Amenaza de arresto de Lula refuerza presión sobre Dilma Rousseff

Los mercados financieros de Brasil reflejaron este jueves un sentimiento creciente de que Rousseff podría no sobrevivir políticamente.

El Instituto Lula acusó al fiscal estatal de abusar de sus facultades.AFP

Una vez más, la asediada presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se ve obligada a luchar para mantenerse en el poder. En los últimos siete días, la larga saga por el futuro político de Rousseff se deterioró considerablemente, culminando este jueves en una petición de los fiscales de poner a su predecesor y mentor, Luiz Inácio Lula da Silva, bajo prisión preventiva.

Los mercados financieros de Brasil, castigados durante meses por una desaceleración económica brutal y una serie aparentemente interminable de escándalos por corrupción, reflejaron este jueves un sentimiento creciente de que Rousseff podría no sobrevivir políticamente. Con las nuevas acusaciones surgidas de que coimas de la compañía petrolera estatal Petrobras ayudaron a financiar su reelección, los detractores del gobierno se preparan para protestas callejeras esta semana en tanto sus aliados están comenzando a desertar en vísperas de una votación por un juicio político en el Congreso.

“Día a día, sus probabilidades de supervivencia bajan”, dijo Andre Cesar, analista político y fundador de la empresa consultora Hold Assessoria Legislativa. “El bombardeo de acusaciones, los aliados que le dan la espalda, la perspectiva de una protesta popular –puede resultar demasiado para ella”.

Crece la presión

La presión comenzó a crecer con el arresto del estratego de campaña de Rousseff el mes pasado y la publicación de acusaciones de que la presidenta trató de interferir en las investigaciones por corrupción. La crisis política alcanzó un nuevo hito con la breve detención de Lula el 4 de marzo, deteriorándose aún más esta semana en tanto los fiscales estatales solicitaron una orden judicial para su arresto temporario. Tanto Rousseff como Lula han negado en reiteradas oportunidades haber cometido delito alguno.

El Instituto Lula acusó al fiscal estatal de abusar de sus facultades para fines políticos, agregando que no hay razón para detener a Lula antes de darle la posibilidad de responder a las acusaciones. Reiteró que Lula no ha hecho nada ilegal.

La turbulencia está erosionando más la frágil base de apoyo al gobierno en el Congreso, donde Rousseff necesitará todo el respaldo que pueda reunir en tanto la oposición intensifica la presión para reactivar el proceso de juicio político que se estancó en diciembre.

Líderes del Senado del mayor socio en la coalición de Rousseff, el PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), están empujando a sus colegas en el Congreso a anunciar su independencia del gobierno en su convención el sábado, según dos personas con conocimiento de las discusiones. Un partido más pequeño, el PSB (Partido Socialista Brasileño), ya se sumó a la oposición este mes.

Los inversores están apostando a que la inestabilidad desembocará en un nuevo liderazgo mejor equipado para reactivar la economía, que según las previsiones, se contraerá por segundo año consecutivo en 2016. El índice bursátil Ibovespa subió hasta su nivel más alto en siete meses este jueves en tanto el real amplió una recuperación que lo ha convertido en la de mejor desempeño entre las monedas mundiales este mes.

“Todo lo que ejerce más presión sobre el Partido de los Trabajadores ha sido bueno para los mercados”, dijo Ricardo Gomes da Silva, responsable de operaciones cambiarias en la agencia de corretaje Correparti. “Las noticias de que se podría decretar el arresto de Lula alimentaron las expectativas de una mayor probabilidad de juicio político, que se reflejaron en el precio del real y en la bolsa”.

No obstante, Rousseff lucha por su supervivencia. Es posible incluso que designe a Lula en su gobierno en un esfuerzo por protegerlo de otras detenciones o de un arresto, informaron los medios locales esta semana. Según la ley brasileña, sólo la Corte Suprema puede autorizar el encarcelamiento y juicio de un miembro del Gabinete.

Y exceptuando la hipótesis de que Rousseff renuncie, su remoción del cargo probablemente sea un largo proceso. El juicio político requiere múltiples rondas de votación en ambas cámaras del Congreso y podría durar meses, en tanto a esa altura la suerte de la presidenta puede haber mejorado.

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