico-pederasta”, uno de los delitos regulados por la reforma del código penal de la Santa Sede, aprobada por el papa Francisco. Según el diario italiano Corriere della Sera, la policía descubrió en su computador personal más de 100.000 archivos con fotos y videos pornográficos que muestran a niños posando desnudos y manteniendo relaciones sexuales entre ellos y con adultos.

Fue el propietario de un restaurante quien dio la voz de alerta a la periodista Nuria Piera. Le resultaba inquietante la presencia de aquel hombre que llegaba al malecón, aparcaba su jeep y, al cabo de un rato, caminaba por el paseo marítimo acompañado por palomos. Los palomos son niños de la calle. Limpian zapatos, lavan carros, pernoctan en los bancos de cemento que bordean el malecón, se bañan en la playa y, muchas veces, son seducidos por turistas que les ofrecen dinero a cambio de favores sexuales.

El equipo de investigación de la periodista dominicana inició una búsqueda de evidencias que le tomó varios meses. Wesolowski sabía que alguien iba tras sus pasos. Un día se acercó a la ventanilla del carro que ocupaba un camarógrafo del equipo y le preguntó por qué lo estaban siguiendo. En las imágenes captadas por el programa se ve al exnuncio paseando por el malecón de Santo Domingo, vestido con ropa deportiva, tomando cervezas en un local de ocio, yendo y viniendo sin rumbo aparente, esperando.

Tras la emisión del reportaje, la Fiscalía dominicana inició las investigaciones pertinentes pero, para sorpresa de algunos, Wesolowski había abandonado el país con total discreción. Nicolás de Jesús López Rodríguez, cardenal y actual arzobispo de Santo Domingo, aseguró que tenía conocimiento previo del caso y que había viajado a Roma con el propósito de informar al papa Francisco sobre la conducta de Wesolowski. También dijo que desconocía el paradero del prelado, a quien se refirió en una ocasión como “un gran amigo y promotor de la paz”.

En declaraciones ofrecidas a una cadena de televisión estadounidense, Nuria Piera planteó que Wesolowski pudo contar con la complicidad de las autoridades eclesiásticas dominicanas para abandonar el país: “Yo pienso que hasta el cardenal de nuestro país debería ser sometido a la justicia (…). Él dice que inmediatamente se enteró, fue al Vaticano e hizo la denuncia, y por eso lo trasladan. Él declaró eso después de la denuncia que yo hice, entonces, la pregunta es, si usted sabe eso, cómo se va al Vaticano, cómo dejan que salga por el salón de los embajadores”.

La Embajada dominicana ante el Vaticano alegó que el arzobispo de Santo Domingo viajó a la Santa Sede en julio de 2013, dos meses antes de la transmisión del reportaje. Sobre las razones de la destitución de Wesolowski, las autoridades eclesiásticas no ofrecieron detalles contundentes. El periódico italiano La Stampa apuntaba las diferencias del exnuncio con Roberto González Nieves, arzobispo de San Juan, Puerto Rico, como la posible causa de su destitución.

En julio de 2013, Francisco Javier Reyes Occi, diácono de la localidad de El Seibo –al este de la República Dominicana– confesó que él y Wesolowski eran amantes. Cansado de esperar que el exnuncio utilizara sus influencias para sacarlo de la cárcel resolvió contar su secreto. Reyes Occi dijo que mantenía relaciones sexuales con el prelado en la Embajada de la Santa Sede y que ambos se emborrachaban con vodka.

El diácono, que fue suspendido de sus funciones, permanece en prisión acusado de abusar sexualmente de un menor. Reyes Occi declaró que su misión fue “conquistarlo” para luego llevarlo ante Wesolowski. Explicó que cuando fue sorprendido por la policía, el exnuncio, que esperaba en su vehículo a poca distancia, huyó del lugar.

A pesar de las graves acusaciones que pesaban sobre él, Wesolowski seguía gozando de ciertas libertades. Víctor Masalles, obispo auxiliar de la arquidiócesis de Santo Domingo, expresó su desconcierto en un tuit publicado el 23 de junio de 2014: “Para mí fue una sorpresa ver a Wesolowski pasearse por la Via della Scrofa en Roma. El silencio de la Iglesia ha herido al pueblo de Dios”.

Federico Lombardi, portavoz del Vaticano, afirmó que el exnuncio mantenía una “relativa libertad”, mientras se investigaban los cargos en su contra. En junio de 2013 el prelado enfrentó un juicio canónico abierto por la Congregación para la Doctrina de la Fe. Wesolowski fue declarado culpable de pedofilia en primer grado y expulsado del sacerdocio. En septiembre del 2014, y por expresa voluntad del papa Francisco, fue arrestado por la Gendarmería vaticana y sometido a arresto domiciliario en la habitación número 5 del Colegio Penitenciario de la Santa Sede.

Es la primera vez que un alto cargo de la Iglesia católica es juzgado por el Tribunal del Estado de la Ciudad del Vaticano por “posesión de pornografía infantil y actos de pederastia”. Wesolowski puede ser condenado a penas que van desde los 6 a los 12 años de cárcel. La primera audiencia de la causa penal en su contra se celebró el pasado sábado 11 de julio sin su presencia. La oficina de prensa del Vaticano informó que el ex nuncio se encuentra ingresado en un hospital de Roma a causa de una enfermedad repentina que no fue revelada. Yeni Berenice Reynoso, fiscal del Distrito Nacional dominicano, reaccionó ante la noticia con un comentario en su cuenta de Twitter: “Wesolowski ha dejado claro que utilizará el recurrido argumento de problemas de salud para evadir o torpedear el juicio”. La sesión, que empezó a las 9:30 de la mañana y duró seis minutos, fue suspendida por el presidente del tribunal.

Por el momento se desconoce la duración del proceso, que, como explicó recientemente el portavoz vaticano, Federico Lombardi, contará con la pausa correspondiente a las vacaciones de verano. Eso sí, dejo claro que se desarrollará según las normas previas a la reforma penal del 2013, ya que ésta carece de efecto retroactivo.

La Santa Sede señaló que el tribunal podrá utilizar “pericias técnicas sobre los aparatos informáticos utilizados por el acusado” o “eventualmente formas de cooperación judicial internacional para la evaluación de las pruebas testimoniales procedentes de las autoridades competentes de Santo Domingo”. La corte está presidida por Giuseppe dalla Torre, que ya instruyó el juicio al exmayordomo de Benedicto XVI por el caso “Vatileaks”. Por su parte, el encargado de realizar la acusación fue el fiscal Gian Piero Milano, quien ha investigado el caso y quien entregó al presidente del Tribunal el certificado de hospitalización del exprelado polaco.

Su abogado defensor, Antonello Blasi, subrayó la intención de su cliente de asistir al juicio. En una rueda de prensa posterior, el viceportavoz de la Santa Sede, Ciro Benedettini, señaló que el acusado está internado en un hospital público romano. Benedettini no entró en detalles sobre la enfermedad del acusado “por privacidad” y se limitó a explicar que recibe cuidados intensivos y que está custodiado por la policía.

 

*Periodista dominicana