Amatrice y Accumoli: dos pueblos devastados por el terremoto de hoy

Estos dos pueblos de 2.730 y 730 habitantes, respectivamente, casi que fueron borrados de la faz de la tierra por el movimiento telúrico de esta mañana, de 6.2 grados en la escala de Richter.

Un herido por el terremoto de hoy, 24 de agosto, en Amatrice. AFP

Amatrice, un pequeño pueblo del centro de Italia, ha quedado hoy completamente destrozado y literalmente dividido en dos después del terremoto de magnitud seis grados en la escala Richter sufrido en la madrugada.

Siete años después del terremoto de L'Aquila, donde perdieron la vida unas 300 personas, Italia ha vuelto a recordar hoy cómo tiembla la tierra.

La Protección Civil de Italia ha informado que hasta el momento se han contabilizado 73 muertos, de los 53 víctimas entre las localidades de Accumoli y Amatrice, en la provincia de Rieti, en la región de Lacio, y las otras 20 en Arquata de Trontro, en la región de las Marcas.

Amatrice, de unos 2.000 habitantes y que ahora vuelca sus esfuerzos en recuperar a los posibles supervivientes, es uno de los municipios que se ha visto más afectado por el seísmo que ha sacudido la zona del centro de Italia.

Desolación y tristeza se han dejado sentir en Amatrice, donde la mayoría de sus habitantes han sido desalojados o, en el caso de los heridos, trasladados a hospitales cercanos de la zona.

Sin embargo, aún permanecen en este pueblo unos pocos que se resisten a abandonar sus hogares: personas que transmiten su desesperación, que se consuelan mutuamente, que lloran y que muestran una mirada perdida.

Muchos de ellos se sientan sobre los escombros de sus antiguas casas o sobre ruedas de coches aplastados, incrédulos por el suceso que han vivido.

Entre ellos un anciano permanecía durante las primeras horas de la mañana en su domicilio, sentado en una silla, en silencio, y rodeado de escombros, aunque las autoridades han procedido a desalojarlo tras determinar que el edificio en el que se encontraba corría peligro de derrumbarse.

También una monja que trabajaba en una residencia de ancianos ha relatado a Efe cómo el terremoto le ha sorprendido mientras dormía.

Se ha despertado, cuenta, después de que el armario de su habitación cayera al suelo e inmediatamente ha decidido esconderse debajo de la cama, porque eso era "lo que había oído que se debe hacer en estos casos".

Esta monja relató que junto con ella se han salvado otras tres personas, mientras que otras tres monjas y cuatro ancianas han fallecido.

Desde primeras horas de la mañana los esfuerzos de las autoridades se centran en retirar los escombros y en buscar a los posibles desaparecidos bajo las ruinas.

Miembros de Protección Civil, del Ejército, Carabineros y personal sanitario se afanan en levantar los escombros y en limpiar este pueblo que literalmente ha quedado dividido en dos.

Se han organizado tres focos de labores de búsqueda y rescate, donde excavadoras trabajan con cuidado en la retirada de los restos.

Además, la policía peina constantemente las distintas calles del pueblo con perros especializados en detectar cuerpos y en diversas ocasiones piden silencio para escuchar posibles gritos de personas atrapadas.

El alcalde del municipio, Sergio Pirozzi, lamentó hoy el alcance de los daños y afirmó que la mitad de la localidad ha desaparecido.

Se teme que en esta localidad haya más de 50 víctimas, mientras que a lo largo de la mañana también han sido rescatados al menos dos personas con vida.

Coches enterrados bajo los escombros, edificios completamente destrozados, polvo en las calles: esa es la situación desoladora que envuelve en estos momentos el municipio de Amatrice.

Los trabajos de búsqueda de desaparecidos continuarán durante los próximos días, confirmó a Efe una fuente de los Carabineros.

Por cuestiones de seguridad y para facilitar las labores de socorro y el paso de las ambulancias, el acceso por carretera a este pequeño pueblo situado en una colina han sido cortado.

Además del centro histórico completamente devastado también muestran daños en las inmediaciones con grandes grietas que se han abierto en las carreteras.

Las autoridades italianas han cortado los accesos que llevan a Amatrice y la entrada al pueblo solo es posible a pie.

El seísmo, según el Instituto de Geofísica y Vulcanología italiano se produjo a las 3:36 horas locales (1:36 GMT) y fue de magnitud de 6 grados en la escala Richter.

Al seísmo le han seguido diversas réplicas que se han sentido de forma considerable en Roma y también en Nápoles, al sur del país.

Los municipios más afectados han sido Amatrice, Accumoli, Pescara del Tronto y Arquata del Tronto, donde se ha registrado los daños humanos y materiales más severos.

Mientras tanto, la tristeza recorre el pueblo italiano de Accumoli, devastado este miércoles por el terremoto que sacudió el corazón de Italia: sus habitantes esperan en silencio que un ruido, un grito, una señal, sirva para rescatar con vida a amigos y parientes.

"Aquí se oyen sólo los gatos", confesó a la AFP Guido Bordo, de 69 años, mientras espera noticias sobre su hermana, sepultada bajo los escombros.

"No da señales de vida", dice desconsolado.

Angustiado, Bordo deposita todas sus esperanzas en la excavadora, porque hasta ahora ha hurgado con las manos, sin guantes ni palas, para retirar la montaña de escombros, las piedras, vigas, trozos de ventanas que se acumulan ante la residencia de su hermana.

"Yo no estaba, pero tan pronto como ocurrió el sismo corrí hasta aquí. Se las arreglaron para sacar a los hijos de mi hermana que ahora están en el hospital. Pero ella y su marido no aparecen", contó.

Bordo y su hermano Domenico, junto con otras 30 personas, esperan informaciones en un espacio organizado a las afueras de la población.

Su hermana y su marido estaban pasando vacaciones en esa zona y figuran en la lista de desaparecidos, mientras los cuerpos de otros cinco ya han sido extraídos.

Poco después del mediodía, casi nueve horas después del primer sismo que sacudió de madrugada a los residentes, las grúas y excavadoras del ejército aún no habían llegado al pueblo, situado a 800 metros de altura.

Un helicóptero zumbaba continuamente mientras una ambulancia descargaba dos camillas cerca de una casa derrumbada.

Una docena de bomberos revisaba los escombros con palas antes de que llegue el personal especializado, con perros expertos en búsqueda, carpas y cocinas para organizar la primera noche sin techo de los damnificados.

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